Opinión

De patrañas ticas, entreguismo y negligencias nicas


Nicaragua es un país desmembrado de su territorio, a lo largo de dos siglos ha perdido más de 60 mil de los casi 200 mil kilómetros que llegó a tener, y esta historia empieza a tejerse para luego tratar de comprender cuando se detalle a grandes rasgos lo que se conoce como patraña tica y negligencia nica.
Desde hace más de 150 años los vecinos del sur, la hermana República de Costa Rica, se ha manifestado en actitudes frustrantes cuando no ha podido concretar sus ambiciones de navegar con buques de guerra, a pesar de que taxativamente se expresa que sólo Nicaragua lo puede hacer, además de poseer el sumo imperio de la ley.
El Tratado Cañas-Jerez de 1858 y el Laudo del presidente de los EU, Mr. Grover Cleveland, en 1888, son los dos pilares fundamentales que le asisten a nuestro país para rechazar cada vez y cuando se les antoje a estos señores la obcecada idea de arrebatarnos lo que nos pertenece; es obvio, siempre los gobiernos de turno, con algunas honrosas excepciones, han sido oscuridad de su casa y candil de la calle, es decir, se hacen sentir más respecto a los actos individualistas que a los patrióticos.
Desde 1825 los subterfugios no han cesado por entreguismo y por la debilidad institucional; en los últimos 15 años la guerra verbal ha seguido su curso esperanzados los ticos en que se establezca una reforma en los articulados de los tratados y laudos, para lograr establecer jurisprudencia y que el río pueda ser compartido.
El 9 de diciembre de 1825 el Congreso Federal de la Republica de Centroamérica decreta:

Arto. 1 Por ahora y hasta que se haga la demarcación del territorio de los estados, el partido de Nicoya continuará separado del estado de Nicaragua agregado al de Costa Rica. (Anexión de Nicoya).

Arto. 2 En consecuencia reconocerá dicho partido á las consecuencias de Costa Rica y tendrá en su legislatura la representación que le corresponda.

Arto. 3 Este decreto se comunicará a la Asamblea de Nicaragua y Costa Rica. Pase al Senado. Dado en Guatemala á 9 de diciembre de 1825, Montúfar, L Reseña Histórica de Centroamérica, tomo IV, Pág. 382.
Ahora bien, nuestro país ha padecido siempre de guerras intestinas, de guerras civiles, la independencia no significó lo que se pretendía al separarse de España, surgió entonces un período de inestabilidad que fue minando a los ciudadanos y éstos en determinado momento se replegaron a quienes empezaron a brindarles una oportunidad distinta.
La historia cuenta que La Asamblea Constituyente de Costa Rica del 27 de agosto de 1842, declara al Guanacaste como parte integrante de su territorio. Ministerio de Relaciones Exteriores de Honduras: Tratados Internacionales 1954, Pág. 421 (transcrito por José de Marcoleta, Pág. 100-101).
El 6 de julio de 1857 el Tratado firmado por Cañas-Juárez, en su artículo 1ro. deja claro: El gobierno de Nicaragua en señal de gratitud hacia el de Costa Rica por sus buenos oficios en fabor de la República, por el desisido empeño y los grandes sacrificios que ha hecho por la causa de la independencia nacional, desiste, quita y aparta de todo derecho al Distrito del Guanacaste que lleva ahora la denominación de Provincia de Moracia de la República de Costa Rica para que se entienda, tenga y reconozca desde ahora para siempre como parte integrante de dicha Republica, bajo el dominio y sumo imperio de su gobierno. A.N.C.R., Sec. Adm., arch., Congreso, EXP.5199, Fls.5-6. (Transcrito por Sobaja Zelaya en La Anexión de Nicoya, Doc. No. 12, Pág. 160-162).
Luego de esta reseña siguieron insistiendo, como si todavía existía más para ellos, ¡qué cabronada!, como dicen los charros, y llegaron hasta el colmo de enviarle a nuestro país la invitación de una guerra fraticida, y con todo el valor de patriota, hombre probo, para ese tipo de situaciones, el general Tomás Martínez, a través de un decreto, declara la guerra a Costa Rica el 19 de octubre de 1857, expresando en su artículo 1ro. lo siguiente: Nicaragua acepta la guerra que le hace el gobierno tico y vindicará los derechos ultrajados con alevosía por la conducta de aquel gobierno... Canalización... Pág. 45-46. Luis Pasos Argüello.
Llegaron hasta más no poder, pidiendo la validez del Tratado Cañas-Jerez, y fue El Laudo Cleveland que le reprendió en su inusitada aberración de navegar con hombres y buques armados el 22 de marzo de 1888. Ellos siempre han querido hacer del río revuelto ganancia de ticos.
El 30 de julio de 1998 nuestro país se vio en una situación de verdadero peligro cuando en ese entonces fungía como ministro de Gobernación el ingeniero Jaime Cuadra, quien firmó con el Ministro de Gobernación, Policía y Seguridad Pública de Costa Rica, un comunicado a todas luces entreguista y conformista, una vez más la necedad y el deseo expansionista de los ticos, que se presentan como hermanos y demócratas y en la realidad son ovejas con ropaje de lobo.
Nuestro pueblo debe saber la verdad y las autoridades al educar a los niños, juventud y universitarios, estarán dando la campanada para reivindicar nuestros derechos con el compromiso inalienable por la defensa del territorio con toda la fuerza de Andrés Castro, si es posible.
Vale la pena recordar el artículo VI del Tratado Cañas-Jerez, que dice textualmente:
“La República de Nicaragua tendrá exclusivamente el dominio y sumo imperio sobre las aguas del río San Juan, desde su salida del Lago hasta su desembocadura en el Atlántico...” esto en su parte medular, y si agregamos la parte segunda del Laudo del señor Cleveland que dice así: “Conforme a dicho Tratado y a las estipulaciones contenidas en su artículo sexto, NO TIENE DERECHO LA REPÚBLICA DE COSTA RICA DE NAVEGAR EN EL RIO SAN JUAN CON BUQUES DE GUERRA, pero puede navegar en dicho río con buques de SERVICIO FISCAL relacionados y conexionados con el goce de los objetos de comercio.

*Docente UNI