Opinión

La vergüenza ajena y los diputados liberales


— Miguel Bolańos Garay* —

No cabe duda que tenemos una Asamblea Nacional que rebasa lo folclórico y raya con lo insólito, o mejor dicho, con lo inútil. Las imágenes mostradas ante el país y el mundo entero de unos cuantos adoradores del mayor corrupto del presente siglo que haya ocupado la presidencia de la república, todos tratando de evitar el veredicto final de culpable de robo en gran escala del erario nacional, son francamente deplorables.;


He visto asambleas de otro tipo en las que se arman trifulcas o discusiones, pero sin llegar a extremos tan ridículos como los mostrados el pasado miércoles en el recinto parlamentario de esta especie de país. Podría, hasta cierto punto, permitirse una excusa a un comportamiento de pésimos asambleístas en una asamblea estudiantil, por ejemplo. Nunca, óigase bien, nunca a los que se supone son el principal Poder del Estado, quienes al menos deberían tener un comportamiento de altura.;


Al parecer ya la vergüenza y la dignidad se dejó en el olvido por parte de los diputados “liberales”. Defender a un delincuente por encima de cualquier cosa, incluida su propia imagen o prestigio, suponemos debe al menos provocar vergüenza ajena entre sus familiares y amigos, que alguno les debe quedar todavía por allí, lejos de las hipocresías políticas que con una mano saluda y con la otra alista el puńal. ¿No sentirán lástima por la vergüenza que hacen pasar a su familia cuando los seńalan por la calle?;


El colmo, uno de ellos gritaba a moco tendido preguntando ante las cámaras que cuál era el miedo de tener a Arnoldo Alemán libre. Parece que este seńor diputado no se ha dado una vuelta por ningún sitio público en este último ańo. Si lo hiciera sabría que la respuesta es simple: el miedo es a que nos sigan robando con el jefe de la banda libre y apermisado para seguir haciéndolo junto con sus allegados.;


El malogrado pase a un absurdo “decreto de amnistía” a comisión en la Asamblea Nacional desnudó de robo entero a los miembros de la bancada arnoldista, porque la categoría de “liberales” les quedó demasiado grande. A estas alturas, los próceres del liberalismo estarán revolcándose en sus tumbas con estos nuevos diputados, preocupados por un delincuente y no por la bienandanza del país como se supone debería ser su obligación.;


Lástima por la imagen que se tenía del diputado presidente Noguera, de quien se creía sería una persona con algo de criterio y no una marioneta bailando al son de la fiesta del Chile y colegas de la Asamblea. ¿O tan inocente es que no sabe que si no hay quórum legal no puede pasarse ningún proyecto de ley o decreto a comisión? El corcho se hunde y el plomo flota.;


Para seguir con el relajo institucional en que se ha convertido el Poder Legislativo, un empleado de tercera categoría del mismo se da el lujo de desobedecer campantemente y ante todas las cámaras y grabadoras del periodismo, a una de las mayores autoridades de ese poder como es el secretario del parlamento. ¿Qué tal? Hasta que lo amenazaron con echarlo del puesto por desobediencia, accedió a regańadientes a entregar una constancia de quórum que se le solicitaba.;


En fin, gritos, insultos, chifletas, exabruptos y tantas cosas más que se vieron ese día, que cada vez nos convencen más de que son un poder sobrancero en este país. Al menos en material humano, en donde una tercera parte quizá es la que trabaja y se responsabiliza por su proceder. El resto bien podría quedarse en casa... pero sin devengar salario por supuesto.;


De nuestros diputados... Ąlíbranos Seńor!;


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*Periodista y Abogado;