Opinión

Podredumbre en el Poder Judicial


— Jorge J. Cuadra V. —

¿Qué se puede decir en contra del poder judicial que no lo haya dicho ya el prestigiado y valiente jurista, Sergio García Quintero? Lo único que queda por hacer es cerrar filas alrededor de este auténtico paladín de la justicia, que antepone su integridad física y su vida, con tal de sanear el aparato de la justicia de nuestra nación. Se puede pecar de repetitivo si intentamos seńalar errores y fallas de parte de los jueces y sobre todo juezas, pero es necesario hacerlo para que no se pasen por alto todas las iniquidades que a diario se cometen en nombre del Derecho. Ciertas juezas han llegado al descaro, con tal de justificar lo injustificable, como la jueza Méndez, que ante la imposibilidad de explicar jurídicamente su decisión de mantener casa por cárcel al reo Arnoldo Alemán, trata de darnos atol con el dedo al afirmar en su defensa que después de todo Alemán es un reo y que por lo tanto falló ajustada a derecho. La jueza Mendez cree que los nicaragüenses somos unos estúpidos que nos vamos a tragar sus atropellos jurídicos sin hacerle aque lo que está haciendo es burlarse de la ciudadanía.;


¿Y por qué estas juezas tienen carácter vitalicio? ¿Acaso sus nombramientos son de carácter permanente? En cualquier actividad te echan del puesto con dos fallas que se cometan, pero en el caso de las juezas se pueden equivocar mil veces y siguen campantes, desbaratando día a día la imagen del país y asesinando a la justicia. ¿Acaso son los magistrados los encargados de ponerlas y quitarlas? Si así fuera, como en efecto parece que lo es, entonces las juezas no son más que testaferros al servicio de los magistrados, para así poder manejar a su antojo los hilos de la justicia sin tener que dar la cara. Triste papel el de esas juezas, que por vivir pagándoles el favor de estar a cargo de impartir justicia, no tienen tiempo para hacerlo ajustadas a derecho, sino ajustadas al capricho de ellas, que en la mayoría de las veces, es el reflejo del capricho o conveniencia de ellos.;


Cuando los magistrados se ponen en evidencia dejando al descubierto sus intereses personales, es cuando son incapaces de destituir a los jueces y juezas que caen en fallas. A lo más que se atreven, es a trasladarlos a otros juzgados, olvidándose que con ello lo que están haciendo es darle más impunidad al trasladado. ¿Si a la jueza Chamorro la trasladan de juzgado por la cantidad de anomalías que cometió, por que no la destituyen de una vez para evitar que siga haciendo dańo? Lo que hacen en cambio es mandarles el mal a los pobres masayas, que son los que ahora van a sufrir en carne propia las arrogancias, las prepotencias y los atropellos que suele hacer la jueza en cuestión contra los ciudadanos. Los habitantes de San Carlos protestaron, con su alcalde a la cabeza, en cuanto supieron de la llegada de la plaga a su ciudad, en la persona del juez Sabino Hernández. Que tomen en cuenta los sancarleńos el poco respeto que les tienen los magistrados de la CSJ al enviarles un juez que fue sorprendido en flagrante prevaricato. Es como decirles que en San Carlos no existe la posibilidad de hacer justicia y por eso les mandan a alguien que la pisotea a cambio de treinta monedas de plata. Lo mismo se podría decir sobre el caso de la jueza Chamorro, a quien le importa un bledo la imagen que pueda proyectar como funcionaria del poder judicial y todo lo que le ha pasado se lo atribuye a un problema de faldas. Mientras la justicia se cae a pedazos, esta jueza, en el colmo de la frivolidad, saca a relucir como causa principal de su caída, la lucha por el amor de un hombre. Que poco respeto se tiene como profesional del derecho y que poca dignidad le da al hecho de ser mujer, al sentirse triunfadora porque el capricho de un hombre la prefirió a ella en lugar que a la otra. A Masaya le esperan días amargos con la jueza Chamorro al mando de la justicia.;


Parece que la CSJ quiere dejar pasar el tiempo para que se enfríe la fuga del capo involucrado en la captura de los quinientos kilos de cocaína efectuado a la entrada de Veracruz y que se debió en su totalidad a la negligencia sospechosa de la jueza Flavia Solis. ¿Será que le están preparando otro traslado técnico para que se vaya a soltar reos acusados de narcotráfico en otra parte de Nicaragua? El comité disciplinario de la CSJ no se ha pronunciado para nada. Han venido de viernes en viernes, reteniendo un fallo que debió haberse dado en el acto, para enviar un mensaje directo a los jueces y juezas que se portan mal en el ejercicio de sus funciones. Pero no, no se ha dicho nada, quizás con la esperanza de que olvidemos el problema y la jueza Solis se pueda ir feliz y sin bombo a Puerto Cabezas, o a Rivas, o a Chinandega y se salga con la suya. Pero no vamos a olvidar ese acto bochornoso y desde esta tribuna vamos a estar seńalando las negligencias sospechosas de las juezas y de una CSJ que jamás se pronuncia, que jamás castiga, que solo engaveta y cobran un Potosí.;


Hay que unirse al Dr. Sergio García Quintero en esta cruzada patriótica que ha emprendido contra la podredumbre que impera en el poder judicial. Yo por mi parte, que ya tengo algún tiempo de estar fustigando con mis artículos, lo acompańo gustosamente en esta jornada rectificadora, por la dignidad de nuestra ciudadanía y para orgullo de Nicaragua.;