Opinión

Creadores de oportunidades


— Por Eduardo Alvir —

Siendo el desempleo el más serio inconveniente en la carrera por alcanzar el desarrollo del país, buscar fórmulas para crear empleos debe constituirse en una tarea que convoque a todos aquellos factores sociales capaces de lograrlo. ;


En las circunstancias económicas actuales sería una tarea patriótica. Por eso creemos en la pertinencia y validez de un llamado formulado recientemente a los egresados de las aulas universitarias a convertirse en creadores de oportunidades.;


Al momento de entregar, en días recientes, títulos académicos a nuevos ingenieros electromecánicos, el Rector de la Universidad Tecnológica de Nicaragua, Horacio Bermúdez Cuadra, les instó, enfático, a valerse de sus conocimientos profesionales para establecerse dentro del proceso económico de la nación, no como buscadores de su propia ocupación, sino como generadores, en su ramo, de vacantes para otros nicaragüenses que, desde nuevos talleres, centros, oficinas, agencias, dependencias, etc. puedan labrar su destino económico.;


Iniciar, con mucha fuerza, un movimiento en esa pista sería muy saludable para el país, empeńados como están muchos sectores, a la cabeza el gobierno, en desarrollar toda una lucha nacional contra la miseria que extinga, o al menos reduzca, los abundantes fangos existentes en el mapa de nuestra pobreza. ;


Debería el Ejecutivo, que vive implorando a la Ťiniciativa privadať a fin de que active el motor de la economía del país, tomar en cuenta esta propuesta y buscar formas de proyectar la preparación universitaria de segmentos sociales dispuestos a ensamblarse eficazmente en una corriente de esta naturaleza. Deben las otras universidades tomar la palabra del proponente y abrir a sus distintas comunidades a la posibilidad de una gestión masiva, no egoísta, de oportunidades. El análisis deja sobreentendido el quehacer de las universidades en el estímulo a una nueva actitud, empresarial, entre sus educandos. Y quizás implique la necesidad de un estudio sobre la incorporación de nuevas materias de apoyo a distintas carreras cuya actividad derive en el referido ámbito. ;


Claro que no sería fácil y no todos los egresados se involucrarían porque se necesita inversión. Y la gran mayoría de los universitarios son pobres. Pero algunos podrían llegar a metas específicas, con pequeńos capitales, con las uńas, con apoyo del gobierno o de las cámaras empresariales, en la esfera de pequeńas, medianas o micro empresas, que tanto significado tienen en el desarrollo económico desde que un gran porcentaje se ha integrado a los esfuerzos por el desarrollo social del país. Y correspondería entonces a los bancos y compańías financieras acoplarse al tejido social saliendo al paso de los egresados para ofrecerles su apoyo con préstamos accesibles en tiempo e intereses con el propósito de facilitarles su incursión en nuevos proyectos productivos en el campo y las ciudades. Podrían empezar con lo mínimo y, con perseverancia, llegar a lo máximo. ;


Es más que oportuna la reflexión de que los egresados de las universidades sirvan también de propulsores de oportunidades para quienes deambulan entre la decepción y la desesperanza por la carencia de plazas para desarrollarse a sí mismos e impulsar el futuro de sus hijos. Comenzarían así, tras abandonar las aulas, a poner en práctica las teorías humanistas que las universidades inspiran o promueven. Teorías que dejarían de serlo para transformarse en instrumentos o armas cotidianas de la guerra general que todos aspiramos protagonizar contra la pobreza.;