Opinión

Coloquio de un sandinista


Según algunos análisis, la política de Bolaños se traduce en cuestión diplomática internacional por medio de la Cancillería. El gobierno ha visto en la Cancillería nicaragüense una vía para legitimar su carácter político victimario. En un artículo que publiqué en END llamado ¿Ser o no ser capitalista? aseveré que la Cancillería actual de Bolaños era inoperante. De ese trecho a hoy, la cosa ha cambiado. El actuar político diplomático internacional (OEA-injerencia gringa) de Bolaños, no es más que una cortina de humo, que responde al temor de su posible desaforación en ley. Por otra parte, en el PLC existen muchos bombardeos de lineamientos a seguir, dentro y fuera. Arnoldo Alemán, sensibilizado ante su limitación (convivencia familiar), ha ablandado y creado una neo línea populista cristiana liberal, donde lo vemos por fin dándose cuenta de amigos y traidores, al vivo estilo de “El Padrino”. Lo que hace a Alemán en su partido es el carisma popular mezclado con capacidad de visión y organización, que otros líderes liberales aún no poseen.
La reinvención del PLC es una realidad lejana, puesto que existe un desconcierto, por el virus que llevan dentro (conservadores). Un virus que le chupa la vitalidad al PLC, y lo funde en constantes contradicciones políticas. Aún así el Partido Liberal Constitucionalista es una realidad en Nicaragua. Sus precandidatos no constituyen una determinación en sí, pero sí lo es la inexistente y sólida estructura que deberían concebir como agrupación política. Siendo mi persona sandinista y creyente de la democracia, siento la necesidad de advertirles a los adversarios del peligro que corren. El peligro es la intervención extranjera, donde lo único que se ha conseguido es agudizar la desfragmentación de su propia esencia como unidad política; donde las bases ante la confusión son capaces de correr a otra parte que no precisamente responderá a sus expectativas. Los norteamericanos cometen un gravísimo error –lo que siempre hemos sabido-, desproveerse de todo tacto diplomático para abiertamente demostrar al pueblo nicaragüense quiénes en realidad son. No son más que amigos errados.
Existe una constante desacreditación al FSLN. La política gringa afirma que es una cúpula -encabezada por Daniel Ortega- sin embargo, yo que ellos no me preocupaba por la “cúpula”, en comparación con la sangre nueva que encarnamos nuevas generaciones en el FSLN, donde persisten circunstancias distintas, donde esa “cúpula” mal que bien contribuyó a la educación de muchos. Por tanto, tendrán –si quieren- que tratar con el FSLN tarde o temprano, en inglés o español, como mejor les parezca. La cosa no sólo es ser izquierda, no sólo son sentimientos y nostalgias, no porque sea el FSLN, sino porque –actualmente- somos los más capaces.
Excelentes análisis he escuchado por parte de Humberto Guzmán, Julio López, Oscar René Vargas, el periodista Edwin Sánchez, entre otros, sobre la condición de los rojo y negro. Guzmán plantea el escenario, Vargas el futuro determinado por la propuesta político –económica, López la teoría del insólito despertar “momentáneo” y lucidez de a ratos del FSLN, con cierta inexplicable mutación; finalmente Sánchez, quien irónicamente reflexiona ante la imagen del sandinismo, percibida como enemigo de Nicaragua; enemigo que no tiene derecho a existir, que debe ser exterminado. Otros como Orlando Núñez la ven venir, mientras se preparan en la ciencia, para enfrentar el reacomodamiento de un sistema contradictorio. Gracias a Dios ya no hay balas, tan solo espadas que salen de la boca. Con respecto a los sandinistas que están desde afuera y cuya trayectoria en la historia es indiscutible; pues nadie es indispensable, siempre el trabajo será para el que desea trabajar, siempre la autoprivación de unos es la oportunidad de otros de expresarse.
“El Ocio Versátil”
Antiguo Edificio Bamer.