Opinión

Atraso y pobreza en Nicaragua


— F. Lainez —

XVII;


Luego de aspectos introductorios sobre finanzas públicas, corresponde exponer criterios sobre ¿Cómo obtiene el Gobierno los ingresos presupuestarios, y cómo los gasta?;


Desafortunadamente la Ley de Presupuesto General de Nicaragua que la opinión pública conoce, no cumple en su texto con la C.P., (art.112), con el detalle de las distintas fuentes y destinos que evitarían tirar chagüites al aire, caer en bizantinismo.;


Concentro ahora comentarios en un lago de la cara del Presupuesto, impuestos, sistema tributario de Nicaragua, no para filosofar o teorizar, sino, trazar un marco a nuestra problemática tributaria.;


Impuestos quitan parte del ingreso, producto del trabajo, a personas naturales y jurídicas que afectan directamente condiciones de vida, ahorro, inversiones, en una palabra, futuro; ingresos que el Gobierno supone administrar y devolver centavo por centavo para beneficiar a sus patrones, los contribuyentes, a la población en general, e impulsar el crecimiento económico del país.;


La opinión pública apenas conoce síntesis periodísticas: oficialmente, en la ley se ocultan verdades: cuánto proviene de empresas, cuanto de empleados, trabajadores, cuánto del consumo por fuentes e ítems, cuánto del sistema financiero, comercio exterior, intereses, rentas, etc.; cuánto deja de percibir por incentivos, exenciones; cuánto suman transferencias; alcance del contrabando, evasión; legítima anatomía que ilustre sobre ingreso o renta personal, ingreso o renta neta nacional, producción nacional neta; en pasta, abrir puertas al análisis y justificación del presupuesto del ańo, cambios en la justicia del sistema, auténtica visión económica nacional implícita del futuro inmediato.;


El dinero de pobres, en la realidad actual del país, financia al Gobierno con sus impuestos al consumo, y remesas de nicaragüenses que pasan penurias en el extranjero, columnas vertebrales del flujo anual de ingresos fiscales, y de apoyo sustancial a la actividad comercial local. Los compatriotas dejan su país, desintegran sus familias obligados por la falta de oportunidades de trabajo, situación en buena parte, culpa de gobiernos y clase política.;


Pensar cómo Nicaragua podría luchar contra su atraso económico, es condición sine que non, una reforma estructural al sistema tributario, en vez de echar culpas a evasiones y economía informal, refugiar incapacidad con amenazas catastróficas, fin del país, si no obtiene ingresos adicionales.;


Reforma que topa con el sistema político, con reacciones del más primitivo populismo, y de grupos económicos de poder aferrados a tratos preferenciales para conservar antiguos privilegios, que perjudican a quienes menos tienen. Es fundamental que las decisiones tributarias no ocurran en competencia de popularidad.;


No se trata que el gobierno tenga más dinero para gastar a su arbitrio, aplicable a lo que se le antoje, sin programas ni proyectos concretos, sin explicar y justificar cómo, mayores ingresos lograrán mayor crecimiento, creación de empleo en cifras y sectores.;


No se trata de simple bla, bla, mentir con optimismo o sacar a bailar al pueblo, sus desgracias sociales, se necesita una reforma que simplifique radicalmente el sistema, facilite controles y lleve a la economía nicaragüense a ser más competitiva.;


Podría existir, en coyunturas especiales, urgencia en fortalecer las finanzas públicas, pero no es asunto de caer en círculos viciosos del estancamiento, en inflación o recesión, ni sacrificar al pueblo para beneficiar a los ricos.;


ĄBasta ya de neoliberalismo!, de enriquecer a unos cuantos poderosos y burócratas para que los pobres sigan esperando milagros, consumiéndose en la miseria. La crisis económica nacional tiene como trasfondo, la política neoliberal, no ofrece igualdad de oportunidades, únicamente preocupan negocios y fortunas de grupos.;


Simplificar la estructura impositiva es condición básica para la eficacia de recaudación, cobro y control, que obligaría a una estructura universal, vale decir, tasas homogéneas, medir a todos con la misma vara, sin excepción de ningún tipo, no abrir compuertas a exenciones o incentivos vía tributación.;


La actual estructura es engorrosa, plagada de vericuetos, proclive a la evasión, privilegios y contrabando; no desgastarse acusando chivos expiatorios o buscando fantasmas, cuando el sistema tributario privilegia al capital y rentas, meollo del problema. Debe revisarse, reformar y simplificar para que prevalezcan justicia y equidad efectiva, sin idealismos, demagogia ni populismo.;


En Nicaragua, igual que en países atrasados, en su base anatómica dominan los tipos bautizados como economía informal, subterránea o sumergida. De multinacionales a micro empresas, cada sector hace su aporte a la economía nacional, dependiendo desde luego del grado de desarrollo del país. No hacer valoraciones absolutas sobre el grupo mayoritario de unidades, economía informal, en buena parte integradas por familiares, de subsistencia, son válvulas de salida al empleo, aunque la mano de obra es de baja calidad.;


Se trata de dirigir la problemática de atraso y pobreza con lógica y sentido común, ubicarse con claridad en el despegue, de suyo complejo, los avances anuales son lentos en el inicio, ritmo o velocidad dependen de políticas y estrategias económicas y sociales. Nicaragua no pasa por momentos de fantasías y grandes proyectos que ilusionan y desvían la atención, son escudos para posponer lo inmediato, urgente, que está afectando a los desamparados.;


Es un infortunio para nicaragüenses cuán lejano está aún el cambio del sistema político que facilitaría recuperar sobre todas las cosas, justicia, institucionalidad, estabilidad, fundamentos de paz y democracia; una nueva sociedad que rescatara valores morales y humanos, inexistentes hoy, hechos lo confirman a diario.