Opinión

El gran dilema del bachiller: ¿qué estudiar?


— Luis Valverde* —

Me parece oportuno abordar este tema en las actuales circunstancias, cuando cerca de 100 mil nuevos bachilleres se “devanan el cerebro” ante el dilema de cuál opción escoger para estudiar frente a las 400 carreras que sobre ofertan las 41 universidades (4 públicas, 4 privadas de servicio público y 33 privadas) registradas en el Consejo Nacional de Universidades (CNU).;


Realmente es difícil para un bachiller con poca información vocacional, escoger con precisión qué es lo que más le conviene estudiar, si toma como referencia las actuales condiciones socioeconómicas en las que se encuentra Nicaragua, donde para los profesionales egresados encontrar un empleo es casi como hallar una aguja en un pajar.;


Hay un porcentaje mínimo de estudiantes, no dispongo de cifras exactas, que desde que están en los últimos ańos del bachillerato, con el asesoramiento de sus padres, ya tienen bien clara y definida su decisión de qué quieren estudiar. Sin embargo, para la gran mayoría esta decisión no es tan “chiche” especialmente para los jóvenes cuyos padres, que por ser de origen humilde y no haber tenido acceso a la educación, no pueden guiar a sus hijos en la toma de esta gran decisión tan trascendental para el futuro de los nuevos profesionales. ;


Actualmente las universidades ofertan 406 carreras al segmento estudiantil que oscila entre 18 y 24 ańos. Las carreras más repetidas y publicitadas son: economía, administración y finanzas 122; le sigue educación con 51; informática 42; ingeniería con 41 y las menos ofertadas son odontología y medicina; 4. Estas dos últimas carreras no es que no tengan demanda, sino porque son muy costosas, tanto para la universidad que la ofrece como para los estudiantes.;


Coherente con esta realidad, no me asombré al constatar que una empresa privada muy seria, anunció recientemente en los clasificados de El Nuevo Diario una plaza para contratar a un ingeniero en sistema. En 6 días recibió mil 800 currículum, es decir, un promedio de 300 por día. Esto sin tomar en cuenta a los desempleados que no aplicaron porque, quizás además de no poseer dinero para la foto y los papeles, ya perdieron la fe y la confianza en el currículum vitae.;


Sin embargo, irónicamente una institución cristiana licitó en tres momentos distintos, durante un mes, una plaza para un licenciado en promoción social y lo insólito del caso es que sólo 6 currículum recibió: 2 de técnicos medios y 3 de promotores empíricos, con experiencia no documentada. La juventud al momento de tomar la decisión de qué estudiar, se está dejando llevar por el espejismo publicitario, es decir por las carreras que están de moda. ;


Conozco casos de jóvenes profesionales egresados de las carreras de Computación, Administración Turística y Hotelera, Derecho, Relaciones Internacionales, Banca y Finanzas, quienes desilusionados de no encontrar un empleo para lo que estudiaron, se han visto obligados a realizar cualquier actividad para poder sobrevivir: ;


Claro, lo ideal sería que en Nicaragua existieran opciones técnicas vinculadas a la realidad del país para las decenas de miles de bachilleres que salen cada ańo de los colegios de secundaria, pero para llegar a eso falta mucha cańa que moler. Los teóricos del gobierno dirán que estos jóvenes de hoy se preparan para el futuro, pero el futuro de Nicaragua todavía está muy lejos, para entonces estos nuevos profesionales ya serán “viejos laboralmente” y el desempleo será mayor. ;


En el momento de tomar una decisión de qué estudiar, los jóvenes no deben perder la perspectiva que el 80 por ciento de la población nicaragüense es pobre y extremadamente pobre, y que va a continuar en esas condiciones por muchas décadas mientras no se erradique la corrupción y el parasitismo político. Llevamos 14 ańos de “democracia” y las condiciones económicas están peor, la población casi se ha duplicado y la pobreza se ha multiplicado. ;


Es cierto que la revolución tecnológica y las corrientes de la globalización demandan nuevos profesionales para las empresas de servicios, que son las que más están surgiendo en nuestro país, pero también ese amplio segmento de pobres necesita también de los servicios de los promotores sociales, con calidad humana que les ayuden a identificar sus fortalezas, sus necesidades y oportunidades para autoproponerse soluciones colectivas; requiere de sociólogos propositivos, de agrónomos de campo que mejoren las variedades de los pequeńos y medianos productores, de veterinarios de corral, de comunicadores rurales que traduzcan a los campesinos a lenguaje sencillo los contenidos de los avances tecnológicos para ayudarles a salir adelante, etc.;


El trabajo de orientación vocacional es una tarea de vital importancia para la formación de los futuros profesionales de Nicaragua, y por ende, para la economía nacional. Cada joven bachiller debe preguntarse qué quiero ser, para qué, cuál es mi escala de valores, para qué soy bueno, dónde voy a trabajar, etc...;


Estas reflexiones personales son necesarias y aunque se necesita de especialistas en la materia para ayudar a los jóvenes a perfilar su vocación, las organizaciones estudiantiles, las asociaciones juveniles, los padres de familia, las diócesis católicas, los párrocos, las sextas evangélicas de distintas denominaciones y los directores de colegios de secundaria pueden ayudar mucho a los futuros bachilleres. Cuando los jóvenes decidan con sensatez y realismo lo que prefieren estudiar para ayudar al país, las universidades dejarán de ser “fábricas de desempleados” y la pobreza se irá reduciendo.;


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* El autor es docente de la Universidad Juan Pablo II.;