Opinión

El delito de aborto y la PPMS


Determinar si el uso de la denominada Píldora para la Mañana Siguiente (PPMS) constituye o no una conducta subsumible en el delito de aborto, es una cuestión muy discutida en el ámbito jurídico penal. Pues bien, una vez más nuestro país es escenario de este dilema. Por un lado, hay quienes sostienen que la PPMS no constituye un procedimiento abortivo, sino que su función es evitar que se produzca la anidación del óvulo fecundado o que no se produzca fecundación alguna. Por su parte, algunos profesionales de la Medicina han manifestado que científicamente se ha demostrado que esta píldora no es un método que evite el embarazo, sino que lo interrumpe, pues aseguran que la pastilla hace efecto cuando ya se ha producido la fecundación.
A los efectos de determinar si nos encontramos o no frente a un delito contra la vida humana en formación, en particular el aborto, es preciso exponer las teorías que tratan de explicar el inicio de la vida humana dependiente, para luego tomar posición al respecto. En tal sentido, una primera tesis sostiene que el inicio de la vida se da a través de la unión del óvulo con el espermatozoide, es decir, con la fecundación. Sin embargo, la posterior evolución de la Medicina ha obligado a revisar este criterio y fijar el comienzo de la vida en otros momentos posteriores, tales como la anidación en el útero del óvulo ya fecundado o el comienzo de la actividad cerebral en el feto.
Frente a estas posiciones, la doctrina dominante avala el comienzo de la vida humana dependiente a partir de la anidación o la implantación del óvulo fecundado en el útero materno, a los 14 días de la fecundación (Así, Muñoz Conde; González Cussac; Gracia Martín y otros). Los argumentos a favor de esta solución versan fundamentalmente en: a) la vinculación orgánica entre el embrión y la madre se produce sólo a partir de la anidación, momento en el que, no obstante, se deben tener en cuenta otros factores o causas naturales que podrían provocar la destrucción del óvulo fecundado, por lo que nos encontraríamos con el problema de determinar cuándo el óvulo fecundado murió a consecuencia de prácticas abortivas y cuándo por causas naturales; b) de admitirse que la fecundación determina el inicio de la vida humana dependiente, entonces habría que considerar aborto la destrucción del óvulo fecundado en laboratorio (fecundación in vitro) antes de su implantación en el útero de la mujer o, la interrupción de un embarazo ectópico o extrauterino, ya que no puede negarse que en este tipo de embarazo hay fecundación; c) la teoría de la anidación amplía el ámbito de acción de los métodos anticonceptivos, como el DIU o la PPMS.
Para resolver esta dicotomía, en algunos países como Italia o Francia, las legislaciones han adoptado la denominada “solución del plazo”, la cual consiste en despenalizar las prácticas abortivas en los tres primeros meses o doce primeras semanas de gestación. Al respecto considero poco conveniente adoptar esta modalidad por las razones que han motivado las múltiples discusiones sobre el tema; no obstante, sí debo admitir que la teoría de la fecundación como criterio para fijar el inicio de la vida humana dependiente no escapa a las críticas antes reseñadas, por lo que parece menos discutible adoptar la teoría de la anidación.
En este sentido, será el intérprete de la ley quien tome posición al respecto, ya que ni una ni otra teoría están contempladas expresamente, por lo que, de asumir la teoría de la anidación como criterio para fijar el inicio de la vida humana dependiente, tendríamos que la ingesta de la Píldora Para la Mañana Siguiente que evita la anidación del óvulo fecundado no constituiría per se un delito de aborto.
∗Doctorando en Derecho Penal, UAH, España.