Opinión

Cuando las penas no son penas


— Humberto López R. —

Los que se portan mal, la sociedad los castiga y emplea el método tradicional del aislamiento para aquellos que habiendo delinquido deben pagar una pena impuesta por la misma.;


Se es justo al aplicar estas penas, se es justo en la medida que hoy por hoy la sociedad entendiendo que el que delinque es un enfermo social, personal o sufre patologías que alteran su comportamiento y de alguna forma, en el mismo orden califica la pena hasta llegar a la impunidad, considerando síntoma, más que delito la conducta “delictiva” de una persona determinada.;


Atenuantes o agravantes como llaman los doctos del derecho a estos eventos, hasta la fecha no se había considerado que las patologías tradicionales como neumonía, hipertensión, diabetes, sarna, etc., fueran atenuantes de la pena y mucho menos que se hubiera considerado que una persona por haber ostentado un cargo de alta responsabilidad, con preparación de alto nivel, le fuera este considerado un atenuante mayor.;


Visto así, a los ojos, no de un jurista, sino de un ciudadano común y corriente, preocupa que se pueda estar enfermo-sano para cometer los delitos y sano-enfermos para enfrentar el castigo de la sociedad; mas aún siendo esta persona un delincuente de alto vuelo, por no tener en su hoja de delitos, muertes y asesinatos, etc; se omite ver, que los actos de las personas de alta responsabilidad ciudadana, pueden llegar a ser delitos que suelen tener grandes repercusiones que atentan, y hasta privan la vida no de una, sino de centenares de personas, además de proyectar un modelo nefasto que se sigue fácilmente.;


La tendencia que se está viendo en nuestro país es liberar a los grandes delincuentes, quienes desde las arcas del Estado se enriquecieron, privando a miles de ciudadanos de bienestar, salud y educación, porque se supone que no van a delinquir más, en la medida que no estarán más en las áreas de poder de Estado. Y es posible que realmente aquellos que robaron desde los puestos del gobierno y saquearon el Estado, no vuelvan a delinquir, porque ya lo hicieron de más y al estar lejos del poder, solo cometerían delitos difíciles de tipificar, como explotación de trabajadores, evasiones fiscales, tráfico de influencias, mordidas, etc, que son invisibles de largo estilo y tradición entre los que tienen dinero y amigos en el gobierno.;


Los delincuentes comunes, los que roban una gallina, una cabeza de plátano, una libra de frijoles, sí es seguro que volverán a delinquir, porque entraron miserables a la cárcel y salieron más miserables y como no tienen trabajo y no tienen bienes, es más que seguro que volverán a delinquir y continuar en el ámbito del delito cotidiano para los cuales la cárcel no significa solución. A esos peligrosos reos, hay que resguardarlos sin salida nunca más.;


Estar enfermo solo vale si estás rico, estar bruto solo vale si estás pobre, los agravantes se vuelven atenuantes en esta Nicaragua, de nuevas eras, que el pueblo va a caminar, y surcar, y abrir los nuevos espacios que permitan acabar los contubernios de los privilegios.