Opinión

De cómo Caperucita Rica quiere comerse al lobo feroz


Causa profunda extrañeza que un país de vocación pacifista como la República de Costa Rica esté luchando denodadamente porque se le autorice transitar a sus tropas armadas hasta los dientes por un territorio extranjero. En este caso el río San Juan, de la República de Nicaragua. El Gobierno tico y su Asamblea Nacional han llegado a la osadía de amenazar a Nicaragua con demandarla ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya. ¿Será que los tiempos postmodernos son tan babélicos y confusos que la palabra paz significa guerra?
A mi modesto entender todas estas pretensiones de superioridad de algunos ticos, parten del desprecio histórico que han sentido y sienten por el resto de centroamericanos. Exceptuando a los ticos, todo el resto de los pobladores centroamericanos somos indios y mestizos, ellos son españoles, gallegos, vascos, ingleses, judíos, alemanes, etc. pero nunca indios ni mestizos. En las elites políticas ticas para mí están enquistadas las ideologías eurocentristas del hombre blanco con toda su vocación imperialista de rapiña y despojo de sus “hermaniticos” de piel oscura, venidos a menos y en permanente crisis. Son una Caperucita Rica a la que siempre le abre el apetito el lobo feroz.
En su locura electoral los políticos tiquillos llegan a cometer delitos flagrantes como violar su propia Constitución Política. Les transcribo aquí el artículo 5 de la Constitución Política de la República de Costa Rica, para que la sociedad civil costarricense tome nota y le pida cuenta a estos zánganos vividores que a saber en qué negocio canalero o narconegocio están metidos para cobrar coimas. Artículo 5.- El territorio nacional está comprendido entre el mar Caribe, el Océano Pacífico y las Repúblicas de Nicaragua y Panamá. Los límites de la República son los que determina el Tratado Cañas-Jerez del 15 de abril de 1858, ratificado por el Laudo Cleveland del 22 de marzo de 1888, con respecto a Nicaragua, y el Tratado Echandi Montero-Fernández Jaén del 1º de mayo de 1941 en lo que concierne a Panamá. La Isla del Coco, situada en el Océano Pacífico, forma parte del territorio nacional
No creo en el patriotismo de los políticos ticos, ni mucho menos en su afán integracionista centroamericano cuando toda la vida nos han despreciado a guatemaltecos, salvadoreños, hondureños y nicaragüenses. En estas posiciones hay racismo, eurocentrismo, imperialismo, rapiña y corrupción política. Nada de patria. La corrupción de los políticos ticos es tan o más proverbial que la nica. Ellos tienen a dos presidentes prisioneros por corruptos. Aquí tenemos apenas uno y medio. Y no vengan a decir que es porque su sistema jurídico funciona. No señores tiquillos, cuando ustedes violan su propia Constitución por intereses espurios, están más jodidos que la gata angora.
Otra burla a su tan respetada y cacareada Carta Magna la realizan las elites del poder en Costa Rica, cuando sencillamente se pasan por sus rosadas nalgas el Artículo 12 de su Constitución Política que a la letra dice: Artículo 12.- Se proscribe el Ejército como institución permanente. Para la vigilancia y conservación del orden público, habrá las fuerzas de policía necesarias. Señores, qué payasada. Los ticos como bien sabemos y lo acaba de demostrar el excelente informe del periodista Vladimir López, están súper armados hasta las nelfis, poseyendo una de las fuerzas armadas más grande de C.A. Ojo cancilleres centroamericanos y ministros de Defensa de Centroamérica. Nicaragua debe invocar frente a Costa Rica el balance razonable de fuerzas, llamar a comisiones internacionales de la OEA o la ONU que le escriban el Libro Blanco de las Fuerzas Armadas de Costa Rica. No porque le temamos a potencia alguna, sino para que de una vez se dejen de esa babosa hipocresía que les caracteriza a estos criollos racistas y vividores. Gachupines les decía el Güegüense.
En relación a las demandas de Costa Rica, comparto la opinión con el caudillo perdedor Daniel Ortega que nunca hay que discutir este punto a ningún nivel con los ticos. El río es nuestro y así lo reconoce la misma Constitución Política de Costa Rica. Además propongo que Costa Rica sea demandada ante los tribunales de Derechos Humanos y los tribunales de la paz mundiales por promover la guerra, el desorden y la anarquía, por pretender “conflictuar” las relaciones normales, legales y sancionadas por el sistema jurídico internacional entre dos países vecinos: Nicaragua y Costa Rica. Si ellos dicen que somos guerreristas, salvajes y violentos (aunque les hayamos fundado la universidad y les hayamos enseñado las posibilidades de la lengua española), a qué venir a provocar conflictos con mariposas con fusil. No señores, ahora sí se pasaron, y como siempre, la embarraron.
Y por último, sin entrar a discutir nada con los ticos, recomiendo que Nicaragua demande ante la Cancillería tica y eventualmente ante tribunales regionales o mundiales, nuestro derecho a navegar armados por todos los ríos costarricenses y por todas las carreteras de Costa Rica para proteger a nuestros hermanos de la explotación, el maltrato y la discriminación racial. Sólo lo absurdo es capaz de comprender lo absurdo.