Opinión

Una buena exageración


La mayoría de las invenciones pasa por un proceso de exageración. Thomas Edison no hubiera inventado el bombillo si no hubiera tenido tanto miedo a la oscuridad. Si su miedo no hubiera alcanzado el paroxismo. Exagerar es en definitiva soñar un hecho varias veces, donde cada vez que se sueña se va agregando algo más al hecho, hasta aproximarlo a su perfección. La exageración, entre otras formas de la mentira, pasó a encarnarse en nuestra literatura, pronunció Sergio Ramírez en el Congreso de Escritoras y Escritores que se llevó a cabo en la primera semana de octubre en Panamá. No tiene nada malo exagerar cuando se propone crear una federación de escritoras y escritores que permita unir a la región. Todavía seguimos discutiendo entre países. Aún seguimos siendo los nicaragüenses, los hondureños, los costarricenses, los guatemaltecos, los salvadoreños y los panameños. Es lamentable ser un país, nombrarse un país.
Centroamérica sigue dispersa, pero esto se debe a las malas políticas gubernamentales que se deciden en las cúpulas de poder. Siempre me pregunto del origen de la xenofobia en el caso de Nicaragua con Costa Rica, esto sólo por dar un ejemplo. La verdad es que muchas de las rabias que se crean no tienen justificaciones de gran peso. Es importante que nuestros países conozcan que desde la cultura se está haciendo un intento por unificar a la región. La idea de una federación bien podría ser una exageración, algunos escritores inclusive consideran que esta idea es muy romántica, otros consideran que esta idea no dará ningún fruto ya que es el tercer intento para lograr la regionalización. Thomas Edison exageró y se hizo la luz. Basta una sola repetición, decía Borges, para demostrar que el tiempo es una falacia. De eso se trata, de repetir un intento, hasta anular el tiempo, hasta desenmascararlo. De ahí que el poeta Luis Rocha hiciera nuevamente la propuesta de crear un suplemento literario centroamericano. Fue en 1976 cuando se hizo por primera vez la propuesta, ésta no se llevó a cabo. Estoy seguro que esta vez se logrará y ese será un buen inicio para pasar de la demagogia a la acción.
José Luis Rodríguez Pitti nos recordó en el Congreso que la palabra es el más bello y práctico invento del ser humano. Por esta razón, y desde la palabra, Centroamérica se reunió para hablar de la literatura actual, de la poesía y para estudiar la novela. Entre nosotros el novelista sigue sustituyendo al historiador, nuestra historia sigue sin ser contada por completo. Los acontecimientos seguirán desencadenándose en multitud, dijo Sergio Ramírez.
En Panamá comprobamos que los escritores y escritoras están bien dotados de imaginación y son capaces de producir grandes historias a través del cuento. Entre los escritores panameños que estuvieron presentes puedo mencionar a: Moravia Ochoa, Carlos Wynter Melo, Enrique Jaramillo Levi, David Robinson y Gloria Melania Rodríguez, entre otros. Aunque Gloria Melania Rodríguez no participó en ninguna lectura, puedo afirmar: será en el futuro una gran representante del cuento en su país. Faltaron otros excelentes escritores de Panamá como Gloria Guardia, César Núñez y Pedro Rivera, entre otros. No sabemos las razones de la ausencia, pero las intuimos. Por otra parte y siguiendo con el género del cuento, Guatemala sigue ofreciendo excelentes exponentes. Lorena Flores, por ejemplo, demostró con su libro “Desnudo reposo”, presentado por Javier Mosquera, que en el cuento no sólo se gana con nockout en el primer round, sino también con nockout al final de la pelea.
En las ponencias se habló de la poesía escrita por mujeres en Centroamérica. Magda Zavala, de Costa Rica, por ejemplo, calificó la poesía nicaragüense como poesía de la ira, esto tomando como referencia la escritura de Marta Leonor González por su obra “Huérfana embravecida”. También Marta leyó una ponencia sobre las nuevas voces en la poesía nicaragüense, destacando a Eunice Shade, por su poesía intimista, que refleja la extensa búsqueda de un ser en evolución, dijo. Enfatizó que “la nueva poesía no está preocupada por los temas sociales.
Las nuevas poetas hacen lo que les da la gana y escriben los que les da la gana, lo que traducido significa: “una libertad de palabra”. Pero no sólo hubo poesía escrita por mujeres, los jóvenes demostraron también estar escribiendo muy buena poesía. Basta mencionar a Javier Alvarado (panameño), a quien muchos envidian. Alvarado está escribiendo mejor poesía en comparación con otros escritores cuya trayectoria es más amplia: ¿Qué es lo que pasa camaleón? Calma la envidia que me tienes, dice una canción de Rubén Blades. Yo les diría lo mismo a esos poetas y escritores que critican de una manera negativa la poesía de Alvarado.
Pero volviendo al Congreso. No hay duda. El esfuerzo que hizo la Universidad Tecnológica de Panamá y la Asociación de Escritores de Panamá demostró la hospitalidad de la que habló Enrique Jaramillo Levi al inicio. En definitiva, creo que nadie se puede quejar del trato que nos dieron. Las personas que habitan Panamá tienen un cariño tan especial, que hasta dan ganas de volver una y otra vez.
Finalmente quiero hacer énfasis en las palabras de Sergio Ramírez cuando dice que, “Los creadores de la palabra tienen que estar unidos”. Pienso igual, pero no sólo unidos por la palabra, sino también por los hechos, por lo que hacemos concretamente para lograr esta unión. Ojalá que las cosas vayan en serio, y que conste: esto lo digo exageradamente serio.