Opinión

Persecución de demonios


— Federico Reyes-Heroles —

ŤAmerica aloneť fue la cabeza pasada de Newsweek que enmarcaba el rostro compungido de George W. Bush. Las manos cruzadas, en la solapa una pequeńa bandera de las barras y las estrellas. La incomprensión es el mensaje. Solos en su cruzada contra el mal, así se miran. La alianza estratégica con dos actores fuertes, Gran Bretańa y Espańa, no basta. Otros aliados y amigos de diferentes batallas no los acompańan, en particular Francia, Alemania. Pero cómo puede ser, si América, léase Estados Unidos, dejó por lo menos 50 mil vidas en la Primera Guerra Mundial. Cómo es posible, si en la batalla contra los nazis y los fascios, contra la peor expresión del genocidio, la presencia de ellos, los Estados Unidos, fue determinante. La reconquista de la libertad sólo se consiguió por el poderío estadounidense y la sangre derramada, de Normandía en adelante. ¿Dónde están los viejos amigos que lucharon hombro con hombro en contra del horror del comunismo? Ya se olvidaron acaso del rostro de Stalin con su estela de decenas de millones de muertos.;


Solos, se pregunta Fareed Zakaria y se responde a sí mismo: el asunto no es Iraq sino el papel de los EEUU en el mundo. Esa es la discusión de fondo. La salida del mundo bipolar debía conducir al mundo multipolar. Pero no está ocurriendo así. La OTAN se divide, la Unión Europea actúa como un pesado mamut. La cuestión es más profunda: el Occidente está quebrado. Cientos de miles marcharon contra la guerra en países considerados amigos. No fueron los típicos hiperactivos, antiyanquis, hubo muchos más. En todos los países la opinión pública, ese nuevo actor, está contra la guerra. Aznar enfrenta al 75 por ciento de los espańoles. Der Spiegel presenta a Bush como un hombre envenenado de odio y ánimo de venganza. No es sólo Chirac y su arrojado canciller De Villepin, Ťguerrilleros por la pazť los llama Paris Match. Entre la propia derecha francesa hay grietas: Le Point desnuda la manipulación informativa de los EEUU e incluso Jean-Francoise Revel cuestiona el mandato supremo de la búsqueda del bien. Berlusconi intenta un reacomodo, quiere presentarse como Ąmediador!;


El asunto ya no es Iraq, sino qué lugar le concedió el vacío a EEUU. Más grave aún: ¿en qué lugar se visualizan los EEUU a sí mismos al estar dispuestos a atropellar al Consejo de Seguridad? La fallida expresión de Rumsfeld, la Ťvieja Europať, no es más que un amargo recordatorio de cierto desprecio generalizado de una clase política tan adinerada como ignorante. Occidente no es el bloque unitario que los EEUU quieren. En la unidad que ellos hoy exigen al final de cuentas no hay un diálogo interpares. Un punto central en la discusión es la idea de misión, de destino manifiesto, de procurador oficial de las buenas causas que los estadounidenses se asignan a sí mismos y que desemboca en una autorización divina, imponer una forma de ver el mundo. Por eso hoy se sienten solos, porque en ese carácter mesiánico radica una diferencia mayor que divide a Occidente.;


Newsweek tomó una ruta diferente para explicar la soledad estadounidense en este episodio. Acudió a la Encuesta Mundial de Valores de la Universidad de Michigan. Comenzaron las sorpresas: en las coordenadas de valores tradicionales versus secularización, la gran nación de América del Norte se aleja de la ruta que siguen otras naciones industrializadas. Mientras que en Francia sólo un 17 por ciento de la población expresa su costumbre de ir a la Iglesia por lo menos una vez por mes, ese porcentaje alcanza el 55 por ciento en EEUU. En pocas palabras EEUU es una notable excepción de un país rico y muy religioso. En eso los estadounidenses están mucho más cerca de los turcos, los indonesios o los iraníes que de los franceses, los italianos o los británicos, resume la publicación. Allí radica parte de la mutua incomprensión. Cuando Bush, frente a su Congreso, invoca la misión liberadora que recae sobre esa nación habla un idioma incomprensible para la gran mayoría de los ciudadanos y gobernantes europeos. No hay eco. En eso la expresión Occidente oculta una diferencia profunda.;


Los miedos cotidianos son otros. En Argentina y la India predomina el temor a una ruptura social producto de las diferencias entre ricos y pobres. En China la contaminación es la gran amenaza. En Sudáfrica y México el sida es pandemonio. Japón y EEUU son los países con más alto registro de miedo a un ataque atómico, perfectamente entendible en el primer caso, no así en el segundo en que pudiera ser una psicosis colectiva. La fe en una misión superior cuando aparece alguna encarnación del mal es un llamado que no encuentra respuesta en la gran mayoría de las naciones europeas. El encadenamiento histórico de demonios, el fascismo, el comunismo, Castro, Vietnam o quien esté en turno, no hace demasiado sentido para un discurso público europeo mucho más pragmático, lejano a cualquier idea de salvación del mundo que pareciera predominar en la superpotencia. Agréguese a ello una buena dosis de profunda desconfianza en la honestidad de la política exterior de EEUU y caeremos en cuenta que esa unidad de Occidente en buena medida es mítica.;


Ahora que el episodio de Iraq desnudó las múltiples diferencias debemos preguntarnos si esa unidad de Occidente es viable y deseable. El predominio de la voz estadounidense con esas desviaciones mesiánicas enturbia cualquier papel modernizador que los valores democráticos pudieran tener. La redefinición es de fondo: bien por el avance de los derechos humanos, bien por el establecimiento de libertades básicas, bien por el acoso y arrinconamiento de los dictadores y sátrapas como Hussein, pero cuando detrás avanza una lectura no secular de los fenómenos humanos, lo que estamos haciendo es alimentar a un monstruo que en cualquier momento pudiera voltear sus fauces hacia nosotros. Así vista la división de Occidente es una buena noticia. Se anuncia la existencia de diferencias de fondo que garantizan contrapeso al poder unipolar.;


Qué viene después de Iraq, se pregunta Nicholas Lemann en el New Yorker. ¿Podrán los EEUU reconstruir el tejido social básico del mundo árabe o será una pedrada al avispero, acción madre de un prolongado período de inestabilidad mundial? Mientras Colin Powell cierra el puńo en el Consejo de Seguridad, Turquía impide la entrada de tropas y Rusia recuerda su veto, se hace evidente que la persecución de demonios de verdad nos puede llevar al infierno.