Opinión

Una Ley para la Ciudad Educativa


IDEUCA
1. El agotamiento del modelo escolar
El impetuoso desarrollo de la revolución científica y técnica, desde los años sesenta del pasado siglo, junto a la diseminación casi inmediata de sus resultados en términos de informaciones y conocimientos a través de los medios de comunicación de masas, fue el factor determinante y decisivo, para que la Comisión Internacional para el Desarrollo de la Educación de la Unesco, en el año 1972, diese por clausurada la primacía de la escuela, como agencia educativa por excelencia.
Era obvio, ya en 1972, cuando la internet sólo era lúcida especulación entre sociólogos, futurólogos y escritores de ciencia ficción, las informaciones que transmitían y enseñaban los maestros en la cotidianeidad del aula de clases, minuto a minuto, debido al desarrollo extraordinario de la investigación científica, perdían actualidad y se tornaban obsoletas. Existen muchas evidencias, debidamente documentadas en muchos países, sobre docentes enseñando elementos y contenidos de Geografía, Historia, Economía o Biología, que en el momento de ser enseñados en un país, los mismos habían sido desmentidos por la investigación científica en esos campos en otros países. Ya no eran verdad. La escuela enseñaba informaciones falsas y en la televisión y los periódicos aparecían las nuevas informaciones consideradas entonces verdaderas.
2. La Ciudad Educativa
Después de la publicación de Aprender a Ser (1972), que así se titula el Informe de la Comisión mencionada, hubo diferentes tipos de manifestaciones casi todos ellas reducidas a los mundos de la academia, y pocos al ámbito de los sistemas escolares. En Cuernavaca, México, Ivan Illich fundó en los años setenta un Instituto de Investigaciones, sobre el impacto de la escuela como institución y para difundir una ideología descolarizadora de las sociedades, y desde la misma Unesco se levantó la idea de la Educación Permanente y de la Ciudad Educativa, en cuyas calles y avenidas, parques, rotondas y boulevars, sobresalían y sobresalen como agencias de información – educación los periódicos, la televisión, las radios, y más recientemente, la internet.
3. En Nicaragua
En nuestro país, donde lo moderno siempre llega con muchos años de retraso, respecto a esta problemática de atraso vs modernidad (o viceversa), estamos en el mismo lugar que estaban otros países en 1972, la escuela (la educación escolar), no sabe, no conoce, ni siquiera intuye, que junto a ella, existen múltiples agentes y agencias, que día a día, comparten y se disputan, como parte de la dialéctica social, positiva o negativamente, la educación de su clientela matriculada.
Ante esta situación, en el marco del Foro Nacional de Educación iniciado el 27 de septiembre de 2004, se ha levantado la idea de reinventar y refundar al sistema educativo nicaragüense, considerando a la educación nacional como un todo integral y global, que incluye no sólo a las escuelas, sino también a todas las agencias que fuera de ellas, influyen y determinan la educación de los nicaragüenses, desde que nacen hasta que mueren.
Fue por ello que muy acertadamente y con sentido proactivo y patriótico, la Comisión de Educación, Cultura, Deportes y Medios de Comunicación de la Asamblea Nacional, en el marco de la aprobación en lo particular de la Ley General de Educación, comisionaron el pasado mes de mayo a la Mesa sobre Articulación del Sistema y Subsistemas Educativos del Foro Nacional de Educación, la elaboración de mociones relacionadas con la estructura del Sistema Educativo, en la que se incluyese la relación sistémica entre la Educación Escolar y la Educación que se ofrece y recibe fuera de la influencia del currículo normativo de las escuelas.
Esto es una Ley para la Ciudad Educativa. Una Ley que reúna en un solo propósito educativo nacional y nacionalista a las escuelas, las familias, los canales de televisión, los periódicos, los ONG, los movimientos educativos, las iglesias, la empresa privada, los sindicatos, etc.
Una Ley que promueva la idea acerca de que el Nuevo Amanecer Cultural y La Prensa Literaria, sean parte importante de las asignaturas de Literatura en las aulas de la Educación Secundaria. Una Ley que facilite que la sección del diario La Prensa de los jueves “En clases”, sea planificada con el claustro docente de un conjunto de escuelas promedio y posteriormente sea utilizada en las escuelas de este tipo, para el mejoramiento educativo y la elevación de la calidad; y que esta página dominical de El Nuevo Diario sobre la Educación, sea coleccionada y discutida por los estudiantes de magisterio en las Escuelas Normales y en los Programas de Profesionalización de las universidades.
Una Ley que abra las puertas a la creatividad y reúna en un solo haz de esfuerzos e imaginación la experiencia alfabetizadora de Radio Yes de Matagalpa, la audiovisual del método Yo, sí puedo y las posibilidades editoriales que ofrecen los suplementos de La Prensa y El Nuevo Diario. Una Ley que respetando la naturaleza e identidad de la Educación Escolar y la Educación Extraescolar, facilite el encuentro entre los aprendizajes escolares de todos los grados y todas las asignaturas y las posibilidades infinitas de la internet en los cibercafé, o en el seno de los hogares a través de los canales culturales, científicos e históricos del sistema de cable.
Esa es la utopía. La ciencia, la técnica, la civilización y el progreso, puestas al servicio de la educación de las personas.