Opinión

Un animal muy necio: el hombre - NUEVA GENERACION


La lora es inteligente porque imita muy bien; el perro es un brillante cuidador, leal y fiel; el gato es muy preciso para cazar, se da su tiempo, piensa antes de aventarse sobre su presa, y lo logra. Pero el hombre, el hombre inventa cosas y se complica demasiado. Si no, piense en usted: ¿es culto porque lee? ¿Es un hombre común o está siendo hipnotizado por cualquier lectura?
Los animales cuidan de sus necesidades básicas, se alimentan y buscan su alimento hasta encontrarlo, orinan para marcar su territorio, defecan con el mismo cuidado, duermen cuando están cansados y se adaptan a su hábitat. Tienen un ciclo de vida que no les preocupa, sólo suplen sus necesidades. Pero el hombre inventa utensilios para comer y les da un montón de formas; no se siente satisfecho, inventa una moneda para intercambiar bienes materiales cuando no la necesita, se comunica de forma compleja, registra los signos, ordena su alfabeto y luego memoriza y se estresa.
El hombre duerme cuando tiene sueño, pero a veces se queda estudiando y estudia y estudia como si necesitara leer. El hombre se cree más inteligente porque lee, pero no, el hombre gasta sus fuerzas en vano, cualquier cosa que lea, son puras invenciones, revistas de cine, libros de literatura, didácticos, filosóficos, todo ya está dicho, todo fue publicado antes, pero el hombre es terco, sigue escribiendo, creando, inventando cosas como si el futuro existiera, el hombre cree en el futuro cuando en realidad lo crea.
La historia, que es el registro del tiempo a través de sucesos relevantes, ni siquiera ha sucedido en tiempo real, tampoco la medición del espacio, como vivir en una casa por ejemplo, sirve de mucho, más grande o más pequeña, es un trozo de espacio que no le pertenece a nadie, pero el hombre se deprime si le quitan la casa. El hombre busca el espejo, se mira, se refleja y se preocupa si es real o no. Quiere saber cómo es su rostro, necesita identificarse a sí mismo cuando puede tocarse la cara y sentir dónde queda la nariz.
Al hombre le importa la higiene, está preocupado por los olores fuertes, le parecen insoportables y se limpia tanto, busca la manera de ir contra la naturaleza, ese suele ser el sentido del hombre, ir contra su origen. El hombre necesita una religión, una disciplina de fe y no se basta con sus capacidades, quiere que exista Dios y le da forma, lo ritualiza, le preocupa que exista Dios, porque es miedoso.
El hombre necesita vestirse, siente vergüenza de su naturaleza, se enfada consigo mismo, entonces se viste, incluso escoge los colores, compara las telas, aniquila animales, es poco tolerante con los animales. Se siente más que la mujer, su compañera, la minimiza y la explota, cree que la fuerza se mide por el físico, de pronto la mujer es un bien material para el hombre, la mujer, que debiera ser su amiga.
Ya el hombre le dio la forma que más le gusta a su mundo, lo dibujó redondo, coloreó verde las montañas y le puso un color azul al agua, el hombre piensa que el agua es azul, pero se olvida que sólo son dos moléculas de hidrógeno con una de oxígeno. El hombre de hoy, de ayer, de mañana, de cualquier tiempo es el mismo hombre, pero cree que ha evolucionado. Inventó la evolución de sí mismo, es ególatra y piensa haber evolucionado, el hombre se siente tan solo que cree en la vida intergaláctica, en encontrarse un día con extraterrestres o ser encontrado.
El hombre debate y se tortura buscando la verdad de las verdades, el sentido de la vida, el mejor oficio. Parece que el hombre está triste, porque todavía no decide si los números empiezan por el uno o por el cero. El hombre es tan vulnerable a su inteligencia que se destruye y cuando está en desacuerdo, puede llegar a matar al animal de su misma especie. El hombre se siente viejo a cierta edad y a otra siente que es joven. Hace el amor, no el sexo, cree que el amor se puede hacer, sobre todo en eso radica su necedad.

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