Opinión

Diálogo


Hace siete años, precisamente para estos mismos días, el suscrito tuvo el honor de participar en el Diálogo Nacional convocado en esa época por el gobierno del Dr. Arnoldo Alemán.
Estuvo representada la Sociedad Civil (la de verdad) en todos sus organismos, incluyendo la Asociación de Confiscados (en nombre de la cual participé).
Allí tuve el gusto de escuchar a gente muy brillante del gobierno, entes autónomos, organizaciones gremiales, en fin, menos a representantes del FSLN, quienes brillaron por su ausencia (en el Diálogo). Pero que ni tontos ni perezosos en auténtica misa negra con el PLC hacían lo mejor para sacar al final del Diálogo su propia Ley de la Propiedad (Ley 278). De más está decirles a ustedes, amables lectores, lo que luchamos los confiscados para que del Diálogo, Mesa de la Propiedad, se tomaran en cuenta los 28 acuerdos vinculantes que habían salido de las 132 horas de sacrificio que dimos sin reservas ni condiciones por Nicaragua un grupo de ilusos ciudadanos (no había sueldo ni prebendas para los participantes).
Observamos los confiscados, que de las pláticas bilaterales (FSLN-PLC), sí había salido el “consenso” necesario para la nueva Ley de la Propiedad Urbana y Rural o Ley 278 ¡Qué decepción! Y digo esto, porque fue evidente que de no ser por tres o cuatro artículos específicos que sí tenían su fuerza legal para luchar por la recuperación de propiedades mal adquiridas, esta Ley pudo haber sido la certificación del robo de propiedades más “grande” que ha habido en la historia de nuestra patria. La famosa piñata que produjo las leyes 85, 86 y 88.
El Diálogo Nacional, bien decía un analista de por allí, viene a ser como una esperanza de que al menos se va a detener la crisis, aunque no haya solución al problema. Pero sí parches que alivian un poco la crisis nacional provocada por los actores políticos (del Ejecutivo y la Asamblea).
No pretendan señores de la OEA, Movimiento por Nicaragua, Cosep, Red por Nicaragua, Hagamos Democracia, etc., etc., obtener logros sobre sus pretensiones también políticas. De acuerdo al Gobierno y los partidos políticos fuertes, PLC-FSLN, ellos van a dialogar por su lado, y los otros actores (Sociedad Civil…) deberán estar en un Diálogo aparte. Esto les va a dejar el sabor amargo a los que no estuvieron en el Diálogo 1997-98, comprobando una vez más que ningún Diálogo Nacional tendrá éxito, mientras la clase política nuestra sea la misma. Otros vigores dispersos por ahora entretenidos en actividades diferentes, deberán incorporarse a una alianza política de amplio espectro, si queremos verdadera solución al problema.
Como decía el Dr. Roberto Calderón Gutiérrez (q.e.p.d.), Presidente del Grupo Cívico Ética y Transparencia en ese momento, “no quisiera que fueran tomados como tontos útiles los participantes de este Diálogo Nacional” ¡Desafortunadamente, así fue! Nuestra clase política no es confiable y mientras no hagamos algo por renovarla, depurarla o cambiarla, seguiremos en lo mismo.
La crisis institucional que padecemos puede superarse, pero en forma paulatina. Nuestra participación en los partidos políticos se hace necesaria para despartidarizar nuestras instituciones.
acastell46@yahoo.com