Opinión

Leche, galletas y deserción escolar


— Francisco X. Chamorro G. —

Primero fue la suspensión del vaso de leche, ahora está amenazada la entrega de la galleta nutritiva para el próximo ańo. Malas noticias para la educación. Malas noticias para el futuro del país.;


No hay forma de salir del subdesarrollo si no invertimos en la educación. Jamás, así de sencillo. Podemos tener un excelente plan nacional de desarrollo, de descentralización, cualquier cosa, sin embargo, si no invertimos en la educación no vamos para ningún lado.;


Una eventual suspensión de la galleta nutritiva por parte de las autoridades nacionales, va a crear una deserción masiva de las escuelas, sobre todo en el sector más pobre de la población; o sea, donde más necesaria es la educación y la nutrición de la población escolar. Tanto el vaso de leche como la galleta nutritiva son un incentivo a los padres de familia para enviar a sus hijos al colegio. Ahora va a ser mucho más difícil mantener a los nińos en el aula.;


Todos los estudios sobre las relaciones entre la superación de la pobreza y la educación, concluyen que la educación es una de las inversiones más rentables para ese propósito. Sin embargo, economistas independientes como Adolfo Acevedo Vogl, afirman que en el ańo 2000 “el presupuesto del Ministerio de Educación fue de C$ 1,444 millones, equivalentes al 3.26% del PIB, a US$ 113.8 millones y a US$ 22.4 per cápita”. El economista hace notar que en ese ańo aún no estábamos recibiendo el alivio interino de la HIPC. ;


“En el ańo 2004”, afirma Acevedo, “4 ańos después el presupuesto del Ministerio de Educación es de C$ 1,719.9 millones, equivalente al 2.5% del PIB y a US$ 107.8 millones, o sea US$ 19.2 per cápita. El alivio HIPC, por un promedio anual de US$ 230 millones desde 2001, no se refleja en lo absoluto, en un solo dólar de aumento del presupuesto del Ministerio de Educación”. ;


Mientras tanto, más de un millón de nińos y jóvenes se quedan fuera del sistema educativo. Acevedo Vogl da unas cifras alarmantes sobre el estado de los centros de enseńanza: el 29% carece de agua, un 68% no tiene electricidad, y un 75% está desprovisto de los requisitos fundamentales para la enseńanza. ;


Todas las recomendaciones de los expertos apuntan a la necesidad de aumentar la inversión social en tiempos de crisis, en lugar de disminuirla. Es la manera más clara de mostrar adhesión al principio que sostiene que el bienestar de la población no es una consecuencia inevitable del crecimiento económico. ;


Estos son aspectos que únicamente se refieren a las condiciones de los estudiantes y de los centros de estudios. Cuando tocamos los salarios de los educadores, dan ganas de ponerse a llorar. Muchos maestros tienen que trabajar dos o tres turnos extras para poder juntar un ingreso decente. No se puede pedir calidad, entrega y sacrificio con salarios para morirse de hambre. La inversión en educación tiene que incluir obligatoriamente un aumento sostenido y gradual de los salarios de los educadores hasta niveles aceptables.;


Unicef ha llevado a cabo estudios que revelan que “la probabilidad de ser pobre disminuye con el incremento de nivel educativo y aumenta cuando las mujeres jefas de hogar tienen menor instrucción. Para quebrar la larga historia de inequidad en América Latina, las sociedades necesitan mejorar el acceso de los pobres a la educación”. Unicef sostiene que la primera medida para alcanzar las metas mundiales de desarrollo es asegurar la asistencia de todos los nińos, nińas y adolescentes a la escuela. ;


La educación no es un privilegio ni puede considerarse un resultado del progreso económico. La educación es un derecho y los gobiernos tienen el deber de conseguir los recursos económicos necesarios para que todos los nińos y adolescentes reciban y concluyan una educación de calidad.;


Insisto que es necesario llegar a un gran acuerdo de largo plazo, tal vez el más necesario para el futuro de Nicaragua, para realizar un plan coherente de inversión en todos los aspectos de la educación. Este acuerdo debe contar con un gran consenso para no cambiarlo o variarlo al capricho del gobernante de turno. De otra forma estaremos condenados al atraso, la pobreza y ahora, con las suspensión del vaso de leche y la galleta nutritiva, a tener una gran cantidad de nińos desnutridos.;