Opinión

Turismo vs. subdesarrollo cultural


Se dice que Nicaragua está en pañales en lo que a turismo se refiere, puesto que no cuenta con una infraestructura adecuada, con servicios de telecomunicaciones y personal capacitado para atender a gran escala la demanda turística. A esto le sumamos la falta de seriedad en la formulación, puesta en vigencia y cumplimiento de leyes que garanticen la buena marcha del sector con reglas claras y firmes que no estén sujetas a vaivenes políticos ni a intereses de pequeños grupos.
Nicaragua con sus distintos recursos naturales es por sí sola un lugar del que se podría obtener una buena cantidad de ingresos para la economía nacional con el desarrollo de la actividad turística. Se podrían generar numerosas plazas de empleos directos e indirectos en las distintas comunidades que se encuentren en una zona propicia para el desarrollo de actividades de recreación, ocio y aventura, pero es una realidad en que hace falta más que inversión en infraestructura y servicios básicos, una debida implementación de nuevas políticas educativas en función de formar y fomentar nuevos valores culturales que nos permitan apreciar lo que tenemos y cuidarlo.
Para ello es necesario comenzar por los distintos poderes del Estado dando muestra de voluntad de trabajar por el futuro de nuestro país, tomando en cuenta que nos urge desarrollar nuevos mercados que nos generen ingresos económicos sustanciales para combatir la pobreza que agobia al pueblo de Nicaragua. Para ello veo como salida inmediata la proyección de la industria turística como eje central de nuestro futuro económico.
Estoy consciente que nos falta mucho por aprender, mucho que cambiar, mucho que erradicar. Uno de los mayores problema es la falta de cultura e higiene en el manejo de la basura, por todos lados nos encontramos con grandes cantidades de basura sin que se le dé el trato adecuado por la población en primer lugar, y por las autoridades correspondientes; es un mal que tenemos que erradicar de nuestra sociedad empezando por las escuelas, en las que se debería hacer énfasis en la formación de valores de índole social para con los educandos, para que se pueda ir desarrollando una conciencia de cuido y preservación de nuestros recursos naturales y culturales.
Hace falta despertar en la ciudadanía una actitud crítica de la necesidad de empezar a cambiar nuestras malas costumbres de botar la basura en cualquier lado; el sector de transporte debe empezar a poner en cada unidad de bus un recipiente para que los usuarios depositen la basura y no tengan tirarla por las ventanillas en toda la ciudad. Nos hace falta una imaginación creadora para desarrollar mecanismos de concientización de cambiar las cosas para el desarrollo de nuestro país.
Nuestra mayor pobreza radica en la poca capacidad de imaginación, en la poca iniciativa, en el conformismo que por años nos ha hecho creer que es la salida del pobre, en la concepción de que nacimos pobres y que debemos morir pobre; en creer que pobreza y malas costumbres tengan que ir estrechamente relacionadas e inseparables; ser pobre no significa ser cochino; no significa que no tengamos iniciativa. Debemos hacer esfuerzos por cambiar para bien, para desarrollo, para preservar nuestra salud, para hacer agradable nuestro lugar de residencia y contribuir así a la formación de nuestro país como un destino turístico libre de contaminación.
El Ministerio de Educación Cultura y Deportes debería de incluir en el programa de educación secundaria elementos que permitan formar bachilleres en Ciencias y Letras, y Turismo, en donde se potencialice las aptitudes y actitudes del estudiante en función de ver a su comunidad como un lugar propicio para desarrollar una determinada actividad turística que permita la puesta en marcha de un determinado proyecto. Esto a corto tiempo evitaría le emigración de grandes cantidades de personas del campo a la ciudad en busca de obtener un empleo, ya que tendrían al menos un medio de trabajo sin tener que salir de su lugar de origen. Es obvio que es necesario que el Gobierno deba facilitar financiamientos a bajos costos para el impulso de éstos
Nicaragua lo último que tiene para exportar es la oferta turística. No podemos esperar el desarrollo de nuestro país en el café, en la ganadería o en la agricultura en general, no hay recursos para desarrollarla, no hay préstamos, no hay oportunidad de exportar, no hay igualdad de competencia. Sin embargo nuestros recursos naturales ahí están siendo desaprovechados, y en algunos casos siendo explotados de forma no adecuada por personas ajenas a nuestra patria.
Debemos desarrollar el turismo, pero sin olvidar que para que éste se haga efectivo y alcance los resultados esperados se debe invertir en educar al pueblo, en concientizarlo, en promoción de un proyecto de nación, en infraestructura siguiendo planes estratégicos que puedan ser aplicables para las necesidades de hoy y del futuro, no resolviendo a medias, sino pensando en el futuro, reconociendo que es la única salida viable para nuestros país.
Hace falta decisión del Gobierno, la empresa privada y la sociedad en general para encaminar de manera decidida el futuro de Nicaragua hacia el turismo, hace falta acción de parte de las distintas universidades que promueven carreras relacionadas al turismos para hacer planteamientos objetivos en el diseño de planes de desarrollo de la industria, en la formulación de un pensum académico que sea aplicable en todas las universidades como una necesidad de impulsar al sector por el camino adecuado y no como competencia entre ellas; deberían ser éstas quienes administren las distintas áreas declaradas parques nacionales con el enfoque de formación teórico-práctico de sus alumnos y como medio de preservación y protección de nuestros recursos naturales para el desarrollo sociocultural de la sociedad.

E-mail: aburtoreyes@hotmail.com
Estudiante de Turismo UCC