Opinión

Alharaca y hojarasca


— Marco A. Cajina —

Empiezan a salir planteamientos coherentes en torno a la necesidad de una reforma institucional y contrario a lo que nos dejaron Le Bon y Tarde, debemos de estar claros que la sabiduría de las masas es la fuente primordial de toda acción social, política y económica. Aunque Freud le llame una debilidad por el abuso al que la someten el poder y la esperanza, es su propio desaliento lo que produce esa alharaca diaria en que nos encontramos directa o indirectamente inmersos los nicaragüenses. Y todavía no es suficiente, porque quienes dirigen los destinos de la nación continúan haciendo caso omiso a la realidad y abocados a perder el tiempo en la interpretación de una ley para liberar a un “liberal” y caudillo del repetir histórico que preńa a Nicaragua.;


Igual tenemos hojarasca. Hagamos de cuenta y caso que Nicaragua es como un área silvestre llena de hojarasca. Esta se descompone jugando un papel importante en el ciclo de los nutrientes y la productividad del suelo. Ese ciclo también viene a darse midiendo la absorción del oxígeno del pueblo, observando la desaparición del temor al status quo, y las actividades que ocurren en el ambiente.;


La combinación de la alharaca y la hojarasca son parte de la sabiduría de las masas. Estuvo presente durante la dictadura somocista, y es siempre presente ahora. ;


Del cancionero “Cantos de Lucha” transcribo lo siguiente: “Luego de mil batallas entre nosotros mismos, los nicaragüenses hemos aprendido que no hay mejor himno de lucha, que nuestro glorioso Himno Nacional; cobijados por nuestra bandera azul y blanca y acompańados de sus acordes, deberemos marchar todos unidos a enfrentar y resolver los graves problemas que nos aquejan en el inicio de este siglo XXI”.;


Si tan sólo fuéramos capaces de ponerlo en la práctica cotidiana, muchos problemas se habrían resuelto e iríamos sacudiéndonos del lastre de la mezquindad e ignominia que cobija el largo y ancho de la Nicaragua.;


La descomposición de la hojarasca nos traerá la nueva fuerza de balance que por dialéctica daría lugar a las nuevas formas de lucha. Mi mejor ejemplo para este artículo es la Resistencia Nicaragüense, partida en la dirigencia, asociada en las bases de procedencia multi-ideológica. Negar que en las montańas de Nicaragua, ex combatientes, contras, recontras, compas y recompas, se juntan para defender sus derechos, al punto de que ciertos grupos sueńan con su desaparición, es como negar la obsolescencia de las paralelas históricas de la coyuntura. La Resistencia Nicaragüense tiene ingredientes para convertirse en una fuerza de balance si llegaran a lograr el balance interno organizativo. Sin organización no se pueden formar cuadros, mucho menos activistas, porque se termina en las manos de los Judás de la organización, los que la venden al mejor postor para enriquecimiento y prestigio personal. ;


Desde mi retorno a Nicaragua en 1997 he venido constatando que hay madera para ese balance, pero nadie se sacude las bolsas y como ya alguien diría “un partido pobre es un pobre partido”, no se cesa en la creación de organizaciones de la Sociedad Civil, pretendiendo resolver el problema estructural con Organizaciones No Gubernamentales y donaciones, cuando el fortalecimiento de la sociedad debe conllevar la consolidación orgánica de los partidos que tienen los ingredientes como los de la Resistencia Nicaragüense. Hay para escoger, pero hay temor, y por supuesto, cańonazos.;


La alharaca y la hojarasca son de los mejores ingredientes para que los topos se tambaleen en el hoyo en que están metidos. Hay que hacer una alharaca diaria, por la radio, la televisión, los diarios escritos, el Internet, con los amigos, en la escuela, donde estemos, con el cura, en la fábrica, la oficina, donde sea, y alimentar la descomposición de la hojarasca para que tengamos más oxígeno y respiremos un ambiente limpio, sano, sin bacterias ni virus.;