Opinión

De la retórica a la realidad de la HIPC


— José Roberto Valdivia (*) —

La iniciativa HIPC, acuerdo entre las entidades crediticias oficiales para reducir la deuda de países altamente endeudados, brinda a Nicaragua una oportunidad de recibir préstamos concesionales, acompańada de la reducción de la deuda externa. Todo esto dentro de un enfoque construido desde los principios de una agenda comprensiva del desarrollo, que tienen como metas contribuir a eliminar la pobreza, reducir la inequidad y aumentar las oportunidades para todos.;


En el caso de Nicaragua, como lo afirma la página web del Banco Mundial, el total del alivio del servicio de la deuda de todos los acreedores asciende a casi US $4,5 mil millones o US $3,3 mil millones en términos de valor presente neto (VPN), lo que equivale al 72% de la deuda total pendiente. Se trata del mayor paquete de alivio de la deuda comprometido en el marco de la iniciativa HIPC. Debido a este alivio, el seńor presidente de la República, ingeniero Enrique Bolańos, ha mencionado que el mismo conducirá a una mayor inversión pública y privada al disminuir el riesgo país, lo que se traducirá en más empleo y prosperidad. ;


¿Pero qué pasa si esta oportunidad no es realmente como la pintan? En el programa “Esta Semana”, conducido por el periodista Carlos Fernando Chamorro, éste le preguntó al seńor presidente: ¿cuál es su opinión acerca de que Bolivia fue el primer país latinoamericano en entrar a la iniciativa HIPC, y ahora está más endeudado que nunca, gran parte debido a que no creció económicamente? El ingeniero Bolańos, respondió: “En la reunión extraordinaria de Monterrey, México, de países del área, realizada del 18 al 22 de marzo de 2002, todos los presidentes coincidían en que el desempleo y el crecimiento económico eran sus principales problemas, y la razón de que Bolivia no había logrado sus metas era porque habían caído en la corrupción”. Una respuesta bastante lógica, pero no satisfactoria, porque cuando el ex-presidente de Bolivia, Sánchez de Losada, estaba en el poder, ningún presidente de todas las Américas mencionó la corrupción, si no que había que defender la democracia, aún después de que ya habían muerto los primeros ciudadanos bolivianos. ;


Ante esto me pregunto: ¿fue realmente la corrupción o el desempeńo económico con las medidas de ajustes estructurales del FMI las que causaron un gran malestar entre la población boliviana? En el caso de Nicaragua, ¿los planes del gobierno lograrán cumplir con los compromisos adquiridos ante los acreedores que le otorgaron el alivio, de destinar esos recursos al “gasto en reducción de la pobreza” y lograr mitigar la misma? ;


Planteo estas interrogantes, porque cuando el gobierno destina más de la mitad de los 1,500 millones de córdobas aproximadamente para pagar la deuda interna del Banco Central, con banqueros que a su vez cobran grandes intereses por los recursos que prestan a la producción y no pagan sus impuesto debidos; cuando nuestro gobierno concibe un Plan Nacional de Desarrollo que excluye a municipios supuestamente sin potencial y que dice que creceremos económicamente a un ritmo alto y no explica cómo, se advierte que definitivamente las políticas públicas no lograrán cumplir con las grandes expectativas que ellos quieren generar, después que entre en vigencia la iniciativa HIPC. ;


Más aún, el gobierno mantiene vehementemente el dogma ideológico, ortodoxo, de que el mercado lo resuelve todo, pero se desconoce si el mercado en los últimos ańos de ajustes estructurales ha logrado mitigar el hambre en el norte y Occidente de Nicaragua; si ha proporcionado escuelas y educación a más de un millón de nińos sin ella; si ha logrado igual oportunidades a más del 70% para las mujeres campesinas nicaragüenses que están en el desempleo; si ha reducido la mortalidad materna e infantil, y también mitigado la propagación de las enfermedades contagiosas que cada día se acrecientan debido al desalmado presupuesto de salud. Sin embargo, el gobierno menciona el consenso de Monterrey, firmado por cincuenta presidentes de las Américas, donde se comprometen a cumplir las metas del milenio, compromisos mediante el cual se pretende resolver en gran parte los problemas del subdesarrollo. ;


Lo que me hace reflexionar acerca del desafío que tenemos por delante es cómo contribuir a una agenda comprensiva del desarrollo para cumplir las metas del milenio, tomando como punto de partida la iniciativa HIPC. Esto sólo se lograría si cambiáramos el actual modelo económico impuesto por otro que no le dé más la espalda a los pobres, volviendo apoyar al agricultor con financiamientos bajos, y no con tratados de libres comercio que arrasan su agricultura, a la pequeńa industria con incentivos; no apoyando a banqueros que envían los recursos al exterior; en fin, que volvamos a ver hacia dentro del territorio nacional, a todas aquellas personas que le dan un voto de confianza a nuestro país y que son las que actualmente proporcionan los empleos. Es decir, no viendo hacia fuera, a transnacionales que sólo buscan cómo aumentar sus ganancias mediante la explotación de nuestros recursos naturales con bajos costos en la mano de obra.;


(*) Economista / josevaldivia@yahoo.com;