Opinión

Consideraciones sobre la reforma a la Ley Electoral


— Karlos Navarro —

Las transiciones vertiginosas y sorprendente de los regímenes autoritarios hacia la democracia en algunos países de América Latina en todo la década de los ochenta; y más tarde en Centroamérica en los noventa, ha estado siempre estrechamente vinculada, con las elecciones.;


Esta premisa pone de manifiesto que los sistemas electorales dependen de las relaciones de poder y de los intereses existente en el momento de su instauración. Asimismo, como lo ha escrito el politólogo alemán Dieter Nohlen, Ťel sistema electoral de un país es el producto de un lento proceso histórico, y en la medida que estamos inmersos en una transición -un camino hacia-, tal vez será necesario probar distintas salidas normativa, hasta lograr la institución más idónea para la realidad sobre la cual debemos actuarť. ;


Como se conoce, estudiar el proceso electoral de Nicaragua en su concomitancia con el régimen político, el sistema de partidos y la ley electoral no es tarea fácil. En primer lugar, porque hasta en la actualidad no existe en nuestro país estudios de esta naturaleza, y segundo, dada la falta de una tradición democrática, los estudios electorales (derecho electoral y sistema electoral) no han recibido la mayor atención por parte de los estudiosos de la materia electoral. ;


Sin embargo, si realizamos un pequeńo bosquejo de la historia electoral nicaragüense, fácilmente nos damos cuenta que la ley electoral y sus reformas han sido siempre una zona de permanente conflicto. ;
;
Durante el período del protectorado, los norteamericanos pensaron que una de las formas de acabar con las luchas entre los caudillos y los partidos políticos era elaborando una Ley Electoral que trajera estabilidad a nuestro país. ;


Para este efecto, el Estado nicaragüense contrató los servicios del doctor Harold W. Dodds, quien se encargó de elaborar una ley en donde se establecía El Consejo Nacional de Elecciones (hoy Consejo Supremo Electoral) con base en la premisa de la existencia de dos partidos dominante, al igual que en los Estados Unidos. Aunque formalmente la Ley Dodds -cómo se le conoce- determinaba el derecho de petición, en la práctica sólo participaban los partidos liberal y conservador.;


El modelo electoral impuesto por los norteamericanos, y cómodamente aceptado por los partidos políticos criollos, excluyó a otros actores sociales que fueron surgiendo en diferentes momentos históricos. Este hecho, fue la causa de que surgieran conflictos civiles y militares de forma permanente, que a la larga erosionó el sistema político, hasta terminar con él de forma violenta.;


Con el triunfo de la revolución sandinista se promulgó el ŤEstatuto Fundamental del Gobierno de Reconstrucción Nacional el 20 de julio de 1979. En su artículo 9, no figuraba el poder electoral. Esta omisión voluntaria se debió a que los sandinistas no pensaron en realizar elecciones para consolidar su legitimidad. ;


No obstante, por las presiones, tanto interna como externa, el 21 de febrero de 1985, reformaron el artículo 9 del Estatuto y nombran como poder del Estado el Consejo Supremo Electoral.;


Después de un debate intenso en el Consejo de Estado, se aprobó la Ley de Partidos Políticos. Sin embargo, es hasta mediados de la década de los noventa que se reforma la Ley Electoral con el objetivo de introducir un sistema proporcional, una normativa flexible para conformar partidos políticos y un sistema de partido multipartidista, que conllevó a que participaran más de cuarenta partidos políticos, que en su mayoría no recibieron el voto del electorado para poner a un diputado en la Asamblea Nacional.;


La partidarización del Consejo Electoral ;


El pacto político entre Daniel Ortega y el entonces presidente Arnoldo Alemán en el 2000, permitió que se reformara nuevamente la Ley Electoral (Ley 331) con el objetivo de partidarizar el Consejo Supremo Electoral, y cerrar los espacios, con trabas legales, a otras expresiones ideológicas y fuerzas políticas de nuestro país.;


En el proceso electoral, de los tres candidatos a la presidencia, el único que de manera clara expresó la necesidad de una profunda reforma electoral fue el doctor Alberto Saborío. Por su parte, Daniel Ortega, prometió impulsar una reforma electoral parcial que instaure nuevamente la figura de la suscripción popular y darle cabida a la elección uninominal. El único candidato que se abstuvo de pronunciarse sobre este tema fue Enrique Bolańos. Sin embargo, fue él quien ganó la elección presidencial.;


De las organizaciones de la sociedad civil, que han propuesto reformas a la Ley Electoral, se encuentran el Consejo Nacional de Planificación (CONPES) y Etica y Transparencia. Ambos organismos coinciden, en una reforma total a la Ley Electoral y transformas el Poder Electoral en un Instituto Electoral como en México. ;


Al parecer, una reforma ya sea parcial o total a la Ley Electoral, como la que proponen los partidos políticos y las organizaciones de la sociedad civil, ayudaría de manera significativa a formar una nación pluralista y participativa; y sobre todo un sentimiento de identidad común, sobre el estrecho sentimiento de adhesión de clan, tribu, bando o partido que hemos padecido los nicaragüenses en nuestras mutaciones históricas. ;


Desde luego, estas tareas no son fáciles realizar en un país con profundas raíces autoritarias. Por tanto, se hace necesario partir de diagnósticos precisos, examinar la tradición del país en materia electoral y tomar en cuenta los intereses políticos que entran en juego. Pero aun así, el juicio puede ser errado si se basa en esquemas engańosos o simplistas.;


Por tal razón, antes de proponer medidas de reforma Ťa diestra y siniestrať habría que tener claros y consensuados -con el mayor margen posible- los objetivos de la reforma, de esta manera se evitaría el camino de presentar un sinnúmero de propuesta concretas (incluso sistemas electorales Ťidealesť) por parte de políticos y especialistas. Giovanni Sartori, experto en sistemas electorales comparados, ha escrito que este es el camino más seguro para no alcanzar ninguna reforma. El debate se cansa en la polémica y la confrontación.;


Para la realización de una reforma electoral efectiva, habría que examinar el sistema electoral (como variable dependiente), con relación al sistema de partidos políticos, de gobierno y de la cultura política;


Además tomando en cuenta los avances logrados en el estudio de los sistemas electorales, habría que diferenciar tres aspectos relevantes para poder opinar científicamente sobre esta problemática: Leyes electorales (conocimiento de lo histórico-individual), sistemática electoral (formas de distritos electorales y métodos de cómputo) y elementos conceptuales (requisitos conceptuales para poder formular enunciados teóricos y para poder optar entre alternativas).;


Hasta el momento, no se han realizado diagnósticos y trabajos sistemáticos de esta naturaleza. Lo único que han propuestos, hasta el momento, los partidos políticos y la sociedad civil, son intenciones, sistemas Ťidealesť, que pueden ser solamente el punto de partida para un debate nacional.;