Opinión

Victoria pírrica


— Sergio Sarmiento —

"Otra victoria así y estamos perdidos".;


Pirro, rey de Epiro;


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Desde el punto de vista militar, no hay duda de que las tropas anglo-estadounidenses se levantarán finalmente con el triunfo. La gran pregunta es cuál será el costo político y humano de la aventura. Hay quien empieza a hablar ya de una victoria pírrica: un triunfo con un costo tan elevado que en términos prácticos se convierte en derrota.;


Estados Unidos y la Gran Bretańa han podido bombardear Iraq virtualmente todos los días sin ninguna interferencia. Las autoridades iraquíes no se han tomado siquiera la molestia de apagar la iluminación pública, que es la primera medida de defensa aplicada tradicionalmente en bombardeos. La única resistencia iraquí en la guerra aérea ha sido el lanzamiento de cuatro misiles de corto alcance que apenas llegaron a Kuwait y que no causaron ningún dańo a las tropas anglo-estadounidenses.;


Sin embargo, la idea de que los iraquíes recibirían a las tropas de la coalición como liberadoras, como ocurrió apenas el ańo pasado en Afganistán, ha resultado absolutamente falsa. La resistencia iraquí en ciudades como Basora, al-Nasiriya y al-Nayaf ha sido feroz. El abrumador flujo de refugiados que se esperaba en Jordania y otros países, significativamente, no se ha materializado. Los iraquíes no están abandonando su país.;


El comando anglo-estadounidense ha tomado la decisión de avanzar hacia Bagdad aun cuando no se hayan asegurado completamente las posiciones en el sur de Iraq. Un grupo de tropas británicas se ha quedado en las afueras de Basora, sin tomar definitivamente la ciudad, mientras un cuerpo motorizado estadounidense se ha dirigido directamente hacia Bagdad. La idea parece ser que la toma de ;
Bagdad desmoralizará de tal manera a las tropas iraquíes que el trabajo posterior de eliminación de bolsas de resistencia será menor. El éxito que han tenido los bombardeos de precisión, los cuales han destruido objetivos militares en la zona de Bagdad, es una de las razones que permiten este avance sobre Bagdad. Pero la batalla final por la capital iraquí será cuerpo a cuerpo y sumamente costosa.;


La facilidad con que las tropas anglo-estadounidenses se han adentrado en Iraq no ha hecho más que acentuar los cuestionamientos que desde un principio se hicieron sobre esta intervención militar. Si el Iraq de Saddam Hussein era tan peligroso como lo argumentaban el presidente estadounidense George W., Bush y el primer ministro británico Tony Blair, no se entiende por qué está cayendo con tanta facilidad ante el avance de sus enemigos.;


Si bien el mando anglo-estadounidense afirma que se ha encontrado en al-Nasiriya una planta de armas químicas disfrazada de operación manufacturera comercial, no se entiende por qué el régimen iraquí no ha utilizado estas armas de destrucción masiva en contra de los invasores. Si no se produjeron para ser utilizadas en una invasión del país, no se entiende para qué las quería Saddam Hussein. De hecho, es muy probable que estas armas no existan desde hace ańos.;


Quizá el principal resultado de la guerra ha sido convertir a Saddam Hussein en una figura de unidad para los árabes. La primera guerra del golfo Pérsico en 1990-1991 dividió profundamente al mundo árabe, el cual había visto con temor la invasión iraquí de Kuwait. Ahora la situación es muy distinta. Los árabes ven a Estados Unidos como el gran villano de la segunda guerra del Golfo. Ni siquiera Arabia Saudita, tradicional enemigo de Saddam, ha querido apoyar abiertamente a la coalición. Hussein, en contraste, se ha convertido en héroe para una nación árabe deseosa de escapar a muchos ańos de humillación.;


El triunfo anglo-estadounidense sigue siendo incuestionable. La resistencia iraquí será mucho más intensa de lo que se pensaba en un principio, pero al final la fuerza del Goliat militar es demasiado grande. El costo total de la guerra, sin embargo, no se podrá sumar en los campos de batalla de Iraq.;


El presidente estadounidense George Bush sigue afirmando que el propósito de la guerra es liberar al pueblo iraquí de su opresor. Pero no hay nada que sugiera que los iraquíes se sienten agradecidos con su liberador. Por el contrario, la resistencia parece cada vez más firme, aun cuando seguramente imposible. Del otro lado, si bien la mayoría de los estadounidenses apoya a su presidente, falta todavía mucho tiempo para determinar las consecuencias finales de una acción militar que podría encontrar una derrota en la victoria. ;