Opinión

La guerra aplasta sus pretextos


— Onofre Guevara López —

Por mucho que los promotores de la guerra contra Irak tratan de ocultar sus reales objetivos, la opinión mundial no se ha dejado engańar. Las demostraciones en calles y plazas de todo el mundo, son un rotundo no a la guerra y a las mentiras, dado con sonoridad de masas y gritos de conciencias enardecidas, bajo los golpes de agua y cachiporras policiales. Para la mayor parte de la humanidad, la agresión militar no tiene otra motivación que el control de las fuentes del petróleo iraquí. ;


Los que hacen coro a la guerra se burlan de quienes denuncian su objetivo y porque no aceptan, con su fatalismo de esclavos sumisos, los pretextos del imperio. Les parece ingenuo que los pacifistas se manifiesten “con candelitas y lacitos blancos” porque así — dicen— no salvan ninguna vida, lo cual es cierto, pero con sus protestas salvan su propia dignidad y la del género humano al rechazar los pretextos de quienes la quitan. En cambio, ven virtud en quienes se rinden ante los designios del todopoderoso amo belicista estadounidense. ;


Junto al discurso que intenta desviar la atención del verdadero objetivo de la guerra, sobresalen las voces de los intelectuales de prestigio universal quienes, apoyados en los hechos de la historia pasada y reciente de la política exterior gringa, le han desnudado los pretextos desde antes de que comenzaran la agresión a Irak: ;


- Que Saddan Hussein, es un tirano. Cierto. Pero no emergió espontáneamente, sino con la ayuda de los Estados Unidos cuando necesitó utilizarlo contra Irán, ni ejerció una opresión sangrienta contra los kurdos y su propio pueblo de forma diferente a la de otros dictadores encunados en la CIA, como Pinochet en Chile.;


- Que Hussein es un peligro para el mundo. Pero el poder destructivo del ejército iraquí, sus armas químicas y las locuras e intenciones genocidas que le atribuyen a Hussein, no son más grandes ni más peligrosas para el mundo que lo que han sido el ejército, las armas atómicas y químicas y las inclinaciones genocidas de muchos gobernantes de los Estados Unidos. Además, es el único país que las ha puesto en práctica con intervenciones armadas alrededor del mundo (Nicaragua tiene una cuota grande de sangre por su vocación imperial), con bombardeos atómicos a ciudades — Nagasaki e Hioroshima—, y bombardeos con Napalm en Vietnam.;


- Que Irak es un santuario del terrorismo. Puede ser, pero no lo han demostrado de forma fehaciente. Pero el terrorismo que ha practicado los Estados Unidos — incluido el terrorismo económico de sus bloqueos (Cuba, Nicaragua, Irak), lo tiene moralmente desautorizado para erigirse en campeón de los derechos humanos y, por si faltara, con licencia exclusiva para atropellar leyes internacionales, pueblos y países con el pretexto del terrorismo. ;


No me achaquen el pecado de creer que, con lo dicho, estoy descubriendo el agua tibia. Aunque son hechos bien conocidos, están soterrados bajo el peso de las viejas y nuevas mentiras. Son hechos que deben repetirse para no perderlos de vista, porque los propagandistas del imperio nunca le quitarán de encima su losa de falsedades, mucho menos los aceptarán como los hechos históricos que son. ;


¿Y qué novedad hay en el frente? A pocos días de haberse producido la invasión a Irak, las “informaciones” hablaban de la rendición de miles de iraquíes. En tan corto tiempo, ya se advertía en sus noticias la incapacidad del ejército de ;
Irak ante la presencia de los invasores. Estamos acostumbrados a esa mezcla de verdad, invención y deseos. Si todo era cierto, entonces, ¿en dónde estaban el ejército de Hussein con tantas armas de destrucción masiva, peligro para la seguridad del mundo, y motivo de la agresión? ¿cómo podía desaparecer tan fácilmente tamańo peligro, sin mostrar la mínima capacidad de defender su propio territorio, rindirse de la noche a la mańana y a pocos días de la presencia del invasor? ;


Querían que les aceptáramos como cierto todo lo que informaban, pero era como admitir que mintieron en todo cuanto dijeron antes sobre el enorme peligro que significaba Irak; y si no era cierto todo lo que dijeron, tampoco debería ser cierto todo lo que dicen ahora. En todo caso, se están quitando la máscara ante. Pero esto, no iba a terminar aquí. Para el día domingo, a cinco de la invasión, se vieron forzados a reconocer que el paseo ya no era tan placentero; las noticias que se conocieron ayer lunes ya hablaban de una resistencia feroz de los iraquíes. Pero para salvar sus mentiras iniciales, ya parecen tener listas las primeras “pruebas” de la existencia de las armas químicas, porque si no, ¿cómo justificar la guerra? Después podrían decir que Irak no pudo utilizarlas, por la oportuna y rápida intervención de la “coalición”. (Ya se sabe, el amo mundial es como Jalisco… nunca pierde). ;


Echando la mirada hacia nuestro patio político, hemos visto un sainete muy pobre, nunca a la altura del drama que vive el mundo. Un presidente vacilante cuando se trata de corregir errores propios y ajenos, poniendo en ridículo al país y comprometiéndolo a dar ayuda “humanitaria” después que — según sus deseos— los agresores de Irak dejen los restos humanos como un montón de basura, junto a los restos de sus ciudades. ;


No es, sin embargo, sólo por seguir la tradición de servilismo lo criticable en Bolańos. Es también por su “aporte” a esta tradición, que es una burla a los nicaragüenses desempleados, porque les ofrece ir a ganarse “unos bollitos” al Irak, cuando ya esté en escombros y hecho un basurero tóxico. Bolańos crea y transmite la cultura “churequera” en nuestra gente para que vea normal ir a limpiarle las cagadas del imperio en Irak. ;


Por su lado, el líder formalmente opositor Daniel Ortega, tampoco ha dado una buena lección política, pues con su carta de “solidaridad” a Hussein, reforzó la versión imperial de que la agresión no es contra el pueblo de Irak, sino para “liberarlo” de él. Las cosas en su lugar: el esfuerzo de la humanidad es para que se ponga fin a la guerra de agresión, no para proteger a Hussein; por el respeto a la vida del pueblo iraquí, a la dignidad de su patria, a sus recursos naturales, a su autodeterminación, a las leyes internacionales y por la paz. Entre esos derechos amenazados en Irak, el destino de Hussein es lo menos importante. Bolańos y Ortega, no han dado las mejores lecciones ante esta crisis mundial que la guerra ha provocado.;