Opinión

Condena al gobierno estadounidense y solidaridad con Cuba


Para aquellas generaciones que aún no habían nacido cuando en aquellos gloriosos años sesenta Cuba renueva la dignidad latinoamericana, dedicamos estas notas que giran sobre una de las epopeyas más relevantes de nuestra historia política contemporánea, como fue la revolución cubana. Para quienes sólo han escuchado la voz del amo imperial que pisotea arrogantemente el derecho internacional, bloqueando las esperanzas de construcción de un pueblo tan latinoamericano como América Latina. Para quienes todavía resienten las injusticias cometidas en cualquier parte del mundo.
El mensaje tiene que ver con el comienzo del fin del bloqueo comercial, financiero e ideológico que desde hace 46 años el gobierno estadounidense perpetra contra la revolución cubana, incluyendo actos terroristas contra la ciudadanía cubana. El mundo cambia y hoy observamos a todos los gobiernos latinoamericanos condenar al gobierno estadounidense. Algo insólito desde los actos de independencia del colonialismo español.
Pues resulta que durante el mes de octubre de este mismo año (2005), los jefes de Estado y de Gobierno de América Latina, más los de la península ibérica (España y Portugal) se reunieron para celebrar la XV Cumbre Iberoamericana, en Salamanca, España, con el objetivo de renovar el esfuerzo de la cooperación y la solidaridad entre sus naciones. Esta vez, el anfitrión fue el presidente José Luis Rodríguez Zapatero, del Partido Socialista Español (PSOE), quien recientemente tuvo el gesto de retirar las tropas españolas del campo de masacre en Irak. En la Cumbre estaban esta vez los gobiernos de izquierda de Venezuela, Brasil y Uruguay. Esta vez el gobierno estadounidense no pudo imponer su agenda. La novedad fue la decisión unánime de desobedecer al imperio y poner en agenda el rechazo contra el bloqueo estadounidense a la revolución cubana y el rechazo a la impunidad a favor del terrorista Luis Posada Carriles.
El bloqueo contra Cuba desgasta la legitimidad de la democracia imperial y alimenta la solidaridad de los pueblos latinoamericanos. Cada día son más los gobiernos que desobedecen al imperio, entre ellos precisamente Brasil, Venezuela y Uruguay, los cuales últimamente han redoblado las relaciones comerciales con el gobierno de Fidel Castro. Cada día son menos los que se avergüenzan en reconocer al menos los logros en salud, educación y empleo de la revolución cubana. Recientemente, incluso, conocimos el despunte de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) a través de un convenio de verdadero libre comercio entre Cuba y Venezuela, donde cada país puso lo que tiene en demasía: Venezuela puso petróleo y Cuba puso médicos y maestros. La lección es bien simple: cada país que se libera de la dependencia del imperio pone fin al bloqueo contra Cuba, aislando así las pretensiones filibusteras de los banqueros yankis.
La Cumbre condena al gobierno estadounidense por el bloqueo contra Cuba
La declaración de la Cumbre reza así: “Solicitamos en particular al gobierno de Estados Unidos que con carácter inmediato detenga la aplicación de las medidas adoptadas en el curso de los dos últimos años con el objetivo de fortalecer y profundizar el impacto de su política de bloqueo económico, comercial y financiero a Cuba”. Manifiesta: “su más enérgico rechazo a la aplicación de leyes y medidas contrarias al derecho internacional, como la Ley Helms-Burton y exhortamos al gobierno de Estados Unidos de América que ponga fin a su aplicación”. Reitera: “una vez más, que en la defensa del libre intercambio y de la práctica transparente del comercio internacional, resulta inaceptable la aplicación de medidas coercitivas unilaterales que afectan el bienestar de los pueblos y obstruyen los procesos de integración”. Incluso recomienda: “cumplir con lo dispuesto en 13 sucesivas resoluciones aprobadas en la Asamblea General de las Naciones Unidas”. Recordamos que la famosa Ley Helms-Burton decretada en 1996, al igual que la ley Torricelli en 1992, impone sanciones a terceros países y amenaza a los empresarios a entrar en una “lista negra” de desvisados por el simple hecho de comercializar con Cuba ¡Vaya, libre comercio!
Dicen que la embajada estadounidense en Madrid insistió en que se sustituyera la palabra “bloqueo” por la palabra “embargo”, insistencia que fue respaldada por la delegación nicaragüense, lo que no prosperó. Es lamentable que la delegación nicaragüense se haya solidarizado con un gobierno (Estados Unidos) que durante una década mantuvo también un bloqueo contra nosotros. Finalmente, la declaración se aprobó por unanimidad.
La Cumbre condena al gobierno estadounidense por proteger el terrorismo
Además de rechazar el bloqueo contra Cuba, la declaración desenmascara el terrorismo norteamericano. Resulta que en 1976 un cubano contrarrevolucionario llamado Luis Posada Carriles puso una bomba en un avión venezolano donde viajaban 73 pasajeros cubanos, matándolos a todos. El terrorista Luis Posada Carriles ha sido protegido del gobierno estadounidense, fue su agente en El Salvador para coordinar el terrorismo contra Nicaragua durante la década de los ochenta, fue indultado recientemente en Panamá por orientaciones del gobierno estadounidense, y se encuentra actualmente en los Estados Unidos.
En la Cumbre Iberoamericana los países firmantes se comprometen a eliminar el financiamiento y la preparación de actos terroristas, así como a negar refugio a los autores, financiadores o promotores del terrorismo y se comprometen a apoyar su extradición y llevar ante la justicia al terrorista Luis Posada Carriles.
Ante esta declaración o acto de soberanía iberoamericana, protagonizado unánimemente por todos los países, no nos queda más que apoyarla y demandar a todas y todos los nicaragüenses que pongamos fin al filibusterismo moderno contra los pueblos latinoamericanos.