Opinión

Seamos solidarios - NUEVA GENERACION


Sin duda, estamos pasando por tiempos muy difíciles en nuestra sociedad, por diversas razones, tanto políticas, económicas, sociales y, sobre todo, por la carencia de valores humanos.
El incremento casi incontrolable del petróleo y sus derivados, está haciendo cada vez más difícil el acceso a la canasta básica de la mayoría de los nicaragüenses, que ven cómo todo sube de precio, menos sus salarios que, en muchos casos, ni al mínimo llegan.
Vemos transportistas que arman tremendas protestas, que a parte de hundirnos más en el subdesarrollo progresivo, ponen en peligro nuestras vidas, aduciendo que están teniendo considerables pérdidas y que por tal razón reclaman un alza en la tarifa o el codiciado y jugoso subsidio estatal. Lo que indica que no les importa la situación por la que la mayoría pasa. Además, se avecinan huelgas de diversos sectores, como salud y educación, exigiendo aumento salarial, que a parte de tener la razón, de acuerdo a sus sacrificios, deben de hacerlo de manera pacífica, oportuna y objetiva, sin protestas dirigidas a cumplir con el mandato de determinados dirigentes políticos que responden a los intereses de un partido, como ha venido ocurriendo últimamente, y no a los del país.
En relación a lo anterior, vemos que los empresarios y comerciantes de toda índole (países petroleros, refinerías, distribuidoras, transportistas, etcétera) no quieren ver reducidas sus ganancias, aumentando así los precios, haciendo pagar duramente sus costos a los sectores más desposeídos sin tener la más mínima conciencia de los problemas sociales.
Por otro lado, los políticos más “connotados” hablan del problema llamando preocupadamente a un “Diálogo Nacional”, que no dejará de ser más que un acto prebendario para los participantes, y que a lo sumo, se conformará de tres partes: PLC, FSLN y Gobierno. Diálogo al que no quieren dejar participar, ni como testigo, al pueblo, ya que se realiza en tremendas encerronas privadas, donde se negocia a costa de su miseria y sufrimiento.
Estimados políticos y miembros de los poderes del Estado, que a pesar de las crisis siguen gozando de elevados salarios, si realmente quieren ser parte de la solución deben de solidarizarse con el pueblo. Entendiendo que la solidaridad, como decía el papa Juan Pablo II, “no es un sentimiento superficial por los males de tantas personas, cercanas o lejanas. Al contrario, es la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común; es decir, por el bien de todos y cada uno, para que todos seamos verdaderamente responsables de todos”.
No traten de engañarnos haciéndonos creer sus falsas preocupaciones y solidaridad, ya que ésta se sitúa en el ser y hacer antes que en el decir, es algo que penetra y atraviesa nuestro comportamiento político, económico, social, religioso y familiar.
Sin embargo, creo que para amortiguar un poco la crisis, todos debemos hacer causa común y compartir servicialmente la situación, los intereses, las aspiraciones y la lucha de los necesitados. En este sentido, entender que la solidaridad con el pueblo va más allá de un acto puntual de generosidad, donde el rico ayuda al pobre, del que tiene hacia el que no tiene. La solidaridad debe ser la expresión humana de la responsabilidad social del individuo y de la sociedad con el otro y entre todos. No se puede decir que se es solidario tendiendo la mano desde arriba a quien se encuentra abajo, sino caminando junto con él, sufriendo y gozando todos de la crisis o el bienestar.

*yaceyo1112@hotmail.com