Opinión

Río San Juan


Los derechos que Nicaragua le dio a Costa Rica en el Tratado Cañas-Jerez ya los perdió. Los perdió porque los costarricenses en estos momentos no necesitan transportar el café, el aceite y los ‘objetos de comercio’ que señaló el Tratado en ese entonces, ahora lo hacen por buenos caminos, carreteras y diferentes medios de transportes y no hay razón para reclamar este derecho ni usar nuestro río. Las intenciones reales del gobierno costarricense sobre río San Juan son de orden económicas. Reflejo de esta premisa son los millones de dólares que se suman año con año en el Producto Interno Bruto (PIB) del país por el turismo.
Más que el café, las plantas ornamentales y productos no tradicionales, el turismo es la mayor fuente de ingresos en los conceptos económicos en Costa Rica y eso lo saben ellos y por eso la demanda ante La Haya para defender sus ‘derechos’.
Muy diferente hubiera sido que el gobierno costarricense hubiera planteado a su contraparte Nicaragua un negocio. Ustedes son dueños del río, hagamos negocio: nosotros tenemos el turismo y negociemos en igualdad de condiciones y no venir con una demanda para exigir derechos que no existen por ningún lado.
Pareciera que detrás del gobierno tico, existen compañías hoteleras transnacionales millonarias hablándole al oído a los políticos, diciéndoles que si les garantizan la libre navegación en el río, nacerán como hongos los hoteles de 5 estrellas de múltiples pisos, marinas con abundancia de yates y condominios de lujo con vista al Lago de Nicaragua. Y ésto no lo han hecho en Nicaragua por la pobre infraestructura vial y hotelera y la razón más nefasta por todos conocida como la inestabilidad política.
Los costarricenses reconocen la soberanía del río como nicaragüense, sin embargo aún enseñan en las escuelas que el río pertenece a ellos, mentira que se desenmascara cuando salen de bachilleres. Libre navegación siempre la han tenido, -de eso dan fe los cientos de pobladores de la zona- lo que pasa es que ahora pretenden navegar armados, en lanchas fuera de borda con americanos y europeos cobrando 70 dólares por cabeza, explotando lo que les deja millonarias ganancias en un río ajeno y hasta ahí, no les alcanzan sus derechos
Al turismo, a nivel mundial, ya no le interesa visitar las grandes ciudades por su inseguridad, ni los grandes monumentos, ejemplo es la misma Costa Rica, donde el turismo internacional ha anulado San José como destino y lo ha dirigido a Liberia a dos horas de Nicaragua. Luego este turismo por tierra visita Rivas y Granada, dos destinos coloniales que no tienen los ticos y que le son más atractivos. La demanda ante La Haya no se quedará así no más; tendrá su efecto en las autoridades nicaragüenses por considerarse una agresión a la soberanía, imponiendo un tributo del 35% a los productos provenientes del país vecino.
No habrá tal prejuicio para los nicaragüense en este sentido, como lo señaló un trasnochado diplomático costarricense, ya que detrás de este mercado, hacen fila países como Honduras, El Salvador, Cuba, Venezuela, etc, queriendo vender sus productos a Nicaragua y a mejores precios y condiciones blandas. Jurídicamente no tienen asidero para justificar su pretendido negocio y dicha demanda será como bien lo dicen los juristas rechazada ‘ad portas’ por los jueces internacionales.

pgutierrezd@yahoo.es