Opinión

La incertidumbre de una nueva plaga


— Arancha Desojo* —

Como si de una película de ciencia ficción se tratara, no paran de aparecer nuevas plagas que amenazan a la humanidad. Cada ańo, un nuevo patógeno, generalmente procedente de los animales, salta la barrera interespecies y comienza a expandir una epidemia de difícil control dada su novedad y desconocimiento. No es extrańa la alarma que estos brotes producen. Causando menos muertes que muchas otras enfermedades, la aparición súbita y la extrańeza que provoca el paso de una enfermedad animal a humana pone a científicos y gobiernos en situación de emergencia. Tratándose de una enfermedad originada en el pollo, una de las fuentes de proteínas más importantes de la alimentación de nuestros días, como la recientemente aparecida gripe aviar, las probabilidades de contagio aumentan, así como la preocupación.;


Y con el precedente del ańo pasado, con el virus del Síndrome Agudo Respiratorio Severo (SARS), la rapidez en la actuación es lo más importante para evitar que las demoras faciliten al rápido avance de la enfermedad, lo que ocurrió en este caso. Durante todo este tiempo, los científicos han seguido investigando el coronavirus agente de esta epidemia, llegando a conclusiones importantes sobre su mecanismo de mutación. Los virus, los microorganismos patógenos causantes de las nuevas enfermedades, tienen una gran capacidad mutagénica, por lo que les resulta relativamente fácil pasar de inocuos a infecciosos para la especie humana, únicamente introduciendo ligeros cambios en la composición de su capa más externa.;


Como en el caso del SARS, la enfermedad se ha originado también en Extremo Oriente, donde son ya diez los países afectados (China, Camboya, Corea del Sur, Indonesia, Japón, Laos, Pakistán, Tailandia, Vietnam y Taiwan). Los Gobiernos se aprestan a tomar medidas de control veterinario, aunque tampoco en esta ocasión han faltado las críticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) por la lentitud inicial. Y en la comunidad internacional crece el miedo a que los estragos causados por este nuevo virus sean superiores a los del SARS, ya que afecta a más países y proviene de un alimento muy popular. La OMS y la FAO han advertido que se trata de “una seria amenaza global para la salud humana”, ya que la combinación de la gripe aviar y la gripe humana común puede suponer una epidemia con millones de afectados y un alto número de muertes. “Aunque no se ha producido aún, la denominada gripe aviar presenta riesgos de evolucionar a un patógeno humano eficiente y peligroso”, dijeron en su comunicado conjunto la OMS, la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Organización Mundial para la Salud Animal (OIE). Para invitar a los países a colaborar, Lee Jong-wook, Director General de la OMS, ha asegurado, sin embargo, que si se produce la colaboración internacional “la situación se puede controlar antes de que alcance proporciones globales”. Como en el caso de lo ocurrido el pasado ańo en China, la rapidez y transparencia en la declaración de los primeros casos, y el acceso de los investigadores a las muestras de tejidos afectados ha dejado mucho que desear, especialmente por motivos económicos. El sacrificio de la cabańa aviar, unido a las pérdidas millonarias en el sector turístico, son motivos que han podido llevar a gobiernos como el de Tailandia a tratar de ocultar, o a mitigar, la importancia del brote. ;


A diferencia de lo que ocurrió con el virus del SARS, la gripe aviar es bien conocida por los veterinarios, y existen métodos de diagnóstico fiable así como medicamentos antivirales efectivos, aunque costosos, para tratar a las personas. Debido al ritmo natural de las investigaciones, no se prevé que haya una vacuna antes de seis meses. Tres laboratorios colaboradores de la OMS están trabajando contrarreloj en el desarrollo de una vacuna que proteja a los humanos de la gripe del pollo. El virus prototipo estará listo esta misma semana, pero las pruebas de seguridad pueden tardar otros tres meses.;


*Farmacéutica y experta en cooperación sanitaria;


Agencia de información Solidaria;


arancha@desojo.com;