Opinión

La corrupción: fuente de derecho


“¿Será que los gringos se robaron, entre tanto robo legal, los SEISCIENTOS NUEVE MIL DOSCIENTOS CUARENTA DÓLARES? Te digo esto, querido Watson, porque por ahí apareció un magistrado de la Corte Suprema de Justicia queriendo hacer creer que esas desapariciones se deben a un chantaje de los gringos, y que lo del lavado no se puede aclarar mientras la Asamblea Nacional no reforme un articulito y deje todo limpio y clarito. ¿Pero los chambulines, qué se hicieron? De tanto que lavan esos dólares --continuó inspirado Sherlock--, se van a ir gastando hasta desaparecer de la memoria colectiva, como tantas otras sumitas que se reparten y comparten hasta que se pierden en el horizonte”.
“Por eso es que ese horizonte, que todo el mundo sospecha dónde queda, pero que nadie dice, está bien cargadito y es muy generoso con sus cómplices, a quienes hace creer que ellos son los nuevos Robin Hood de este siglo, recuperando dinero para el pueblo”, replicó malicioso Watson, y Sherlock, una vez más, se quedó admirado de la sagacidad de su amigo y pupilo. Pero quizás por el tema de la conversación, ambos comenzaron a estornudar, víctimas de repentina alergia nasal, que trataban de mitigar rascándose frenéticamente sus hocicos con sus patas delanteras, impulsándolas de arriba hacia abajo, como si estuvieran escurriendo sus narices.
Cuando los perros dejaron de estornudar, el de Masatepe comento: “Será que algo podrido huele en Dinamarca”, y el de Managua agregó: “Y muy podrido. Con decirte que el que lo llamen magistrado a uno en este país, ya tiene una connotación peyorativa. Si a estas alturas a mí me dijeran en la calle: “Adiós magistrado”, de inmediato contestaría indignado: “Más magistrado serás vos”. Ya ves cómo la ley se retuerce como lampazo para limpiar partidos. Precisamente el mismo magistrado a quien Sherlock se refería antes,”molesto” pero de forma disciplinada, defendió la semana pasada la desaparición de los $609,240 y a la vez le quitaba el candado a la “prisión” de Alemán, alegando la ambigüedad del dichoso articulito, para acabar diciendo que “si no hay droga, no hay lavado”. Esto es como si mañana la OEA le respondiera a Daniel sobre sus reclamos sobre injerencismo gringo, diciéndole que “si no hay invasión, no hay injerencismo”.
“Claro --intervino el de Masatepe--, porque todo depende del cristal con que se mira. Por eso es que no hay articulito reformado ni leyes que valgan, si todo se va a ver con los ojos de la codicia y de intereses partidarios, porque donde no hay honestidad, no hay ley. Donde hay intereses partidarios económicos no hay justicia, y definitivamente, donde hay lavado con droga o sin droga, hay corrupción. Sería mejor que cerraran las facultades de Derecho de todo el país. ¿Para qué frustrar a nuestra juventud enseñándoles una carrera que al final sólo va a servir para robar? Y digo esto, porque es lo que enseña la interpretación de la ley y la aplicación de la justicia que estamos viendo. El actual sistema judicial nicaragüense le enseña a nuestra juventud que hay que ser realista y pragmático. Hay que graduarse de corruptos para no estrellarse en cortes y juzgados con la total ausencia de justicia. La ley es hoy obsoleta y burguesa. La justicia contiene principios éticos y morales desfasados y burgueses, alejados millones de años luz o millones de dólares pus, de nuestra realidad política”.
Sherlock y Watson estaban más que complacidos con la intervención del de Masatepe, cuando el de Managua complementó: “Pero yo te diría que no cerraran todas las facultades de Derecho, y que dejaran abierta la Redemptoris Mater, pues total, el cardenal no ve toda esta corrupción, y muy al contrario, hasta podría enriquecer su equipo académico contratando los servicios de todos los magistrados de la Corte Suprema de Justicia. Como su eminencia cree en el pacto y los magistrados, pues son productos del mismo, nada mejor. El decano podría ser el presidente de la Corte de turno y así sucesivamente mientras los alumnos salen graduados en el arte de tener éxito en este mundo, al igual que sus maestros. Incluso le podrían otorgar, por consenso, un doctorado Honoris Causa a Daniel o Arnoldo, o a ambos a la vez”.
“El verdadero Derecho es el que sirve para aplicar la ley equitativamente, con un incorruptible contenido de justicia, pensó en ladrido alto Sherlock, y que enseña a no ser insensible y cínico ante los problemas de los demás. No hay justicia sin bienestar ciudadano, que es lo que se aprende, por ejemplo, con el grupo de solidaridad y reflexión de El Arenal. Precisamente hace poco Roberto Currie me recordaba que en 1979 se dijo que la revolución era fuente de derecho, pero hoy, mi querido Watson, es la corrupción la que es fuente de derecho”.