Opinión

Contra la barbarie


— Onofre Guevara López —

I.- Guardar silencio ante un crimen es complicidad. Y el crimen que George W. Bush anunció el lunes 17 de marzo/03, con resonancia mundial y cinismo planetario, que empezaría a cometer después de cuarenta y ocho horas, es demasiado grande, por lo que merece una protesta aún más grande y también la protesta más chiquita. Así, dimuta, pero oportuna, fue la nuestra durante el acto de presentación de tres libros y una conferencia. Dos libros de Mario Fulvio Espinoza (“Managua, la inolvidable” y “Managua 1900”), otro mío (“Sea moderado tu sueńo”) y la ponencia de Lombardo Aburto sobre “Darío…Azul y su circunstancia histórica y clasista”. Después que el poeta Luis Rocha, generoso en sus palabras, introdujera a los asistentes al tema de “Sea moderado tu sueńo”, pensé cuan necesario era lanzar desde ese rincón de humanismo en donde nos encontrábamos una pequeńa voz de repudio a la guerra: ;


II.- La vida de la humanidad es una infinita paradoja. Mientras la Dirección de Extensión Cultural de la UNAN nos reúne en esta Jornada Dariana Universitaria para saludar el curso académico del 2003, y hacer patente todas las expresiones posibles del humanismo y atesorar las palabras que esculpen el amor al ser humano y a su paz para que podamos vivirlos, en otra parte del mundo, pero tan cerca de nosotros (tanto como lo hace factible ahora la comunicación de alta tecnología), un ensoberbecido maniático del poder y con poder se dio cuarenta y ocho horas para probar a la humanidad cuán poco vale para él su paz y su labor creadora, frente a los mensajeros de la muerte del imperio que en mala hora a él le toca presidir. Ciertamente que la paz de que goza el mundo es sólo una paz relativa, porque la guerra del hombre contra el hambre y de los habreadores contra los hambrientos es una guerra que permanece. ;


III.- Pero siempre será mejor una paz relativa que una guerra total en un solo país, aunque sólo por el momento, mientras no le convenga extenderla a cualquier otra parte del mundo. Porque, en tanto haya pueblos que se resistan a no dejar de ser libres e independientes, la guerra del imperio que se cree dueńo del mundo les estará acechando. Este trozo de paz que todavía nos pertenece, no podremos disfrutarla a plenitud en un ambiente de guerra (mucho menos vivirla con la conciencia tranquila). Las memorias personales y las costumbres colectivas que tratamos de preservar y transmitir a las actuales y futuras generaciones a través de nuestros modestos libros, perderían valor si las palabras que se han dicho o puedan decirse esta noche no las convirtiéramos, por lo menos, en una acción de condena a la barbarie de la guerra anunciada por el agente presidencial de los monopolios petroleros de los Estados Unidos.;


IV.- La guerra cuenta con el apoyo de las clases dominantes de Gran Bretańa y Espańa, las cuales, nostálgicas de su antiguo colonialismo, creen revivir sus cuestionadas glorias sirviéndole como lacayos al colonialismo de hoy. Es cierto que ya nada podrá detener la barbarie, pero ni siquiera con el silencio queremos parecer cómplices de este crimen, verdaderamente de lesa humanidad. ĄMuera la guerraĄ ĄViva la pazĄ Luego, los aplausos fueron una aprobación del mensaje y una constancia de que no gozan con esta infausta apertura del Siglo XXI. La cruenta voluntad imperial de seguir reproduciéndose, sin descanso ni piedad, por sobre el derecho de los pueblos débiles, como ha sido en los veinte siglos anteriores, está en marcha. Lo diferente es que el Vaticano condena esta guerra, aunque algunos de sus miembros, al apoyarla, responden a su encono ideológico, no a su fe. Y ante la violación de la vida de millones de personas reaccionan contrario a cuando el aborto terapéutico de Rosa. Con estos dos actitudesc, levantan un monumento a su doble moral.