Opinión

Instrumentos en una sinfónica


En mi última estadía en Nicaragua, noté un marcado interés por la Orquesta Sinfónica Nacional. Ella hace esfuerzos notables por enseñar sus progresos y entretenernos con música que llega al alma. Como percibí ciertas inquietudes sobre los instrumentos empleados, conviene presentar las siguientes apreciaciones:
En el gran conjunto, de 75 a 100 ejecutantes, se interpreta con cuatro grupos o familias de instrumentos, a saber: cuerdas, maderas, metales y percusión, que conforman a su vez, las divisiones de la orquesta. A veces aparece un elemento invitado, solista de algún instrumento. Expondremos primero las cuerdas, que son cuatro: violín, viola, chelo y contrabajo.
Los violines forman dos grupos, primeros y segundos violines. Operan según la tonalidad, similares a la primera y segunda voz, cuando disfrutamos de un dúo vocal. Los violines llevan la melodía, aunque funcionan también de acompañantes. El violinista que encabeza los primeros violines se llama “concertino”, está sentado de primero, a la izquierda, en el grupo inicial de violinistas, que rodea al director. Es el encargado de afinar la orquesta y desempeña otras funciones, entre ellas, líder de este sector.
La viola es un violín más grande, de sonar grave, opaco, pero capaz de endulzar la melodía con acento propio, melancólico, romántico. El chelo, también llamado violoncelo, es una viola grande, por tanto se interpreta sentado, sujetado por las piernas. Da sonidos graves, de gran expresividad, sensualidad, y como es de sonar poderoso, tres o cuatro chelos, son sólo necesarios. El bajo, contrabajo o violón, es una viola inmensa que se toca de pie, con arco o pizicateado y actúa de acompañante o base armónica, aunque por igual lo hace de forma independiente.
Las maderas es el segundo grupo. Se llama así por el material originalmente empleado en sus hechuras. Lo integran: flauta, flautín o pícolo, oboe, corno inglés, fagot, contrafagot, clarinete y saxofón. La flauta, que se toca por un lado, es el instrumento de aire más antiguo y produce un sonar suave, nítido. El pícolo es la flautita pequeña, de sonido más agudo. El oboe es una flauta grande, que se interpreta soplando por un extremo, a través de una boquilla recta de unos cuatro centímetros de largo. El corno, un oboe aún mayor, está provisto de una boquilla mucho más alargada y curva.
El fagot consiste en un tubo largo de tres metros, que toma repliegues para su manejo. Produce sonares profundos, graves. El contrafagot, mayor que el fagot, genera sonidos aún más graves, pero cada día se usa menos. El clarinete regala una cantidad de registros cálidos, de colores expresivos, muy apropiado para solos y pasajes virtuosos. Si hablamos de saxofón, lo hacemos de cuatro modalidades: alto, soprano, tenor, barítono, que van en función de sus tamaños, de menos a más, y otras variantes menores.
Debemos anotar que el saxofón siempre ha sido de metal, pero por razones que no conozco o caprichos, está dentro de las maderas. También, los otros instrumentos del grupo, ahora son metálicos. Sigamos con los metales: tuba, trompeta, trompa y trombón. El trombón empleado es el de vara, sin pistones. La trompeta, de sonar vibrante y tonalidades vivas, es muy popular entre nosotros al igual que la tuba, empleada por nuestros sinfónicos o chicheros, para con sus notas graves, llevar el compás.
Pero la trompa, que también se llama corno francés, es un instrumento de difícil interpretación, requiere de buenos pulmones para empujar el aire por curvas, vueltas y tres pistones, hasta obtener sonidos amables de acompañamiento. Varias juntas, cuando bien interpretadas, producen efectos muy bellos. Siguen: bombo, platillos, redoblante, tímpani y otros elementos como triángulo, campanas, gong, xilófono, y maracas, en algunas piezas caribeñas. Creo, los conocemos todos, pero:
De estos elementos de percusión, nos ocuparemos del tímpani o timbaletas, según “Acerina y su danzonera”, cuando tocaba danzones. Son dos y están construidas para generar la escala musical, percutiendo con dos baquetas rematadas en bolas de hule, sobre membranas tensas, colocadas en unas panas hondas, huecas, bocas arriba. El operar un herraje instalado, hace que varíe la tensión de las membranas, por ende, la obtención de las notas musicales requeridas. Hallo, es un instrumento inteligente, fascinante.
Para terminar, algunas notas. Entre más integrantes, mayor la majestuosidad de la orquesta. Cada sección de instrumentos, ocupa un lugar determinado. El número de intérpretes por instrumento varía según partituras y posibilidades. Los invitados más comunes son: piano, violín, arpa, guitarra y si les cuento que una vez en Caracas apareció un sintetizador, pensarán que estoy chiflado, pero aquello fue de coger palco. Una coral o un cantante, pueden actuar por igual de convidados.
Nos queda sólo, gozar de nuestra Sinfónica Nacional, en espera de algún día escuchar de invitada alguna marimba de Masaya.
¡Qué le pasa a Lupita!