Opinión

III-LA TIERRA BALDIA


— Luis Rocha —

En otra madrugada que salieron a caminar por la avenida principal de Altamira el de Managua y el de Masatepe, custodiados por el infaltable y meditabundo Sherlock Holmes, se encontraron con ŤCara de Solť, quien como siempre llevaba a rastras a sus pequeńos perros Sony y Chanel. ŤCara de solť, Julio Alonso, cuando estaba en Managua, solía incorporarse, como esta vez, a aquellas caminatas conversadas. Sin embargo la mayor parte de los días de la semana los pasaba en su finca ŤMonte Lunať, jurisdicción de Campos Azules, Masatepe. ŤCara de Solť se quejó: ŤLa robadera ha estado en lo fino. Sembré unos cedros reales, y cuando ya se me estaban poniendo hermosos, me los machetearon de puro gusto. Yo los tenía porque tengo un plan de reforestación, en vista del enorme despale que hay en el país, plaga de la cual no se escapa Masatepe. Por si fuera poco se me robaron toda la cosecha de limonesť. (ojo)****, y ya antes se me habían robado cuatro árbolesť.;


ŤA mí también se me han metido a robar -dijo el de Masatepe-, y lo que más me duele del robo más reciente, es, entre otras cosas birladas, la guitarra que me había regalado Camilo Zapata y que durante muchísimos ańos había sido de su propiedad. Puse la denuncia en la Policía de Masatepe, y pese a los esfuerzos por recuperarla que me ha dicho ha hecho y sigue haciendo el propio Jefe de la Policía, Capitán y abogado Ronald López Gaitán, pues la guitarra, que tiene para mí un enorme valor sentimental y afectivo, sigue sin aparecer. Pero hablando del despale en Masatepe, es una cosa pavorosa en la que debieran de tomar cartas en el asunto MARENA y la Policía, pues se hace descaradamente. Día y noche se oyen las motosierras, y cuando uno pasa por lugares que antes eran boscosos, ahora se ve una tierra baldía. Dicen que antes se veían monos y pájaros de diversas especies. Ahora hay lugares que ni siquiera garrobos e iguanas se ven, y los escasísimos, son rápidamente víctimas de certeras huleras, quizás por el hambre en la zona y en toda Nicaragua. El caso es que yo siento que todas nuestras especies están vías de extinción, es decir, flora y fauna, y que no hay, de parte del gobierno, un plan serio y efectivo por evitar esta catástrofeť.;


El de Managua decidió meter su cuchara: ŤPor culpa del despale, en el país la mayoría de los ríos se han secado, y otros, como el Guasaule, son saqueados inmisericordemente, en este caso por nuestros vecinos hondureńos, pero en la mayoría de los casos por nosotros mismos. Pese a que muy seriamente científicos y sociólogos nos viven advirtiendo que nuestras reservas de agua potable se estan agotando en el mundo, parece que mucha gente no lo cree, comenzando por gobiernos y dirigentes, que algunas veces hasta suscriben tratados y compromisos internacionales, que luego engavetan, mientras, como en Nicaragua, lagunas, ríos y lagos son impunemente contaminados. ¿Quién se puede bańar en un lago lleno de mierda como el de Managua? ¿Quién se puede bańar y beber agua sin riesgo de enfermarse gravemente, en la laguna de Masaya?ť.;


El de Masatepe se sumó al apocalíptico inventario: ŤY así casi todos los ríos que aún nos quedan, y lagunas. Fíjense que en la de Masaya, el otro día bajé por Masatepe a Venecia, y aquello era un lugar inmundo lleno de toda clase de desperdicios. Y eso que fue un lugar ilustre, pues hasta Moncada hizo casa ahí, y muchísimos pobladores recuerdan con nostalgia aquel lugar que aún ahora permite deducir que fue paradisíaco, y al cual concurrían veraneantes de toda Nicaragua. Pero ahora, ya ni Ťńundosť se encuentra en su temporadať.;


ŤQué desgracia la nuestra -comentó ŤCara de Solť llevando tras sus pequeńas cadenas casi en andas a sus perritos-, tantos ríos, lagos, lagunas, ojos de agua, saltos y nos vamos quedando sin poder beber y hasta sin poder regar. La naturaleza -continuó el Ingeniero Agrónomo- nos dotó, mejor dicho nos privilegió en Nicaragua, con un recurso tan de capital importancia como lo es el agua, y ya ven, casi no hay agua en las ciudades del país. ciertamente que el problema es mundial, ya que la otra vez vi en la televisión a un científico argumentando muy seriamente que las próximas guerras mundiales van a ser por el aguať.;


El de Managua retomó la cuchara: ŤSin embargo hay gente que no quiere ver la seriedad del problema. Aquí mismo en Managua hay racionamientos constante. ¿Pero se han fijado, tan solo en esta caminata, la cantidad de CPF y domésticas Ťbarriendoť olímpicamente aceras, calles y cunetas con sus mangueras? Para no ir más largo, en mi propia casa trabaja una seńora que es tan buena como incrédula, y que derrocha de esa misma manera y cada vez que puede el agua. Pero resulta que Dońa Francisca asegura que el agua nunca se va a acabar, y el secreto en que sustenta tan bárbara e irracional afirmación, sólo ella lo sabe. Por otra parte y como contraste, en Boaco, que cuenta con un faro donde no hay mar, vive Flavio César Tijerino pegando gritos al cielo por la falta de aguať.;


El de Masatepe quiso concluir aquella conversación, ya que la caminata de ese día llegaba a su final: ŤPues allá en mi zona tampoco hay agua, ni por el lado de la que es suministrada por San Marcos, ni por el lado de la que es suministrada por Masatepe. Por ejemplo, la ciudad de Masatepe abastece supuestamente a ŤEl Arenalť, en donde desde hace meses falta el vital líquido, pero los cobros muy puntuales. En cambio San Marcos Ťabasteceť a ŤLos Rinconesť, y la cosa anda muy parecida, pues no se ha regularizado el racionamiento, de manera tal que nadie sabe el día y la hora en que habrá agua, ya que ésta se aparece, por breves intervalos y con escasa fuerza, cuando menos se espera. Nadie en ENACAL nos da siquiera una explicación. Lo que sí sabemos es que el agua puede ser que llegue un día de la semana, y por una hora cuando más. En fin, por ahí andamos sin bańarnos, sin poder lavar la ropa, sin poder siquiera medio regar y medio beber. A tu Dońa Francisca la debieras de mandar por un ańo a ŤEl Arenalť para que valore la importancia del agua. Aún cuando la verdad es que ya en toda Nicaragua permanentemente vivimos en una tierra baldíať.