Opinión

Responsabilidad social de los empresarios


— Eduardo Alvir —

No ha llegado a ser un Ťbumť empresarial, pero sí ha cobrado, poco a poco, cierta fuerza bajo el impulso de algunos empresarios muy conocidos y progresistas, al parecer. Es una iniciativa no muy nueva pero que, si esta vez prospera y ensancha su ámbito, podría reivindicar (Ąmás vale tarde que nunca!) a un sector que en Nicaragua tradicionalmente ha sido considerado como muy conservador, egoísta, comodón y poco interesado en el desarrollo social del país, empecinado exclusivamente, como se le ha visto, en su propio bienestar económico y en su bonanza familiar.;


El plan, denominado como Responsabilidad Social Empresarial (RSE), es promover entre hombres y mujeres de empresa del país el concepto de Ťresponsabilidad socialť, que les corresponde asumir como conductores o líderes de conjuntos de personas organizados con el propósito de desarrollar determinadas actividades productivas. La cuestión es hacer prevalecer la vieja propuesta de que el progreso de una empresa solo será lo suficientemente válido en el tiempo si se integra al progreso de todo el conglomerado social en el que está inmersa. No por antigua, tal premisa ha sido lo suficientemente aceptada por un sector privado nicaragüense que no ha sopesado la fuerza productiva que puede resultar de su abrazo con los trabajadores, para quienes igualmente el apretón deberá representar ventajas tangibles.;


En cierta forma el sistema ha sido aplicado aisladamente por algunos patrones bajo la modalidad de repartir mínimos porcentajes de sus utilidades anuales entre cierto núcleo de trabajadores, como los más antiguos, por ejemplo, en una especie de maquillaje para mimetizar el Ťcapitalismo salvajeť que no da oportunidades al sector laborante de involucrarse en los procesos de organización y dirección del trabajo. No se trata de eso, de tirar migajas, si no de una nueva concepción del entendimiento obrero-patronal que está siendo acogido internacionalmente, en estos tiempos de la globalización, como un procedimiento que, bien aplicado, propiciaría no solo el crecimiento económico de las empresas sino la prosperidad del trabajador y de su entorno o, al menos, la garantía del empleo.;
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Un ŤGrupo Nacionalť, formado tras una Conferencia de las Américas sobre la Responsabilidad Social Empresarial organizada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) realizada en septiembre del 2002, en Miami, se está apropiando del proyecto en ciernes, que se encuentra en una etapa de convencimiento, a través de charlas, seminarios, talleres, etc., dirigidos a los propietarios, quienes deben empezar a concebir lo estupendo de la interdependencia entre empresa y trabajador, empresa y municipio, empresa y medio ambiente, empresa y sociedad en general. Es justo reconocer los esfuerzos que en esta fase están dedicando la Cooperación Británica (DFID), la Fundación Roberto Terán, la Corporación de Zonas Francas, la Asociación de Empleadores de Zonas Francas, el Ministerio del Trabajo, el Movimiento de Mujeres Trabajadoras y Desempleadas María Elena Cuadra y la empresa Mil Colores.;


Además de involucrar a los empleados en la organización del trabajo, la RSE promueve el aumento de la preparación profesional permanente del personal, el bienestar social de los trabajadores y sus familias, el desarrollo del municipio y el aumento de la seguridad y la estabilidad del país, factor que atrae la inversión extranjera. Entre los resultados positivos han sido seńalados: la consolidación de la empresa, la disminución de la fluctuación del personal (menos indemnizaciones), la reducción de los gastos, el aumento de la eficacia, la competitividad y el mejoramiento de la relación con el municipio, entre otros.;


La situación de desaceleración económica del país y las crisis que están enfrentando algunas empresas, con cuyos propietarios hemos concluido que necesitan desarrollar acciones rápidas y atrevidas para resolver los desafíos, deben impulsar el sector empresarial privado a contemplar su incursión en un nuevo régimen que, si bien es cierto requiere de inversión, apunta a la obtención de beneficios en doble vía; en primera línea para las empresas que lo practican y, al mediano y largo plazo, para el país que logrará un aumento del nivel de vida de la ciudadanía, la reducción de la pobreza en el área de influencia de los proyectos de inversión social, la generación de nuevas y mejores fuentes empleo, mayor competitividad, aumento de la productividad, maximización de la calidad los productos, y la promoción de la asociación de empresas para causas sociales.;


Entonces, seńores empresarios que aún no están en el grupo nacional que abandera la responsabilidad social empresarial, se está abriendo frente a ustedes un camino en el que es bueno que ustedes apliquen el acelerador a fondo, seguros de que en la medida en que se empeńen en este esfuerzo encontrarán en los trabajadores al elemento eficaz para empujar juntos el carro de la producción del país. Esta es una oportunidad de luchar contra la pobreza o por la riqueza y tomar distancia del Ťcapitalismo salvajeť.