Opinión

Reconozcamos al magisterio

“Las letras y números se los debo a mi madre, pero descifrarlos y comunicarlos fue tarea de mis docentes”

— Salomón Manzanares Calero —

¿Quiénes de aquellos que hoy sabemos leer o que tienen altos cargos estatales o privados no han pasado por las mentes y manos de miles de maestros y maestras? ;


En cada uno de nosotros cabe más de un recuerdo, agradable o desagradable cuando pequeńos traveseábamos en la primaria. Y más aquellos que ya grandecitos fueron conducidos en la secundaria. Maestros y maestras que a pesar de las adversidades emprendieron esta vocación de servicio. Una vocación de servicio porque en la actualidad además de trasmitir sabiduría es muy mal remunerada económicamente a tal punto que la vida de estos apóstoles de la enseńanza es muy penosa. ;


Son más de 34 mil docentes que sin distingos de afiliación partidaria son afectados por las políticas de gobierno respecto a la situación salarial. Me he encontrado en mi trabajo periodístico con maestras que apenas ganan 1,370 córdobas al mes, pero la mayoría de ellas ganan por debajo de los 1,200 córdobas. Con este pago no pueden adquirir la canasta básica completa de 23 productos, solamente la puede cubrir un salario por arriba de los 6 mil córdobas ya que ésta anda por los 5,500 córdobas, según ANDEN. Del actual raquítico salario el o la docente tendrá que pagar, luz, agua, escuela o universidad de sus hijos. Además tendrá que adicionalmente comprar las medicinas para estar siempre competente para impartir con eficiencia y capacidad las clases, porque al MECD le interesa maestros sanos, sin problemas. ;


Si las autoridades de gobierno y de educación en particular, quieren desarrollar la educación a niveles superiores con docentes de calidad, el reto es proporcionarles las condiciones, entregarles sus medicinas en tiempo y forma, la pensión del seguro debe ser a conciencia, obligada y sin trampas, convenios con instituciones estatales para que estos maestros una vez jubilados puedan ser atendidos. Pero, el docente no es visto como una inversión del Estado, no es de quien se puede sacar dinero, la docencia no es vista como una inversión, no confían en hacer una inyección monetaria y superar la economía, sino es un grupo más de trabajadores que cumplen con sus horarios establecidos de trabajo con un salario de sobrevivencia. ;


La lucha del magisterio debe ser una lucha constante y razonada, no guiada por simpatías de personas o partidos, los gremios no deben de servir ni dar la imagen de parásitos dentro de las grandes confederaciones de maestros, ya que el hambre no tiene afiliación. No puede un grupo de maestros estar de acuerdo un día en el paro del inicio del ańo escolar y al otro día cegarse en tal posición? Nadie puede convencer aquel verdadero maestro que sabe las múltiples necesidades de su hogar, no se vende porque es su dignidad la que está en juego, esa dignidad que trasmitió a sus alumnos. El verdadero maestro no enferma, sino cura, no se corrompe, sino lucha porque se le haga justicia.;


En este bregar del magisterio, se ha llegado al punto de hacer encarar a las autoridades superiores. Por ello el cuerpo de seguridad presidencial posiblemente implementará medidas de inteligencia. Vigilará todo movimiento de persona que por muy humilde parezca pueda acercarse al seńor presidente Bolańos, ya que puede ser otra maestra. Los docentes pueden ser vistos como terroristas por llegar cerca del podium presidencial y atentar contra la vida del presidente. Pero esta acción es una manera, aunque parezca muy mal educada, de hacerse escuchar, de que se tome en cuenta este gremio casi olvidado. Interrumpir el protocolo presidencial no es el fin del mundo, sino simplemente un espacio para abrir los ojos y decir “nosotros también somos personas, tómenos en cuenta, seńor presidente”. Hay muchos docentes que han depositado confianza en esa cartita que de mano en mano puede ser leída, pero también la pueden perder. Esta vez tal vez no. ;


El magisterio es la base formativa del ser humano en cuanto a estudio y espera que sus esfuerzos sean recompensados. Aunque como dijo el profesor Boanerges Balmaceda, de Ticuantepe, “la satisfacción es poder ser reconocido por algunos de mis ex alumnos, aunque estoy seguro que por otros no”. ¿Qué queda para los que hacen las leyes y gobiernan el país? Ser agradecidos, reconocer a esa maestra ya viejita que casi no camina ni mira, a ese maestro viejito que apenas habla o pide en las calles. Si fuimos malos alumnos tratemos de “sacarnos” un 100 con esos maestros, ahora. ;


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salomon39@hotmail.con.ni