Opinión

Marginalidad y reflexión comunicacional en Nicaragua


Siendo estudiante de periodismo, muchas veces le pregunté a Guillermo Rothschuh Villanueva sobre el porqué de los títulos de sus libros. Me parecía que obedecían a una combinación de provocación con cierta dosis de juego literario.
Y siempre obtuve de Guillermo una respuesta matizada, llena del tono burlón con que muchas veces enfrenta las situaciones más difíciles, me decía algo así como: “Están hechos a la medida del lector, que lo interprete a como mejor le parezca”.
Pero los títulos de los libros no dejan de ser una trampa y a medida que van apareciendo más obras de este estudioso del fenómeno comunicacional, uno se percata que el contenido de sus reflexiones van más allá de querer llamar la atención con un título atractivo digno de estar en un escaparate de tienda o donde se venden cosas rápidas para aliviar la carga cotidiana.
En su reciente obra “Tesis Marginales”, Guillermo aborda temáticas que están redefiniendo el mapa conceptual del quehacer comunicacional y con una mirada atenta desde la academia trata de alertarnos de los peligros y acechanzas que copan este ámbito tan frágil y complejo a la vez, como es el papel de los medios en una sociedad --como la nicaragüense-- donde la consolidación de la institucionalidad está en veremos, por el refuego a que es sometida por los actores políticos.
Fue un acierto que el texto despunte con una reflexión alrededor del comportamiento de los medios y cómo encaran los asuntos que tienen que ver con la justicia. Los tribunales no pueden seguir siendo escenarios donde el reality show imponga sus reglas.
La cobertura periodística, principalmente la televisiva, no debe desbordar las reglas propias del orden jurídico, la búsqueda de la primicia debe tener sus límites. El autor, citando a Mauro Wolf, apunta a que existen situaciones en que la prisa y velocidad impuesta por los medios resultan contraproducentes.
A continuación, Rothschuh Villanueva desmenuza el significado y la trascendencia que tiene el defensor del lector y con un dejo de preocupación dice que: “El tiempo avanza y en Nicaragua ningún medio de comunicación, escrito, radial o televisivo ha dado el primer paso para nombrar al defensor del lector”.
¿Será que los medios tienen miedo de rendir cuentas? ¿Cómo es que son tan incisivos para fiscalizar la cosa pública?, si la autorregulación es el norte por donde deben transitar los medios, ¿qué se espera para dar el siguiente paso?, los propietarios de los medios y el personal periodístico asumiendo una posición firme en este sentido, tienen la palabra.
Otro aspecto, y donde tenemos a Guillermo haciendo uso de sus conocimientos que maneja en la parte jurídica --por algo es abogado--, es lo referente al anteproyecto de Ley de Acceso a la Información Pública. ¿Qué puede hacer el gremio periodístico ante la detente de la Asamblea Nacional que desde hace dos años la tiene engavetada?
En entrevista concedida a Moisés Martínez, Rothschuh Villanueva enumera los beneficios que traería consigo la puesta en vigencia de dicha ley, aunque señala algunas debilidades, como es el hecho que no fue discutida por amplios sectores --los que habrían aportado insumos para mejorarla-- y lo concerniente al procedimiento para la obtención de información que el anteproyecto de Ley prescribe, apunta que: “…está claro, pero podría ser más sencillo. Facilitar el acceso significa colaborar en encontrar información y no sólo remitirlo a otras instancias”.
Uno ve la televisión nacional y a excepción de los canales 4, 12 y 23, todos están envueltos en la vorágine de la nota roja, la lógica del mercado se impone. El recurso humano que sale de las Facultades de Comunicación y Periodismo de nuestro país se ve inmerso en esta situación a todas luces negativa, tanto para hacedores de información que tienen que cubrir eventos sangrientos, choques automovilísticos o reyertas callejeras como para la gente que consume ese bien simbólico.
En palabras de Guillermo: “Estamos frente a una verdadera crisis de valores planteada a través de las pantallas televisivas”. El esfuerzo de la academia por la formación sólida en el aspecto ético y profesional choca ante una realidad cruda que le espera al graduado al incorporarse al mercado laboral. Rothschuh Villanueva observa que: “…con el periodismo investigativo se abre la posibilidad de hacer un nuevo periodismo en Nicaragua, más vigoroso y atento a los problemas más acuciantes de nuestra sociedad”.
Y no podía faltar en su “Tesis Marginales” las reflexiones sobre ética periodística que están concebidas dentro de la lógica curricular como un componente esencial que atraviesa todo el tejido formativo del estudiante de Comunicación Social de la UCA.
Y aquellos que pensaban que Guillermo ya no siente debilidad por la literatura se equivocaron, ya que “Tesis Marginales” cierra con un comentario al texto de Mario Vargas Llosa “La tentación de lo imposible”, donde el escritor peruano pone de manifiesto una vez más, que la ficción puede más que la realidad en la construcción de mundos y dejar volar la imaginación.
*Docente del Área de comunicación de Filología y Comunicación UNAN-MANAGUA, UCA Y UML.