Opinión

Los transportistas: “una más del taller Cajina” (Nueva generacion)


Eran las 11 am. Hacía un calor sofocante, como pocos los hay. Me dirigía rumbo a mi trabajo. Esperé la ruta que me llevaría a mi destino. La divisé a lo lejos, tenía un tamaño bien grande, se miraba como nueva, bien cuidada, por lo menos eso aparentaba.
Subí al autobús. El chofer me atendió muy amable, con todo respeto y me cobró 2.50 córdobas, que era la tarifa autorizada por las autoridades. Una vez que cancelé la tarifa de mi pasaje y me dirigía a sentarme, miré que el autobús tenía los asientos tapizados, en buen estado. Además, miré un letrero que decía que el nuevo horario de circulación de la ruta de transporte pasaría cada diez minutos, hasta las 2 de la mañana, y que se tenía prohibido llevar a los pasajeros de pie.
Por cierto, durante el trayecto que me condujo a mi trabajo respetó las señales de tránsito. Eso me sorprendió. No estoy en Nicaragua, fue la primera idea que vino a mi mente. Pero ni modo, las cosas van mejorando, fue lo que pensé. Al aproximarse a la parada en donde me dejaría el autobús, escuché que alguien me decía: “Francisco, despiértate, despiértate… que vas a llegar tarde al trabajo, dejá de estar soñando en voz alta, que sólo locuras eres…”.
Así que me desperté apresurado, todo sudado de tanto calor que hizo en la noche. Me duché. Salí rumbo a mi trabajo. Esperé la ruta que me llevaría. Pasó un buen tiempo, casi hora y media de espera. Pasó un señor de unos cuarenta años, quien nos dijo que había paro de buses, porque a los empresarios del transporte no les habían dado el subsidio. Así que agarré un taxi, y durante el camino miraba los buses parqueados, todos en mal estado.
Esto me hace recordar que cuando uno se sube a un bus en Nicaragua, éstos pasan siempre tarde, son los mismos de hace muchos años, y uno al subirse comienza por dar los tres córdobas del pasaje, el chofer si tiene sencillo te da el vuelto, si no se lo agarra descaradamente y trata mal a los pasajeros. El bus siempre va con exceso de pasajeros. Los asientos están en mal estado, y cuando uno logra sentarse en uno, éstos rompen la ropa que uno anda. Los conductores siempre violentan las leyes de tránsito, se pasan todas las luces rojas que pueden, van compitiendo con otras rutas de transporte, como si esto fuera un deporte. Se está jugando con la vida de las personas. Y a eso hay que añadirle, que entre las 8:30 y 9 pm ya no circulan los buses, supuestamente porque no es rentable.
Entonces, uno se pregunta: ¿qué se hace con el dinero que el Estado les da a los transportistas en forma de subsidio si no se mejoran las unidades de transportes? Si no les da beneficios este negocio, ¿por qué siguen metidos en esto?, ¿por qué no liberalizar el transporte?, ¿cuál es el miedo a competir?
Creo que es hora de pensar en Nicaragua y no de carácter personal o partidario. Siempre el ciudadano común y corriente es el que paga los platos rotos, con un salario muy deficiente, con cuentas que pagar y a eso le agregamos el gasto extra que tiene que hacer cuando hay paros de esta naturaleza, mientras tanto, nuestros políticos viven una vida de ricos en un país de pobres. El día que los miremos montados en buses, será el día en que éstos dejen de ser clientes de las arcas del Estado. No se porten como los bucaneros que en el pasado asaltaban los barcos llenos de tesoros y joyas, porque eso aparentan ser cuando realizan paros para beneficios que no son de la ciudadanía.
* Profesor Titular de Derecho
Constitucional.
enriquezcabistan@hotmail.com