Opinión

IV - Alcaldes, corrupción y excomuniones


— Luis Rocha —

Aún estaba oscuro cuando aquellos dos hombres de Managua y Masatepe, retomaron su acostumbrado diálogo, como si el tiempo no hubiera transcurrido y dos ciudades hablaran la una con la otra, a la vez que Nicaragua entera estuviera en medio como la principal protagonista. A las cuatro y media de la mańana pasaron cerca de la casa de Serafín García, quien a esa hora, como casi todos los días, se encuentra haciendo los preparativos para salir hacia su finca en aquel viejo y potente Toyota rojo, que ya es como parte de su indumentaria. ;
Dicen que Edith, su mujer, le prepara un desayuno consistente en nacatamal y un par de huevos fritos, y le alińa un morral de Ťindio viejoť para el viaje. Serafín, ex-subcomandante y ex-diputado (cuando los del FSLN ganábamos el equivalente de cuarenta dólares mensuales), es un hombre sencillo con la sonrisa a flor de piel. En aquella ya olvidada Asamblea Nacional por austera (y por lo tanto muy Ťmal ejemploť para la actual), otro inolvidable compańero, Rogelio Ramírez Mercado, le decía: ŤSerá principio o será finť, saludo que esta vez se lo repetimos con la ańoranza de aquella utopía frustrada por la codicia.;


En Masatepe, en casa de Dońa Tina Brenes, su marido Don Ernesto Rodríguez, y su hija Crismar, se vende una de las mejores leche agrias del mundo. La casa, en la Avenida principal, está frente al ŤRestaurante Ulisesť, uno de los mejores de Masatepe, por lo que se dice que lo mejor está frente a lo mejor. El restaurante es propiedad de Don Ulises Quesada, también conocido como Ťel turcoť, quizás por su porte de palestino elegante y porque en una época de su vida vendió telas. Don Ulises Quesada y Don Ernesto Rodríguez, en ańos pasados los setenta y camino a los ochenta, conservan muy bien la vista, pues sobre todo en días festivos se sientan en la acera de la casa de Don Ernesto, y simulando que conversan, se dedican a ver pasar a las bellas muchachas de Masatepe (que abundan), convirtiéndose aquella calle en una pasarela privada para ellos. La que sí conversa de verdad es Dońa Tina (Argentina) Brenes y de todo, estando especialmente intrigada en cuándo va a haber un servicio verdadero de agua en Masatepe, y en la llamada lucha contra la corrupción, la cual, como a la mayoría del pueblo de Nicaragua, la tiene decepcionada.;


Esa vez, durante aquella caminata matutina, el de Masatepe le preguntó al de Managua: -ŤĄY a propósito de Dońa Tina Brenes, qué pasó con las cartas que el famoso Prof. José de la Cruz Pérez le escribía a Dońa Lyla, la Primera Dama?ť ;
El de Managua respondió: -ŤĄPues hombré, fijate que el Prof. Pérez le dijo a Danilo Aguirre Solís que a la luz de tantos nuevos pactos, marańas, la concertada jaula de oro para los delitos de Arnoldo Alemán confesada por el propio Presidente y los dos sueldazos de éste último, se había desilusionado tremendamente y que casi tenía la certeza que ya Don Enrique ni a su Dońa Lyla escucha, que era algo así como su conciencia. El Prof. Pérez cree que todo se volvió una pantomima. Me refiero a esa tal lucha contra la corrupción, y que como la limpieza no ha comenzado por casa, pues todo es mentira. Así que nuestro querido Prof. José de la Cruz Pérez renunció silenciosamente a su papel de asesor presidencial por carambola e inmediatamente fue llamado por la UAM, quien ipso facto lo contrató para dar clases unas pocas horas y a la vez darse el caché de que, entre su personal académico, ahora tiene al más renombrado Consejero Presidencial que ha tenido Nicaragua, pues no olvidemos que su estelar y fulgurante carrera se inició con sus consejos a Dońa Violeta, cuando ésta fue presidenteť.;


ŤPues hizo bien el Prof. Pérez -dijo el de Masatepe, pues aquí nada funciona y todo se vuelve un baile o una ópera bufa llena de excomuniones. Ya vez como la Jerarquía excomulgó a todos los que tuvieron que ver con la legítima decisión de que una nińa de nueve ańos violada y embarazada, abortara, y sin ningún rubor llamaron crimen a ese aborto que garantizaba la vida de la nińa, y en su oportunidad fueron incapaces de excomulgar al asesino o asesinos prófugos que mataron a Karla Stulzer. A mi me parece que, con su silencio, toda la Conferencia Episcopal se volvió cómplice de ese verdadero crimen. O será que segar esa vida, no es crimen?.ť;


El de Managua asintió con tristeza. Sherlok Holmes también iba cabizbajo. Tan es así que a la altura de la casa de Julio Valle-Castillo el de Masatepe casi se precipita en un manjol cuya tapa de hierro había sido robada. ŤĄVes lo que pasa -exclamó asustado- ya se robaron la tapa para venderla a fundidores clandestinos, sin importarles la destrucción de vehículos o la vida de transeúntes. Así sobrevivimos en Nicaragua! Pero pasando a Masatepe, me dicen que Boris Gutiérrez, su alcalde, reaccionó a lo que dijimos del camino por ŤLos ;
Rinconesť que tiene apenas dos kilómetros por repararse, alegando que las comunidades rurales no pagan impuestos. Si es así, yo pienso que tiene algo de razón, aún cuando bien pudiera acercarse a su pueblo, y organizar una campańa de pago de impuestos, que implique rebajas atractivas a morosos atrasados, y así recaudar dinero que luego se compruebe ha sido bien invertido en beneficio de la colectividad. Y a vos cómo te ha ido con tu ŤRotonda Herty Lewitesť?.;


ŤPues hombré -contestó el de Managua rascándose la cabeza-, un amigo mío que solo te voy a decir que se llama Carlos y que es magistrado consorte, me contó que en una fiesta o convivio, Herty comentó con respecto a ese caso que en sus planes tenían prioridad arterias de verdadera circulación vehicular, y no Ťrotonditas particularesť A mi en lo Ťparticularť me parece muy bueno ese comentario que, a los que vivimos en calles de escasa circulación o rotondas, prácticamente nos exime de pagar impuestos a la alcadía, pues con igual criterio al del brillante Ťpelónť, podemos alegar que sólo los que habiten en avenidas y calles de gran circulación, están obligados a pagarlos. Tengo la impresión de que últimamente el Ťpelónť anda de muy buen humor y hasta está chistoso. No lo viste el otro día bailando como un trompo mariado? Por ello nosotros, aprovechando esa racha de bailarín que se le ha despertado, vamos a colocar un megarótulo de lata en la ŤRotonda Herty Lewitesť, y lo vamos a invitar a inaugurarla bailando, con la ventaja de que ni música va a necesitar, pues podrá hacerlo al ritmo de capear hoyosť.;


(Próximo domingo: V-Por pendeja que parezca, la historia somos todos nosotros).;