Opinión

Elección y hambre indígena


Los partidos naturales de las Regiones Autónomas del Caribe nicaragüense son minoría en relación a los dos grandes partidos nacionales (PLC y FSLN), lo reafirma el último referente. En las elecciones municipales del 2004, de los 19 municipios de las Regiones Autónomas, en sólo tres de la RAAN ganó un partido regional: Yatama; 14 fueron ganados por el PLC y 2 por el FSLN.
Quienes en el Caribe integran los partidos nacionales son costeños, sin embargo no tienen el poder suficiente para decidir el destino de las regiones; dependen de las directrices de Managua aún cuando los políticos y diputados caribeños lo nieguen. Muestra de su opacidad es que no lucen en agenda nacional.
No he ocultado mi simpatía por quienes hablan de independencia en las Regiones Autónomas del Caribe, deseo lejos de cumplirse, por supuesto. Pero al menos los costeños deberían procurar conducirse ellos hacia el destino que les parece.
Cuando hablo de independencia, algunos se molestan y aferran a la Autonomía, otros se entusiasman y continúan trabajando en esa dirección. No me incomoda la molestia que cause mi anhelo ni la denominación separatista, pues ambos ejes: autonomía y separación son reales.
He visto el avance profesional de una generación reciente muy esforzada y la aspiración indígena de autogobernarse estancada y hasta involutiva a causa de las “políticas nacionales” que menosprecian la Ley de Autonomía.
La muerte por hambre en el Wanky es motivo para animar el deseo de separación y la elección de autoridades regionales momento que deben aprovechar para fortalecer la gestión propia hacia el exterior consolidando la organización local, al mismo tiempo, lo fundamental: asistir a quienes peligran morir por hambre: sus familiares, amigos o conocidos.
Los Concejos Regionales Autónomos se constituyen para gobernar, y en esta particularidad de hambruna gestionar y solucionar en coordinación con las demás instituciones costeñas. Olvídense del Pacífico. El vicepresidente Rizo llegó con un cheque simbólico de noventa mil córdobas. No habrá respuesta. Los costeños deben moverse por el mundo, con los organismos que les financian.
Políticos del Pacífico, desconocidos por los costeños y ellos desconocedores del Caribe, pidieron cancelar las elecciones regionales debido a la hambruna en comunidades mískitas y mayangnas. Eso es manipulación. No querían elecciones, porque no están organizados allá. Andan a la caza de alianzas con partidos autóctonos.
Las autoridades de los futuros Concejos Regionales Autónomos tienen mucho que resolver y además ser más eficientes que los anteriores o más honestos, con lo cual no quiero afirmar que los anteriores fueron deshonestos, sino que algunos miembros lo son y desprestigian a la Autonomía como sistema posible.
Los partidos políticos de las Regiones Autónomas deben manejar su agenda, apegada a los argumentos de sus comunidades. No pueden continuar dependiendo de Managua. Se hunden más. Los costeños tienen recursos naturales, deberían utilizarlos como quieran en su beneficio. De todos modos son otros quienes han gozado y siguen saqueando las riquezas.
Yo igual, puedo parecer uno más del Pacífico que les dice a los costeños lo que deberían hacer. No me identifico con territorios sino con personas y concepciones, por eso me pareció justa la Ley de Autonomía de los pueblos del Caribe, aun cuando al inicio del debate, en 1983, fueron amenazados con cárcel los sandinistas que estaban a favor, actitud rectificada y el FSLN reconoció la Autonomía dando un paso trascendente no sólo nacional también mundial.
Sin embargo, la Autonomía no ha sido respetada por los gobiernos de Nicaragua. Razón por la cual, así como en 1983 me pareció justo la Autonomía, ahora me inclino por la independencia, sabedor de que los costeños son responsables y dueños de su destino.