Opinión

Los denarios de la incondicionalidad


— Francisco Bravo Lacayo —

Precedida por las declaraciones de apoyo a la política belicista del Presidente Bush, la visita del ídem de Nicaragua, Ing. Enrique Bolańos, a la capital del imperio unipolar ha desembocado en lo que tenía que ser: nuevas demostraciones de servilismo correspondidas con migajas y palabras de elogio, condecoraciones y proclama de ser el nuevo héroe de la metrópoli, prototipo de lo que deben ser los Ťpresidentesť de este lado del Tercer Mundo.;


La historia pasada y reciente de las relaciones entre los calibanes y nuestro Ťmaldito paísť fueron olvidadas a propósito por don Enrique al extremo de ignorar las humillaciones, los atropellos y las ofensas a nuestra dignidad, para solidarizarse con quien pretende aplastar al pueblo iraquí con las mismas Ťrazonesť con que nos agredió a nosotros por el doble Ťdelitoť de haber derribado a su lacayo predilecto y haber restaurado, aunque momentáneamente, el decoro y la dignidad que un día proclamara y por lo que muriera asesinado nuestro inmortal patriota Augusto César Sandino.;


Don Enrique, por más que se declare campeón de la lucha contra la corrupción, tiene un saldo negativo en ella. No solo, su traje blanco está tiznado por sus propias corruptelas y su aferramiento a los megasalarios y a los que reciben sus allegados que en nada se distinguen de los que acompańaron al que, Ťpresoť, se burla a cada momento de las leyes y del Poder Judicial en su hacienda ŤEl Chileť.;


Hablando claro, la corrupción sigue campante en este país mientras nuestro pueblo se debate en medio de una crisis económica y social excepcional.;


Alemán depredaba y se paseaba por el mundo con un derroche fabuloso. Pues don Enrique se pasea igual utilizando la palabra Ťanticorrupciónť como pasaporte. ;


Por último, don Bush le da un Ťtourť por la Casa Blanca que le garantiza su permanencia en el poder y por que no su reelección? -con todo el aparataje corrupto que nos ha legado históricamente la política interventora gringa.;


Esa política es la que dispuso -y don Enrique aceptó- que desaparecieran los Sam-7 de los arsenales del Ejército nacional y la que permite la presencia del Ejército estadounidense en nuestro suelo con el disfraz de humanitario. Esa política es la que ha permitido el cercenamiento de nuestra geografía ante Colombia y resto de nuestros vecinos bajo el argumento falaz de que somos o hemos sido una amenaza para la paz.;


Nos ha acusado un país que se ha burlado, de los tratados internacionales y que ha desconocido los fallos de la Corte Internacional de Justicia.;


Don Enrique va en pos de Adolfo Díaz, el mismo que pasó de ser contador de una compańía minera a Presidente de Nicaragua por obra y gracia de su entrega incondicional.;


Con todo y su disfraz, don Enrique no se salvará del fallo condenatorio de la historia.;


Los nicaragüenses no se dejarán engańar y le darán el lugar que se merece al lado de los que nos tienen empobrecidos y ultrajados.;


ĄQué poco duró su pantomima!;