Opinión

V - Por pendeja que parezca, la historia somos todos nosotrros


— Luis Rocha —

Al día siguiente, como todos los días de lunes a viernes, salió a caminar con Ťnosotrosť Dońa Dorita, la más perseverante, a sus setentiséis ańos de los caminadores. Dońa Dorita dice que su verdadero nombre es María Inés Aguilar Torres, pero como a su padre le gustaba más el nombre de ŤDoritať, así se quedó y así la conoce todo el mundo. En el transcurso de los ańos de aquellas caminatas más que matutinas, el de Masatepe y el de Managua han tenido deserciones y nuevas membresías. Así, Guillermo Suárez Rivas y el Dr. Armando Alvarado, fueron valiosos compańeros Ťnuestrosť, pero después de muchos enviones y retrocesos, acabaron por desertar silenciosamente, es decir, postergando indefinidamente la próxima caminata. Igual le pasó a Mercedes. En cambio Dońa Dorita Ťnos esperať, dicen el de Managua y el de Masatepe casi al unísono, desde las tres y media de la mańana, aún cuando sabe que la caminata se inicia a las cuatro. Bayardo Altamirano desistió de Ťnuestrať compańía por culpa de ŤCare-solť, a quien se le metió una madrugada, viendo de lejos venir lentamente la figura alta e imprecisa de nuestro amigo, que Bayardo no caminaba sino que levitaba, y por ello lo bautizó como ŤLevitónť, lo cual al parecer no gustó a Bayardo, quien desde entonces, con rarísimas excepciones, prefiere levitar solo.;


Hay caminadores natos y solitarios, por ejemplo dos hermanos, Rafael Vílchez y Dolores Vílchez, ambos oriundos de Rivas y que muy buenos amigos entre sí y de nosotros y habitando casas muy cercanas en el barrio, salen cada quien por su lado. Y así una muchedumbre de conocidos, unos solos, otros en parejas o en alegres grupos, entre los que se encuentran las bautizadas por ŤCaresolť como ŤLas guapasť, o ŤLa delegación de Asturiasť, como les puso a Dolores Torres y a su hija Tatiana y ŤLa corre caminosť a Isabel, hija y hermana de aquellas, residente en Costa Rica, y que cuando pasa alguna vacación en Nicaragua y sale a caminar lo hace, según ŤCaresolť, como ese querido personaje de los dibujos animados. Provenientes de la ŤColonia Máximo Jerezť, nos solemos encontrar a Don Alfonso Rocha, diminuto, aindiado y de setentiséis ańos, quien se detiene a contarnos el chiste procaz del día. En el caso de las deserciones también hay sus beneficios, como en el de Guillermo, a quien lo sustituyó una guapa muchacha llamada María Elena, quien trabaja en su casa y estudia en la UCA. ŤCaresolť fue compańero de colegio de ŤCara de Puroť, el Ťfinadoť de la Dolores y padre de Isabel y Tatiana, quien vive en Rivas.;


ŤCaresolť nos cuenta la historia de ŤCarepuroť y a propósito de lo anterior y sin acabar la primera, la historia de ŤCarepeditoť, de quien nos dice sigue igual que siempre, que le fue muy bien en la vida, que habita en Masatepe y que esa es una de las razones por las cuales le gustaría reencontrarse con el de Managua y el de Masatepe, a quienes conoció en el colegio, y desde luego en su casa de Masatepe. ¿Y por qué dice Mario Gutiérrez que a vos te decían el ŤSapitoť?, pregunta ŤCaresolť. ŤPues porque me gustaba mucho estar todo el tiempo en el agua, ya sea en la piscina o en el lago, y uno de los curas me puso asíť, le contestó uno de los hombres. ŤAdiós guapasť, les dijo ŤCaresolť a las dos muchachas de que hablábamos antes y que pasaban en ese momento, quienes sonrientes contestaron el saludo que todos compartíamos. ŤDecile a ŤCarepeditoť que fije la fecha y horať, dijo el otro hombre. Rauda pasó en ese momento Dońa Sady, morena muy bien conservada y quien según ŤCaresolť fue una importante atleta y excelente jugadora de básketbol en sus ańos mozos, saludando con el palito que lleva en su mano derecha, seguida de su amiga Benigna, muchacha de La Concha, quien también contestó nuestro saludo afectuosamente.;


Al poco rato vemos venir un pastor alemán halando de la cadena al ŤNegroť (Ricardo) Meléndez, quien se desvía a la otra acera para, según él, evitar una confrontación con el Sherlock. La verdad es que ambos perros tan solo se observan amigablemente, pero la Chanel y el Sony con sus ladridos imposibilitan la conversación que sobre política habíamos iniciado de acera a acera. Decidimos, pues, postergarla. En eso, enfrente, ŤLagarto Paradoť, ŤLuis Navarroť, pasa con su perrito y nos da los buenos días, con gesto de que con ello va a quebrar económicamente. Más adelante nos encontramos a un hombre que nunca nos habla y que va en el trayecto de media cuadra de un lado a otro, sin ningún asomo de humor y con las mangas de su camisa recortada hasta los hombros. De inmediato y hasta nuestros días, ŤCaresolť lo bautiza como ŤPablo Mármolť, uno de los personajes de los ŤPicapiedrasť. Nos volvemos a encontrar con ŤLagarto Paradoť, quien esta vez sonríe derrochadoramente. Nos acordamos que en San Marcos tenemos que buscar a ŤCaremaloť, César Campos, y a su esposa Maribel, para hacerles unas consultas de agronomía. A propósito de caminantes, siempre nos llamó la atención, ya de regreso a Managua en las madrugadas de los lunes, encontrar, casi siempre de subida y sudando la gota gorda en el trayecto de La Concha, a San Marcos, una gordita y perseverante seńora haciendo ejercicio. Un día nos detuvimos a saludarla: Se trata de Patricia Quintana, esposa del Prof. Luis Campos, a quienes pudimos volver a saludar en la presentación del libro ŤSea moderado tu sueńoť, de Onofre Guevara, en Jinotepe, el 21 de febrero, en el sesentinueve aniversario del asesinato del General Augusto C. Sandino.;


Patricia, ante la curiosidad de Mercedes, le contó que todos los días, con excepción de los domingos, en la madrugada recorre San Marcos a La Concha y viceversa, los ocho kilómetros que separan ambos pueblos de ida y vuelta. ŤPara perder las libras que necesita perder, me parece una gesta como la del General Sandino, es decir, admirable por la tenacidad, e impostergable por la necesidad de llevarla a caboť, dice el hombre de Managua.;


El de Masatepe le pregunta al de Managua del porqué de este desfile de personajes. El de Managua le contesta: ŤPorque la historia, por pendeja que parezca, somos todos nosotrosť. El de Masatepe dice estar de acuerdo y agrega: ŤEn ese caso, el próximo domingo, les voy a contar la historia del ŤBachiller Lorať.