Opinión

Independencia, coordinación y subordinación de los poderes del Estado


Vivimos en nuestra patria, Nicaragua, en una continua e interminable crisis política; crisis que influye negativamente en el desarrollo integral de nuestra nación. La crisis política es causada, en gran parte, porque no existe la independencia, coordinación y subordinación de los poderes del Estado, debido al sistema de elección de representación proporcional por cociente electoral con el que se eligen a los diputados de la Asamblea Nacional
Nuestra Carta Magna, la Constitución Política de Nicaragua, es la carta fundamental de la Republica; las demás leyes están subordinadas a ella, y no tendrán valor alguno las leyes, tratados, órdenes o disposiciones que se le opongan o alteren sus disposiciones. Tal es el contenido del Artículo 182, Capítulo I, Título X, de nuestra Constitución Política.
La soberanía nacional reside en el pueblo y la ejerce a través de instrumentos democráticos, decidiendo y participando libremente en la construcción y perfeccionamiento del sistema económico, político y social de la nación. El poder político lo ejerce el pueblo por medio de sus representantes libremente escogidos por sufragio universal, igual, directo, libre y secreto sin que ninguna otra persona o reunión de personas pueda arrogarse este poder. Artículo 2, Título I, Capítulo Único, Constitución Política.
El Estado de Nicaragua esta conformado por los Poderes Ejecutivo, Legislativo, Judicial y Electoral. Así está preceptuado en nuestra Constitución Política en su Artículo 7, Capítulo Único, Título II.
Los poderes del Estado de Nicaragua de acuerdo a nuestra Constitución Política deberían ser: independientes entre sí; coordinarse armónicamente; y estar subordinados únicamente a los intereses supremos de la nación. Así lo preceptúa el Artículo 129, Capítulo I, Título VII, Cn.
El Poder Legislativo lo ejerce la Asamblea Nacional, por delegación y mandato del pueblo. La Asamblea Nacional está integrada por noventa diputados con sus respectivos suplentes, elegidos por voto universal, igual, directo, libre y secreto mediante el sistema de representación proporcional. Ver el Artículo 132, Capítulo II, Título VIII de nuestra Constitución Política.
Es mi opinión que “la elección de diputados mediante el sistema representación proporcional por cociente electoral” contenida en el Artículo 146, Título XI, Capítulo II, de la Ley 331, Ley Electoral, viola la Constitución Política, pues tal sistema de elección ha roto en nuestra patria la independencia, armonía y subordinación de los poderes del Estado, ordenado por el Artículo 129 Cn. antes citado.
El sistema de elección de diputados a la Asamblea Nacional mediante el sistema representación proporcional por cociente electoral no es un sistema de elección directa, ni libre, a como lo estatuyen los Artículos 2, 129 Cn. Y no puede ser, pues la forma interna utilizada por los partidos políticos para elegir a los candidatos a diputados a la Asamblea Nacional, y la elección de esos candidatos como diputados a la Asamblea Nacional por el electorado nicaragüense, no es directa ni libre en la forma en que actualmente se implementa. Los partidos políticos, o más bien, el líder o líderes de los partidos políticos, son los que escogen una lista de los candidatos a diputados, la que presentan al Consejo Supremo Electoral, quien a su vez incluye tal lista en las elecciones generales de Presidente y Vicepresidente. El Consejo Supremo Electoral, después de contar los votos válidos emitidos en las elecciones, realiza cálculos matemáticos con los votos obtenidos para determinar un cociente electoral, el que supuestamente determina el número de diputados que corresponde a cada organización política. Los diputados electos de esa forma no responden ni representan a los ciudadanos que viven en la circunscripción territorial en la que supuestamente fueron electos. Más bien esos diputados responden únicamente a los intereses del partido político que representan y a los interese personales del líder o líderes que los escogieron.
Pero lo que resulta aún peor es que los líderes de los partidos políticos, al contar con mayoría de diputados en la Asamblea Nacional, a través de los diputados electos y de los pactos acordados con los otros partidos políticos representados en la Asamblea Nacional por diputados electos bajo el mismo sistema de representación proporcional por cociente electoral, influyen directamente y negativamente en los otros poderes del Estado, pues esos líderes políticos tienen la capacidad parlamentaria de elegir miembros de mando afines a su liderazgo en los otros poderes del Estado, destruyendo de esa forma la independencia, coordinación armónica y subordinación estipuladas en el Artículo 129 de nuestra Carta Magna. Ejemplo de tal situación es la crisis actual que atravesamos.
Los artículos 146, 147 y 148, Título XI, Capítulo II, de la Ley 331, Ley Electoral, violan flagrantemente los artículos 2, 129, 132 y 182 de la Constitución Política de Nicaragua.
La opinión expresada en este artículo concuerda con la opinión expresada por el magistrado Iván Escobar Fornos en el estudio “Comentarios a la Constitución Política de Nicaragua”, Título VIII, Capítulo VI: El Poder Electoral, página 197/197; en el que afirma: “ii) La asignación de escaños mediante el orden decreciente de los residuos viola la Constitución en varios aspectos: Viola el arto. 132 de la Constitución que establece el sistema de representación proporcional para la elección de diputados, al permitir que en forma desproporcionada se concedan diputaciones a partidos con escasa votación, anulando así el sistema establecido por el mencionado artículo. Viola el principio de la igualdad del voto establecido en los artos. 2 y 132 de la Constitución porque los escasos votos a favor de una lista de un partido van a valer más que la mayor cantidad de votos de las listas de otros partidos. También viola la voluntad o soberanía del pueblo consagrada en el arto. 2 de la Constitución.”
Es mi opinión que es necesario declarar inconstitucional la elección de diputados por medio del sistema de representación proporcional por cociente electoral, e implementar elecciones directas de diputados a la Asamblea Nacional utilizando el sistema de elección unipersonal --no por listado o plancha-- directa por circunscripción territorial, elección que de ser posible, se debe de realizar en fechas escalonadas especialmente convocadas par tal efecto, distintas a las fechas de las elecciones de Presidente y Vicepresidente.