Opinión

Sobre la naturaleza humana


I
Nos confesamos admirados y sobrecogidos por el genio y visión de futuro de Sir Francis Bacon. El estadista y filósofo inglés (1561-1626), quien propone en “La Nueva Atlántida”, la utopía de crear un estado dirigido por sabios.
Bacon se adelanta por centurias a inventos que verían la luz hasta en los siglos XX, XXI y otros aún por realizarse. Pero más nos conmueve su capacidad para retratar en pocas, pero sabias frases, su profundo conocimiento sobre una gran diversidad de temas.
II
Queremos comentar con nuestros lectores su pensamiento acerca del carácter o de la naturaleza humana.
Nos dice que el carácter de una persona normalmente permanece oculto, que algunas veces puede ser sometido, pero pocas veces desaparece. En Nicaragua se dice en un refrán popular que árbol que nace torcido, nunca su rama endereza.
Cuando se quiere alterar un carácter por la fuerza, a veces solamente se consigue una respuesta contraria, aún más violenta. Con el diálogo y el estudio se puede lograr que el carácter sea menos inoportuno, y con la costumbre se puede llegar a modificar el carácter y ablandar su naturaleza.
III
Explica que quien quiera vencer su carácter, se proponga metas que no sean muy grandes, pero tampoco muy pequeñas. Las metas demasiado grandes bajarán su autoestima al no alcanzarlas y las pequeñas le harán satisfacerse con logros intrascendentes.
Un método que recomienda para formar el carácter es, al comienzo, agenciarse de ayuda, como cuando los nadadores usan aletas en los pies y aconseja posteriormente retrasarse con desventajas, como los bailarines al usar zapatos pesados en sus prácticas.
Se acerca uno a la perfección si el entrenamiento se hace con más fatiga que la esperada al competir. En nuestras palabras, más sudor en la práctica, menos sangre en el combate.
IV
Si el carácter es rebelde y por lo tanto el triunfo difícil, se puede utilizar el tiempo o sea graduar la meta.
Para ello primero hay que atemperar el carácter en el tiempo, es decir contar las 24 letras del alfabeto antes de reaccionar y luego ir bajando el número a medida que se vaya adquiriendo control.
Nuestra costumbre es contar hasta diez antes de explotar. Lo mejor es cuando al contar hasta diez, se evita la explosión.
V
Aconseja que si alguien quiere abandonar el vino, deberá primero dejarlo únicamente para ocasiones de brindis o solo acompañarlo en las comidas y luego reducirlo hasta conseguir descontinuarlo totalmente. Pero si puede cortarlo de tajo, éste es el mejor camino.
Acierta mejor hacia la libertad de su alma, quien rompe de un tajo las cadenas de su pecho y cesa de sufrir para siempre.
VI
Consideramos que no está equivocado cuando nos remite al antiguo refrán que dice que es preciso mandar a torcer la costumbre a su otro extremo cuando ese extremo no es un vicio.
Nos dice: Nunca fuerces tus hábitos permanentemente sin darte alguna tregua. La pausa puede brindar un nuevo impulso, pues quien no es perfecto debe practicar sus virtudes y sus defectos y hacer un hábito del triunfo de la virtud. Es provechoso practicar el perfeccionarse con pausas intermedias.
VII
Nos alerta no confiar en la victoria sobre el carácter, pues éste puede permanecer enterrado por mucho tiempo y resucitar con cualquier tentación. Como aconteció con la gata de la fábula de Esopo, que transformada en mujer estaba sentada señorialmente en una reunión hasta que un ratón corrió frente a ella.
Por lo tanto, recomienda sucumbir a veces en la tentación o practicar ocasionalmente en ella de tal manera que cuando aparezca la tentación ya sepa uno cómo comportarse y vencerla.
VIII
El carácter, recomienda, debe ser analizado en privado pues en la intimidad no hay afectación alguna, en situaciones apasionadas a menudo el hombre se sale de sus casillas.
En una situación nueva o en un experimento, suele ocurrir que la voluntad sucumba a la fuerza de la costumbre.
Bienaventurados aquellos cuyas naturalezas coinciden con sus vocaciones, pues de lo contrario so pretexto de carecer de afecto o afición, no pondrán en esa actividad, su corazón.
IX
Si de estudios se trata, recomienda ser riguroso con el horario a menos que le agrade tanto el tema que el rigor sea innecesario, pues su mente viajará a ese interés tan pronto haya tiempo o espacio.
Concluye que nuestras naturalezas tienen rasgos de trigo y rasgos de cizaña, por lo tanto, reguemos nuestros trigales y destruyamos nuestras cizañas.
Managua, 13 de octubre de 2005.
elsavogl@ibw.com.ni
Neville Cross y María Elsa Vogl
Miembros del Centro Nicaragüense de Escritores.