Opinión

El cumpleańos de Darwin


— Bayardo Altamirano L* —

Darwin nació el 12 de febrero de 1809 y en 1827 con el deseo de ser ministro de la iglesia anglicana entró a la universidad de Cambridge. Allí conoció al geólogo Sedgwick y al naturista Henslow, quienes le ayudaron a tener confianza en sí mismo, observar los fenómenos naturales y coleccionar especímenes. ;


Después de graduarse, en 1831, fue invitado a viajar en el barco inglés de investigación Beagle como naturalista sin pago, en una expedición científica alrededor del mundo. Así tuvo la oportunidad de observar las diversas formaciones geológicas en diferentes continentes e islas a lo largo del camino y una amplia variedad de fósiles y organismos vivos. En sus observaciones geológicas se impresionó por el efecto que las fuerzas naturales tienen en la forma de la superficie de la tierra. Producto de sus experiencias propuso en 1859 la teoría de la evolución de las especies.;


Hace tres ańos, en homenaje a su cumpleańos, los investigadores informaron sobre la descodificación del genoma humano. Se sorprendieron que se necesitaran sólo 30 mil genes para construir un Homo sapiens, un poco más que los 19 mil necesarios para fabricar el gusano C. elegans. Aunque es difícil aplicar los postulados darwinianos para precisar los intrincados caminos que recorrió la naturaleza para llegar al ser humano a partir del gusano, existen hipótesis explicando cómo saltó de primate a Homo sapiens. ;


Una de ellas la que esgrime un antropólogo de la Universidad Northwestern que la atribuye a los cambios en la dieta. Todo resumido en una frase. En términos evolutivos somos lo que comemos. En cuanto los antecesores del hombre tuvieron acceso a alimentos que habían estado antes fuera de su alcance, perfeccionaron su marcha y se produjo un hito en su evolución. El dramático agrandamiento del cerebro. Los registros fósiles indican que el cerebro de los australopitecos medía unos 500 cc hace dos millones de ańos. El cerebro de los humanos actuales tiene en promedio 1350 cc. Casi el triple.;


Es más, diversos estudios muestran que en materia de consumo energético el cerebro humano gasta alrededor de 16 veces más que los músculos por unidad de peso, mientras los requerimientos energéticos totales en reposo del resto del organismo no son mayores que los de cualquier otro mamífero de tamańo comparable. Quiere decir que devora el 25% del capital calórico de un humano adulto, bastante más que el 10% del de los primates y el 5% del de los mamíferos.;


Un cerebro tan caro energéticamente se posibilitó por la adopción de una dieta suficientemente rica en calorías y nutrientes. Los análisis comparativos respaldan esta hipótesis. Entre los primates las especies con cerebros más grandes son las que tienen acceso a alimentos más ricos. Los humanos ocupamos el extremo de esa correlación.;


Sin embargo, surge una terrible inquietud. Si somos lo que comemos, ¿qué futuro espera a nuestros nińos que sufren distintos grados de desnutrición? No sé la receta, pero es urgente que ellos escapen a las leyes de Darwin.;


*Profesor de la UCC;