Opinión

Limpiemos con una escoba grande


Con la muerte de más de cien millones de pollos en las granjas de Tailandia, China, Camboya, Laos y Vietnam en los últimos años, a causa de “la gripe del pollo” o “influenza aviar”, los organismos internacionales de salud están aterrorizados, porque temen que, de un momento a otro, este “virus letal” pase con más rapidez de las aves a los seres humanos.
Según los investigadores y científicos, el virus H5N1, de convertirse en pandemia, mataría a por lo menos entre cincuenta a cien millones de personas. El año pasado este virus mató a más de treinta y nueve personas que se contagiaron en el sudeste asiático, luego de tener contacto con aves infectadas, comer carne de aves contagiadas o respirar polvo del estiércol de aves portadoras. Además dejó pérdidas por más de diez mil millones de dólares a la avicultura.
Existen nueve variedades de gripes de aves, una de ellas es H5N1, la cual es la más letal, y es capaz de afectar a mamíferos desde ratones hasta tigres, según el científico e investigador norteamericano Robert Wibster, del Hospital de St. Jude, en Memphis, quien ha estudiado estos virus durante cuarenta años. Wibster señaló a “National Geographic” que “nunca había visto una cepa similar. Lo más importante es saber si el virus empieza a propagarse como gripe humana común y corriente, de persona a persona: eso es lo que no querríamos ver”. Hasta el día de hoy, el cincuenta por ciento de las personas que han contraído el virus se han muerto.
Las mutaciones de la “gripe del pollo” son tan rápidas que nadie está inmune. Ya está comprobado que se puede transmitir con facilidad de las aves a los seres humanos; sin embargo, todavía no se ha visto que se propague con facilidad entre los seres humanos. Menos mal. Está comprobado que dicho virus ha sido propagado por las aves migratorias; sin embargo, afirman que los patos y cerdos son y pueden ser los “caballos de Troya” de dicha peste.
Algunos científicos europeos están estudiando algunas muestras de tejidos de personas que murieron en 1918, al final de la Primera Guerra Mundial, durante la llamada “pandemia española”, que mató a un estimado de cincuenta millones de personas -–tres veces más que los muertos en la guerra-— en todo el mundo e incluso en New York, para saber si son vinculantes o es del mismo tipo”.
En los pasados días se detectaron en las puertas de Europa algunos casos de la “gripe del pollo”, en Turquía y Rumania. Lo anterior ha puesto en alerta a gobiernos como el de Alemania, que ya encargaron y compraron quince millones de vacunas a la empresa farmacéutica Roche contra la gripe; igual está comprando Estados Unidos y otros países ricos. Otras informaciones internacionales afirman que ya está en Colombia.
“Tendrá grandes costos sociales y políticos. La existencia de la temida pandemia es cuestión de tiempo, aunque no se sabe cuándo ocurrirá”, afirmó Lee Jong-Wook, Director de la OMS, el pasado lunes 17 de octubre en Ginebra.
¿Y nosotros, qué estamos haciendo en Nicaragua para prevenirla?
Por lo visto, esta pandemia está naciendo generalmente en países pobres, con deplorables medidas higiénicas-sanitarias y con tradiciones alimentarias milenarias, como China, Vietnam, Laos, Camboya y Tailandia. Según informaciones internacionales, en este último país tuvieron que ser sacrificados miles de gallos de pelea.
Nicaragua, donde la pobreza y la falta de un sistema de salud eficiente podría hacerlo vulnerable a cualquier tipo de enfermedad, especialmente ésta que comienza a causar estragos en el mundo, el Departamento de Sanidad Animal del Mag-For ya ha anunciado algunas medidas y ha orientado la no importación de productos alimenticios y aves de países en donde hay o han aparecidos brotes de la llamada “gripe del pollo” o “influenza aviar”.
Los galleros que manejamos aves, por el bien de nuestros cuarteles de gallos y de Nicaragua, ahora más que nunca debemos ser cuidadosos, responsables y usar una gran “escoba” para prevenir y mantener limpios e higiénicos nuestros criaderos por la salud de nuestras aves, y principalmente por la de nuestra gente. No metamos a nuestros gallineros animales que no sabemos de dónde vienen ni estamos seguros de sus condiciones de salud.

Masatepe, 15 de octubre de 2005