Opinión

Territorios de perros y la jungla humana


— Luis Rocha —

Los dos hombres, el de Managua y el de Masatepe, continuaron caminando en silencio, hasta que Sherlock Holmes se detuvo, levantó una de sus patas traseras, y orinó discretamente el tronco de un árbol. Hasta el pastor alemán, con sus orejas paradas y una mirada de inteligencia en sus ojos, parecía ir muy interesado en la conversación que sostenían los dos amigos. En eso les tocó pasar al lado del cauce que está al final de la Avenida Altamira, que hace intersección con un boulevard que va hacia la carretera a Masaya. Unas sombras furtivas se bajaron de una lujosa camionetona, y sacaron el cuerpo inerte de un perro que tiraron al cauce para irse raudos y veloces. Casi al mismo tiempo y aprovechando la poca luz de la madrugada, desde unos carretones tiraban ramas, ripios y otros desperdicios. El pasar por el nauseabundo cauce para doblar por el boulevard iluminado, echaba por el suelo toda intención de respirar aire puro aún cuando fuera por dos horas de sana caminata.;


-ŤVes, continuó el de Managua, ése es el amor a la Patria que le tienen esos que contaminan el ambiente y que con soberbia y egoísmo piensan que sólo el entorno o el perímetro en que viven, merece estar limpio y tener higiene. ¿De qué sirve que Ťel pelónť esté mandando a limpiar a cada rato los cauces? La verdad es que hasta ahora las dichosas multas que dijeron que iban a poner, son inoperantes por falta de personal. Además de que debieran de ir acompańadas de prisión y denuncia pública, ya que este es un atentado a la salud de todos, un homicidio. ¿Por qué no contaminan con la putrefacción de animales a sus propios familiares y echan desperdicios en sus propios desagües, para que cuando en invierno estén taqueados, se ahoguen en ellos?ť.;


La indignación del de Managua iba en aumento, a tal punto que el de Masatepe ya estaba motivado para secundarlo con la suya propia: ŤPues en Masatepe y sus alrededores nos pasa igual. Vieras la gente que en comarcas como ŤLos Rinconesť y caminos rurales, igualmente bota basura y la pestilente gallinaza. No tienen compasión de nińos ni de madres recién paridas. El otro domingo, para colmo, venía yo de San Marcos a Masatepe, y vi cómo desde un lujoso carro que iba a toda velocidad, tiraban a la carretera una enorme cantidad de bolsas de basura que quién sabe porqué razón decidieron traerse de sus casas, y que al estrellarse contra el asfalto esparcían toda aquella inmundicia, junto con latas vacías de conservas y cervezas. Entonces me pregunto: ¿Qué beneficio le trae al país ese turismo interno, que es despiadado con la patria?";


Al pasar por una calle los dos hombres percibieron a una vecina barriendo. Más de cerca notaron cómo toda la basura de la cuneta que daba al frente de su casa, la estaba barriendo hacia el de su vecina, aprovechando el que ésta dormía, y otra mínima parte la metía en bolsas que furtivamente iba a botar a la alcantarilla. La mujer sólo detuvo un instante su faena, cuando el Sherlock la quedó viendo con reproche. Cuando hubimos pasado, se introdujo presurosa a su casa, que más que tal, se nos antojó madriguera.;


-Ť¿Estas viendo?ť dijo el Managua. ŤAsí es, respondió el de Masatepe. Tenés total razón en lo que decías antes de que algunos solo piensan en respetar y cuidar el entorno o perímetro que les corresponde, y después de eso perjudicar a los demás. Para ellos el prójimo o el próximo no existe, y por lo tanto no hay motivación colectiva, de comunidad, de totalidad, en fin, de Patria. Los perros protegen su territorio y no permiten que otros lo invadan. Es una reacción instintiva de supervivencia y de darse a respetar en todo sentido, pues a su vez no invaden el territorio ajeno. Ciertamente que en no pocos casos los perros tienen un comportamiento ejemplar, a diferencia del de algunos humanos que es francamente delictivoť, concluyó el de Masatepe.;


Sherlock Holmes, con sus orejas muy paradas, apresuró su paso para pasar por el medio del de Managua y del de Masatepe, y velocísimo pegarle un lengüetazo de felicitación en la mano a este último. ;


(Próximo Domingo:;


III - La tierra baldía);