Opinión

Brasil se levanta


— Jeffrey Sachs —

En estos días, la mayor historia no contada del desarrollo internacional debe ser el despegue económico de Brasil. Hace dos ańos se daba por muerta la economía brasileńa, y muchos suponían que la elección del candidato del Partido de los Trabajadores, Luiz Inácio “Lula” da Silva, marcaría el inicio del colapso económico. ;


En lugar de ello, Lula ha gobernado con una notable prudencia y Brasil se encamina a un rápido crecimiento. Pero hay en juego algo más fundamental: Brasil puede estar finalmente superando alguno de los mayores obstáculos a su desarrollo económico, obstáculos que mantuvieron al país en el atraso durante décadas. Si es así, esto marcaría no sólo el ascenso económico de Brasil sino la recuperación de otras partes de América del Sur.;


En enero de 2002, los derechistas estadounidenses estaban aterrorizados por la idea de una revolución de izquierdas en Brasil. Los inversionistas extranjeros se encontraban en pánico por la perspectiva de que Brasil incumpliera el pago de su deuda externa.;


El FMI fue la excepción esta vez, ya que hizo un buen trabajo al proporcionar financiamiento provisorio y apoyar políticamente a Lula tras las elecciones. A su vez, Lula adoptó políticas macroeconómicas ortodoxas y dio pasos para mantener bajo control el déficit presupuestario, deteniendo la ola de pánico. Las proyecciones de mercado para el crecimiento de Brasil son cerca del 4 por ciento para 2004.;


Pero hay en juego algo más profundo que las usuales olas de euforia y pánico en los mercados financieros internacionales. Gran parte del crédito por los resultados de Brasil le pertenece no a Lula, sino a su predecesor, Fernando Henrique Cardoso, presidente de Brasil de 1992 a 2000.;


Creo que FHC, como se le suele conocer, merece un reconocimiento por cuatro contribuciones clave.;


* Primero, bajo su gobierno, Brasil abrazó firmemente los derechos humanos, no sólo en el sentido de las elecciones democráticas, sino en términos de justicia económica para los afrobrasileńos e indígenas brasileńos, que por largo tiempo habían sufrido de discriminación. Como gran parte de América Latina, Brasil nació del crisol de la conquista y la esclavitud. Incluso durante el siglo XX, ni las poblaciones indígenas ni los descendientes de los esclavos afrobrasileńos tenían muchas oportunidades en lo económico y social. Esto está cambiando de forma rápida. La educación pública está empezando a estar disponible para todos, incluidos grupos que sufrían una aguda discriminación en el pasado. Notablemente, los grupos indígenas también ganaron una dura lucha por los derechos de tierras en sus parajes tradicionales de la Amazonia.;


* En segundo lugar, finalmente Brasil está uniéndose a la economía del conocimiento global. Durante la mayor parte del siglo XX, las élites brasileńas pensaban que se las podían arreglar con los recursos naturales: ranchos de ganado, plantaciones de café, zumos y cultivos de soja. Ahora saben que también se necesita educación secundaria para todos y una amplia capacitación de nivel universitario. Bajo las reformas de FHC, las tasas de matrícula en la educación secundaria aumentaron del 15% en 1990 al 71% en 2000. Lo que es igual de importante, las universidades brasileńas están viendo un aumento de la calidad y la asistencia a clases. Durante décadas, la mayor parte de América Latina, incluido Brasil, hizo caso omiso de las inversiones públicas en investigación y desarrollo, mientras que los países del Este Asiático invertían fuertemente. FHC nombró una serie de notables ministros de Ciencia y Tecnología y el gobierno finalmente comenzó a gastar más en investigación y desarrollo. Brasil se está haciendo conocido no sólo por su zumo de naranja, sino por exportaciones de naves aéreas como los jets Embraer que ahora compiten con los productores estadounidenses y europeos por el mercado regional de viajeros frecuentes. ;


* En tercer lugar, Brasil está saliendo del aislamiento económico, compitiendo en mercados mundiales, más que protegiendo los mercados nacionales. Por décadas, debido al proteccionismo rampante, la proporción de las exportaciones de Brasil con respecto al PGB era una de las más bajas del mundo. Esto, finalmente, está cambiando. La relación de exportaciones a PGB ha subido del 8% en 1990 a un 13% en 2001, un signo de que Brasil está comenzando a buscar los mercados mundiales. Lula está viajando mucho para promocionar las exportaciones brasileńas, otra seńal segura de que la orientación político-económica de Brasil se ha hecho mucho más internacional. ;


* Cuarto, Brasil se está centrando en la salud y la productividad de su pueblo. Bajo FHC, Brasil fue un pionero en dar respuestas eficaces a la epidemia de Sida, al garantizar el acceso a las medicinas antirretrovirales y proporcionar de modo generalizado consejería y pruebas para detectar el virus. El héroe de esta iniciativa, el doctor Paulo Teixera, está ahora en la Organización Mundial de la Salud ayudando a liderar los esfuerzos mundiales contra el Sida. Brasil también ha mejorado radicalmente la salud infantil y las tasas de mortalidad de nińos pequeńos han caído abruptamente de 60 por millar en 1990 a 36 por millar en 2001. La tasa total fertilidad en Brasil (cantidad promedio de nacimientos por mujer) ha bajado notablemente también, de 2,7 en 1990 a 2,2 en 2001. Con más nińos sobreviviendo y llegando a adultos, las familias pobres están eligiendo tener menos hijos e invertir más en su salud y educación. Las presiones hacia el crecimiento de la población están cayendo, proporcionando un potente impulso de largo plazo al desarrollo económico de Brasil.;


El resultado económico de Brasil puede tener potentes efectos positivos en sus vecinos, especialmente los países de la región andina, que se encuentran en dificultades y están luchando por salir de ellas. Éste es el escenario más probable, pero es demasiado temprano como para cantar victoria.;


Brasil todavía enfrenta enormes desafíos. Lula tendrá que consolidar lo hecho por FHC. Se debe afianzar la estabilidad macroeconómica y tener bajo control, de manera decisiva, los déficits presupuestarios. Se debe reforzar el consenso político en favor de la educación universal, el comercio orientado hacia el exterior, la salud para todos y una economía orientada a la ciencia y la tecnología. Brasil también debe prestar más atención al manejo ambiental, especialmente en la frágil pero importantísima región del Amazonas, si desea un desarrollo económico sustentable y de largo plazo.;


Para que Brasil juegue un papel mayor como líder económico regional, se necesitará ampliar los mercados y lograr una mayor cooperación con sus vecinos en proyectos de infraestructura adecuados. Grandes desafíos, de hecho, pero Brasil parece estar con ánimo de alcanzarlos.;


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Jeffrey D. Sachs es profesor de Economía y Director del Earth Institute en la Universidad de Columbia.;


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