Opinión

La razón de ser del Movimiento por Nicaragua


A raíz de la aprobación de la Ley Marco, algunos analistas políticos que otorgan total credibilidad a la afirmación del caudillo del FSLN acerca del fin del pacto libero-sandinista, han opinado públicamente que el Movimiento por Nicaragua y las “marchas antipacto” perdieron su justificación y que los Bolaños-Ortega dejaron al Movimiento “colgado de la brocha”.
Tales afirmaciones carecen de fundamento y lo único que revelan es que no se ha entendido, o no se quiere entender, la razón de ser del Movimiento por Nicaragua, pese a que sus miembros hemos explicado, en reiteradas ocasiones, lo que realmente somos y lo que no somos.
En primer lugar, el pacto sigue vigente mientras subsista la partidización extrema de los poderes Judicial, Electoral y de la Contraloría General de la República.
El Movimiento por Nicaragua surgió como consecuencia del “Encuentro por Nicaragua”, que tuvo lugar en noviembre del año pasado. A dicho encuentro concurrimos, autoconvocados, más de trescientos ciudadanos y ciudadanas preocupados por la crisis institucional, económica y social que estaba viviendo el país, principalmente a raíz de la aprobación, en primera legislatura, de las inconsultas reformas parciales a la Constitución.
En nuestra primera marcha, el 10 de enero del presente año, nuestro reclamo principal fue la denuncia de la falta de consulta al pueblo nicaragüense ante reformas que, bajo el disfraz de parciales, eran en realidad totales, ya que cambiaban la forma de gobierno pasando de un sistema presidencialista a otro seudo-parlamentario. Demandamos también la celebración de un referendo, antes de la aprobación de las reformas en segunda legislatura, a fin de consultar al verdadero soberano, que es el pueblo nicaragüense.
Desde un principio tuvimos muy clara la razón de ser de nuestro Movimiento, que concretamos en las definiciones consensuadas de nuestras Misión y Visión.
En nuestra Misión nos identificamos como “una organización cívica, política, no-partidaria, participativa, enfocada en la construcción, fortalecimiento y defensa de una auténtica institucionalidad democrática y un verdadero Estado de Derecho en el país. El Movimiento por Nicaragua promoverá la participación activa, amplia y la capacitación cívica de la ciudadanía, base indispensable para alcanzar el desarrollo humano y sostenible de Nicaragua. El Movimiento actuará como factor promotor, fiscalizador y defensor de las instituciones democráticas”.
En cuanto a nuestra Visión de futuro, nos concebimos como “un espacio de expresión ciudadana, que crea conciencia en la población de su derecho a incidir con su participación en la institucionalidad democrática de Nicaragua para edificar un auténtico Estado de Derecho”.
Estas definiciones las hemos tenido siempre presentes en todas nuestras actuaciones y en las convocatorias para las marchas cívicas, que no son de simple protesta en contra del pacto, sino que también propositivas. Todas han concluido con pronunciamientos, a cargo de nuestro sector juvenil, en que nos hemos comprometido con el auspicio del sistema de elecciones primarias en los partidos políticos, para promover la democratización de los mismos y erradicar el caudillismo; presentamos más de un centenar de recursos de inconstitucionalidad en contra de las reformas parciales y estamos trabajando en la organización de un sistema de monitoreo de las próximas elecciones generales, que garantice que a través de ellas se exprese y respete la voluntad del pueblo nicaragüense.
Nuestro Movimiento, en su lucha por la institucionalidad democrática, ha tenido momentos de coincidencia con las posiciones del Poder Ejecutivo. Pero también momentos de desavenencias y discrepancias, desde luego que su cometido es la consolidación del sistema democrático en Nicaragua y no simplemente la sobrevivencia del gobierno del Presidente Bolaños.
En el caso de la Ley Marco, desde que el Presidente de la República hizo públicos los acuerdos alcanzados con Daniel Ortega para posponer la entrada en vigencia de las reformas constitucionales hasta el 20 de enero de 2007, el Movimiento por Nicaragua, en un pronunciamiento público, fechado el 13 de octubre en curso, dejó constancia de sus profundas discrepancias con la Ley Marco, expresando entre otros los conceptos siguientes: “Reafirmamos nuestra convicción sobre la ilegalidad e ilegitimidad de las Reformas Constitucionales, mientras no se consulte a la ciudadanía sobre su aprobación o rechazo a través de un Referéndum, simultáneo con las elecciones generales de noviembre de 2006... Consideramos la suspensión temporal de las Reformas Constitucionales, incluida en la “Ley Marco”, como un paréntesis en la crisis institucional; jamás como una solución válida y permanente”.
El Movimiento por Nicaragua, por lo tanto, continuará, sin ningún desaliento, con su programa cívico no partidario, donde invitamos a participar a todos los ciudadanos y ciudadanas que amamos a Nicaragua y queremos dejar a nuestros hijos una patria libre y no un feudo en manos de dos caudillos políticos anacrónicos.

Managua, octubre de 2005.