Opinión

Nicaragua: estancamiento económico estabilizador


Recientemente leí en una revista un comentario alrededor del tema, bajo el subtítulo, “La paz de los sepulcros”, donde se preguntaba: “¿puedes imaginar un mejor ejemplo de estabilidad que un panteón? ¿Has oído de fenómenos inflacionarios o devaluatorios en una comunidad funeraria? Por supuesto que la estabilidad es necesaria, pero de ninguna manera suficiente”. Espejo cruel de nicaragüenses que mueren día a día en la miseria, de hambre, falta de salud, etc., que sólo pasan a descansar cuando se acabó la vida a los campos santos, consecuencia de la política económica neoliberal de gobiernos llamados democráticos.
El colesterol en el cuerpo humano es necesario, tiene una función importante, pero los excesos, los desequilibrios, son fatales en las personas que llevan una vida desordenada.
Estancamiento estabilizador es la política económica opuesta a desarrollo estabilizador, como el que permitió la bonanza económica de la Nicaragua en la década de l960 prolongada hasta el terremoto de l972, un período de oro, único en la historia del país: baja inflación, nula devaluación y fuertes tasas de incrementos anuales, el PIB por encima del demográfico, el ingreso per cápita en crecimiento sostenido, se impulsó una clase media necesaria para la estabilidad y crecimiento.
La desgracia de la naturaleza, el terremoto de 1972 y sus consecuencias desordenaron los lineamientos de la política económica, y junto con la borrachera revolucionaria, militarista y populista, echaron por el suelo las bases del progreso, que no se recuperan a la fecha.
En una nueva época, bautizada de la democracia, iniciada en 1990, el eje de la política económica de los gobiernos ha sido el estancamiento estabilizador. Unas cuantas variables globales, macroeconómicas, anclas y termómetros concebidos para servir, exclusivamente, al capitalismo en el mundo en desarrollo.
La estabilidad se ha mantenido gracias al endeudamiento externo, al endeudamiento interno y la burocratización parasitaria. Se ha maquillado un cierto crecimiento y acallado las protestas sociales con estrategias de abundantes gastos en publicidad en los medios. El empobrecimiento y el desempleo son alarmantes, pero los gobiernos son indiferentes, mentirosos, toda solución la condicionan a la inversión y colaboración extranjeras.
El punto del chantaje ha sido la enorme deuda externa acumulada en varios años, que condicionó el traslado de la dirección económica del país al Fondo Monetario Internacional para manejar el caramelo de la condonación a cuenta gotas, y a cambio de la imposición de medidas y reformas dizque estructurales. El FMI ha llenado al país con un volcán de leyes para zurcir parches, pero nada técnico ni práctico se ha logrado.
Ellos no entienden o no les importa que el problema de Nicaragua no es de leyes sino un problema humano, de la estructura de una sociedad corrupta. El FMI se aferra a asuntos tributarios, por ejemplo, buscar mayores ingresos para que el gobierno central los despilfarre; sobre gastos no existe criterio analítico, nada se conoce, y es aquí donde está el meollo fiscal y fuente de la gran corrupción y el despilfarro de los fondos públicos.
Por 15 años el FMI no ha impuesto el equilibrio fiscal, siguen los déficit, vienen presentando un equilibrio anual de ingresos-egresos sin importar procedimientos de balance. En un país atrasado es fundamental la sanidad de las finanzas públicas, sobre ingresos el asunto no es tan simple como hablar de mayor recaudación de impuestos, un porcentaje del PIB, todo es relativo a la situación de atraso; sobre gastos cerrar los ojos y financiar déficit con deudas y colaboración externa. Esto no es política fiscal para un país como Nicaragua.
En el caso del sistema financiero solo se sabe: hay que hacer esto o lo otro, pasar esta ley o la otra, así cambian la Ley del Banco Central, la Ley de bancos, de la Superintendencia de Bancos, pero no dan pie con bola, las cosas siguen igual. El FMI calló con la crueldad para el pueblo sobre el rescate de bancos quebrados; una estupidez que está cargando el Presupuesto Nacional, pacificando ingresos; el fondo de esa política monetaria fue proteger a ladrones, hay que decirlo con claridad meridiana. Ladrones y bancos beneficiados están tranquilos, y el pueblo quedó con la carga a tuto, sin duda el FMI estuvo de acuerdo, aprobó semejante aberración monetaria.
En las noticias se lee que al FMI le preocupa la situación financiera del Instituto de Seguridad Social, una canción muchas veces cantada, pero hasta ahí, nunca se ha pronunciado sobre lo que cabe hacer, deja que el problema se haga más grande, para en algún momento, sin duda, presionar para que el gobierno central, con fondos del Presupuesto Nacional, arregle todas las cochinadas que han venido ocurriendo en el INSS.
Con esas plastas y muchas otras más se ha mantenido una estabilización con estancamiento. Pretender dirigir una economía resolviendo clavos por falta de una acertada administración gubernamental y con una entrega y total dependencia de recursos financieros del extranjero, ha sido lo más fácil para esta gente del FMI, lo cual pone en duda su capacidad técnica y hace pensar si su misión es poner la economía al servicio exclusivo del capitalismo salvaje o existe mala fe.
El protagonismo tan decisivo del FMI en la dirección económica, a la luz de hechos y resultados en 15 años, debería cambiar, Nicaragua sigue tan atrasada, sin dar solución a problemas estructurales de fondo. Quizá todo el peso no lo cargue el FMI, también debe corresponsabilizarse la tecnocracia criolla de la administración pública, la de los megasalarios, que no ha sabido en los cargos asumir su responsabilidad con el país, el pueblo y los pobres, sólo ha sido mensajera del FMI.
Hay que superar el estancamiento estabilizador, entrar al desarrollo estabilizador. El empobrecimiento y el desempleo son impresionantes; la clase media prácticamente ha desaparecido, no se debe soportar más estancamiento a sangre y muerte, hay que oxigenar a los ciudadanos que viven en pésimas condiciones de vida.
Sobre precandidatos presidenciales 2006 se desconoce hasta dónde entienden la problemática de fondo que tendrían que afrontar en caso de llegar al poder. Quienes están en el paquete de la llamada democracia es casi seguro que continuarán las mismas políticas, seguirían atados al FMI, es lo más fácil. En sus próximas campañas electorales sin duda se escuchará el tradicionalismo en candidatos todopoderosos que resolverán todos los reclamos, promesas, frases acuñadas buscando vivas, aplausos y gritos. Su principal preocupación será sus mejores relaciones con el gran capital, la política social continuará olvidada.
Sólo a un candidato se le ha escuchado en la TV afirmar que el poder no debe estar en la Asamblea, sino en el pueblo, es decir, poder popular al poder; y en algunos mítines en barrios se escucha mucho el concepto revolucionario, planteamientos que obviamente causan desde ya gran preocupación. Son tiempos modernos en que regresar al populismo de tiempos pasados sería muy peligroso. Las realidades que se viven demandan criterios abiertos, de apertura a la civilización, modernidad. Si no se ha entendido, será muy triste.