Opinión

No sigan manipulando a la Iglesia


En EL NUEVO DIARIO del martes 18 de octubre aparece un titular que dice Iglesia respalda Ley Marco propuesta por el secretario general del Frente Sandinista, Daniel Ortega. Como yo soy parte de la Iglesia y a mí nadie me ha consultado al respecto, procedí con todo detenimiento a leer el contenido del artículo. De la lectura pude darme cuenta que el que apoya al señor Ortega es el padre Eddy Montenegro. Quiero aclarar que las opiniones de una persona no son las de una institución, especialmente cuando esa persona hace caso omiso de documentos pastorales de la Iglesia que cito a continuación, en donde claramente se expresa cuál debe ser la posición de la Iglesia, y especialmente de los jerarcas, con respecto a la política:
“Quien junta en paz a los malvados, suministra fuerzas a la iniquidad, porque debilita a los buenos, a los cuales los malvados persiguen unánimes” (San Gregorio Magno, Papa, Regla Pastoral, III, cap.23).
“Cuando incautamente trabamos amistad con los malos nos atamos a su culpa” (San Gregorio Magno, Papa, Regla Pastoral, III, cap.22).
Nota mía: Brindar amistad y apoyar a Ortega y Alemán, que le han hecho tanto daño al pueblo, es cometer una iniquidad contra los pobres que han sufrido el despojo de sus derechos para que se beneficie un grupo de corruptos.
“Sepan también los obispos que son sacerdotes y no amos” (San Jerónimo, Carta 52,7; A Nepociano).
“Llevados, pues, del Espíritu del Señor, que ungió al Salvador y lo envió a dar la buena nueva a los pobres, eviten los presbíteros, y también los obispos, todo aquello que de algún modo pudiera alejar a los pobres, apartando, más que los otros discípulos de Cristo, toda especie de vanidad”. (Concilio Vat. II, Presbyterorum ordinis, 17).
“Fomenten los clérigos, siempre lo más posible, que se conserve entre los hombres la paz y la concordia fundada en la justicia. No han de participar activamente en los partidos políticos...” (Derecho Canónico, N-287).
“Todos los fieles, y en primer lugar los obispos, han de procurar con diligencia que, sin perjuicio de la justicia, se eviten en lo posible los litigios en el pueblo de Dios” (Derecho Canónico, N-1446).
“En el orden económico y social, y principalmente en el orden político, en donde se presentan diversas opciones concretas, al sacerdote como tal no le incumbe directamente la decisión, ni el liderazgo, ni tampoco la estructuración de soluciones” (Documentos de Medellín, 11, sobre los sacerdotes, n-19).
“La política partidista es el campo propio de los laicos (GS 43). Corresponde a su condición laical el constituir y organizar partidos políticos, con ideología y estrategia adecuada para alcanzar sus legítimos fines” (Puebla, 524).
“Los Evangelios muestran claramente cómo para Jesús era más tentación lo que alterara su misión de Servidor de Yahvé. No acepta la posición de quienes mezclaban las cosas de Dios con actitudes meramente políticas” (Puebla, 526).
“Al sacerdote, como tal no le incumbe directamente la decisión, ni el liderazgo, ni tampoco la estructuración de soluciones. El asumir una función directiva (leadership) “militar” activamente en un partido político, es algo que debe excluir cualquier presbítero” (Confirmando lo que dice Medellín, en Puebla, 527).
“Como pastor que se empeña en la liberación integral de los pobres y oprimidos, obra siempre con criterios evangélicos. Cree en la fuerza del Espíritu para no caer en la tentación de hacerse líder político, dirigente social o funcionario de un poder temporal; esto le impedirá “ser signo y factor de unidad y fraternidad” (Puebla, 696, sobre los Obispos).
“Su vocación (la de sacerdote) exige que sea signo de unidad. Por ello debe evitar cualquier participación en política partidista que dividiría a la comunidad” (Ecclesia in América, Juan Pablo II, Exhortación Apostólica Postsinodal, México, 22 de enero de 1999, n-39).
El nombramiento de Monseñor Leopoldo Brenes como Arzobispo de Managua ha llenado a muchos fieles de esperanza en que la Iglesia vivirá un nuevo momento y todo lo demás quedará en el pasado. Yo le suplico, le pido, le ruego a Monseñor Brenes que exhorte a los presbíteros de su diócesis a cumplir con lo preceptuado por la Iglesia en esta materia para lograr la unificación de este rebaño sufriente y doliente por tanto injerencismo partidario en la vida de la Iglesia de Nicaragua.

vijil@hotmail.com