Opinión

Castigar delitos sexuales contra la niñez


Explotación sexual comercial significa la utilización del cuerpo de niñas, niños y adolescentes para satisfacciones sexuales y es una de las formas más severas de violación a los derechos humanos. La fuente de poder de personas adultas en estos casos es diversa: la edad, el poder económico, la autoridad, violencia y la fuente de afecto.
Las estadísticas sobre abuso sexual y explotación sexual comercial muestran un incremento constante. Según datos de la Policía Nacional, durante el 2004 se recibieron 3,509 denuncias por diversos tipos de violencia sexual contra mujeres. De ellos 2, 464 delitos ocurrieron en niñas y adolescentes menores de 17 años.
La violencia sexual produce efectos negativos en la autoimagen, valoración personal y crea culpa lo cual es devastador, transformando de manera permanente la vida de niños y niñas en un mundo lleno de inseguridades, angustias, temores y desconfianza.
Para abordar la violencia sexual se requieren de medidas específicas que contribuyan a disminuir el impacto del daño en las víctimas en su salud emocional y física, garantizando el cumplimiento de sus derechos a la protección especial, para ello es necesario contar con instrumentos legales que sancionen este tipo de delitos que garanticen el acceso y procuración de justicia a niños, niñas y adolescentes y sus familias.
Debido a esta situación varias organizaciones e instituciones como Conapina, Codeni, Procuraduría de Derechos Humanos, Dos Generaciones y Casa Alianza, entre otros, coincidieron en la necesidad de proponer cambios en la legislación penal para que sea acorde con todas las políticas públicas vigentes en Nicaragua y otras regiones del mundo que se combata el flagelo de la Explotación Sexual Comercial.
Estas propuestas se efectuaron sobre la base de diagnósticos realizados que muestran que no existe tipificación de algunos delitos, y por eso los abusadores y explotadores sexuales no son castigados. En nuestra legislación, si no está tipificado el delito no prospera una acusación en los tribunales.
Los delitos de explotación sexual comercial no están tipificados acorde a la realidad y ocurrencia en Nicaragua. Sólo esta tipificado el proxenetismo, la corrupción y la rufianearía. Sin embargo, otras formas delictivas de explotación sexual comercial como la pornografía, el turismo con fines sexuales, los actos sexuales remunerados no son consideradas por el Código Penal.
Otra propuesta novedosa es que no solamente se sancione a la persona que incurra en el delito como tal, sino también a las personas que participen de manera directa e indirecta. En el caso de la explotación sexual no solamente se involucra el mal llamado “cliente” o el explotador, sino que hay gente que “ofrece” a los niños, niños y adolescentes, por lo que también es necesario sancionar a toda esa red.
Las mociones al Proyecto de Código Penal se encuentran en la Asamblea Nacional desde el año 2001. Urge que diputados y diputadas aprueben cuanto antes la propuesta realizada por las organizaciones e instituciones del Estado, porque mientras no se aprueben no contamos con el instrumento necesario para castigar a quienes abusen y exploten sexualmente a nuestros chavalos y chavalas.

*La autora es abogada del Centro Dos Generaciones
informacion@dosgeneraciones.org