Opinión

Cómo se consiguen las victorias


Una tras otra vienen dándose derrotas nicaragüenses en los organismos internacionales. Parece que no se preparan bien o no presentan buenos candidatos. Para sólo mencionar las últimas, primero nos derrotaron con nuestra candidatura a la OEA cuando presentamos a Ernesto Leal, después en nuestra aspiración ante el Banco Interamericano de Desarrollo, BID, con la candidatura de Mario Alonso, y por último la reciente derrota en nuestra aspiración para el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
Ser electo en cargos de importancia en los foros de Naciones Unidas u otros organismos internacionales no es tarea fácil. Los países que presentan sus aspiraciones lo hacen porque juegan un papel preponderante en los temas que competen al organismo, porque tienen buenas relaciones con la comunidad internacional y porque han sabido desarrollar un trabajo eficaz y permanente. Si no reúnes al menos esas condiciones, mejor no te presentes, ya que te expones ha hacer el ridículo como lamentablemente hemos venido haciéndolo en todo este periodo de gobierno.
Las derrotas siempre se intentan justificar y no siempre se logra hacerlo, y son múltiples las razones que se presentan. Sucede que el argumento del gobierno de que estamos desgastándonos en discusiones políticas internas y estériles que afectan su política internacional no tiene ninguna validez. Además, ello es contradictorio con el supuesto apoyo logrado por el gobierno Bolaños a nivel mundial, que tanto el Ejecutivo señala en todas sus declaraciones.
Siempre tratando de justificarse, el embajador Mauricio Díaz, a quien presentan como Director de Organismos Internacionales, afirma que Nicaragua durante la elección de 1982 ocupó por segunda y última vez dicho escaño prácticamente de regalo al ser lanzado como candidato de compromiso, ya que los candidatos originales empataron 12 veces y salimos como tercero en discordia. ¡CUÁNTA IGNORANCIA EN UN DIRECTOR DE ORGANISMOS INTERNACIONALES DE LA CANCILLERÍA!
En esa oportunidad que para gloria de Nicaragua logramos ser electos como miembro no permanente del Consejo de Seguridad, la composición de NNUU era de aproximadamente 154 miembros, y Nicaragua fue el primer candidato latinoamericano en presentar su candidatura ante el Grula (Grupo Latinoamericano) para el asiento en el Consejo. Posteriormente, EU tratando de dividir el apoyo latinoamericano a Nicaragua, lanzó a República Dominicana para que también se presentara. Ello nos obligó a trabajar arduamente en contra de dicha aspiración imperial dirigida por la embajadora Kirkpatrick, quien con odio viceral hacia la revolución decía a sus colegas: “Un voto por Nicaragua es un voto en contra de EU, y de votar por ellos les podríamos cancelar la ayuda económica que les damos”.
Partiendo de lo anterior, uno a uno fuimos trabajando con todos los miembros de NNUU a través de los contactos de los miembros de nuestra misión en Nueva York, a lo que se sumó el trabajo del canciller Miguel D´ Escoto y el equipo de la Cancillería. Nicaragua se convierte prácticamente en el candidato del Tercer Mundo porque lidereábamos en los organismos internacionales el apoyo a la lucha contra el Apartheid, por la descolonización, por la defensa del pueblo palestino y la gran nación árabe, por las más justas causas sociales y económicas como miembros del Ecosoc y otros órganos del sistema, y por nuestras mediaciones en conflictos internacionales.
Nicaragua sale electa miembro del Consejo, porque todas estas posiciones de principios que son producto de la política internacional de la revolución y de su presidente, el comandante Daniel Ortega Saavedra, contaron con el respeto y la admiración de la comunidad internacional, porque además éramos el exponente más importante en ese momento de la historia, de la lucha de un pequeño país por su autodeterminación, su no alineamiento y su pluralismo político y económico y porque la gran mayoría de los países del Tercer Mundo se sentían que estarían debidamente representados por nosotros, que sabríamos, como en efecto lo hicimos, defender las causas más nobles y justas desde nuestro asiento.
Para terminar y sobre todo para aquellos que no conocen realmente lo que pasa en los foros internacionales, cuando salimos electos toda la Asamblea General de NNUU se puso de pie en una ovación sólo comparable, según dicen los funcionarios de la Secretaria de NNUU, a la ovación que se dio cuando entró China en ese organismo. Al mismo tiempo que se daba la ovación por la victoria de la Nicaragua revolucionaria, la embajadora Kirkpatrick se quitó con tanta fuerza su audífono que lo arrancó de su escaño y salió volando por el pasillo.