Opinión

Por amor a nicaragua, salvemos al partido

ŤLos liberales sabemos que todos los ciudadanos, sin distingo de clases, tienen derecho a realizar sus aspiraciones personales. Y a todos vamos a darles las oportunidades a que tienen derecho.ť (Luis A. Somoza)

— Marco A. Cajina —

Han pasado más de cuatro meses desde que el rompimiento interno del liberalismo constitucional en Miami se ha agravado por el surgimiento de tres tendencias claramente definidas. Dos de dichas tendencias son de corte tradicionalista por su identificación con modelos de liderazgo caudillista. Al igual que Timbucos y Calandracas, ahora se denominan Arnoldistas y Bolańistas, pero que en su apogeo organizacional se cobijaron bajo la sombrilla de la fallecida Organización de Liberales Nicaragüenses en Miami, y sin tener una definición programática de expansión del Liberalismo, se dedicaban a adular a quien ahora condenan.;


Fue la necesidad de modernizar el liderazgo local conocido que junto a otros correligionarios decidimos preparar una estrategia a la que se plegaron los Arnoldistas y Bolańistas aceptando tácitamente nuestra propuesta de ser éticos y transparentes, democráticos y verdaderamente liberales para lograr alcanzar el mayor nivel de credibilidad en la comunidad Nicaragüense y liberal y viabilizar el ser factor de unidad entre todos los liberales de distintas tendencias. Al final, Arnoldistas y Bolańistas, se quitaron las máscaras formando directivas que a la fecha no han hecho nada por Nicaragua ni por los Nicaragüenses que vivimos en Miami.;


La máxima expresión del síntoma caudillista que padecen Arnoldistas y Bolańistas de Miami es la división y exclusión de quienes no opinan como ellos por encontrarse clasificados como ricos y pobres, como de la sociedad o del pueblo, como patricios y plebeyos. Y el Liberalismo? Muy bien gracias, pero interesa más besar la mano del amo, o ganar puntos para obtener un hueso, o no perderse en el olvido por haberles llegado la hora del relevo generacional natural que se da en toda organización que se define como moderna y progresiva en alcanzar la mejoría y el bienestar social del pueblo. Desde Junio del 2002, no hemos visto, oído, o presenciado otra cosa que no sea los resultados del síndrome llamado presidentitis aguda de los supuestos líderes locales Arnoldistas y Bolańistas.;


Mientras en Nicaragua y en Miami continúa el desgarre entre Aristócratas y Fiebres. El Frentismo desde abajo manipula con su fuerza organizada y gobierna desde abajo, preparando las condiciones para asaltar el poder en cuanto se resbale el Gobierno e implementa la táctica de búsqueda del consenso nacional para demostrarle al pueblo votante y a los pobres que solo ellos son capaces de enfrentar con madurez la problemática nacional y mantener una opción por el verdadero bienestar del pueblo. ;


Todos los que tenemos la tendencia por el Partido y el Pueblo nos hemos mantenido al margen de los enfrentamientos y no reconocemos ninguna de las supuestas directivas de Miami. No podemos reconocer a quienes solo interesa promover el caudillismo obsoleto de que está preńado el Liberalismo Nicaragüense, ni mucho menos permitir que nos usen para la pantomima de la unidad que en días recientes han orquestado.;


La unidad o si queremos mejor llamarla unicidad de criterios no se da con reuniones para escuchar inquietudes y luego bajar un plan que nunca producirá compromisos por ser impuesto desde arriba. El tiempo pasa y ha llegado la hora de retomar nuestros compromisos, los que plasmamos en nuestra plataforma de campańa del proceso eleccionario conculcado por Arnoldistas y Bolańistas de Miami. Nosotros tenemos un plan que inicia ŤPor Amor a Nicaraguať, con elementos definidos y medibles sin importar el apellido familiar o ideológico de procedencia liberal, sin caudillismos ni caciquismos, sin clasificar entre aristócratas y Ťsans culottesť, pero con amor a la madre Nicaragua.;


De ya esperamos que volver a la palestra implica volver escuchar escarnios para todos los que tenemos esta posición, bienvenidos sean porque no nos amedrentan las barrabasadas, las calumnias y el escarnio infundados que solo son demostrativos de una falta de principios y valores, de la obsolescencia y falta de una ideología que cimenta la práctica social. Nosotros no tenemos ni usamos puńales porque practicamos la unidad, tampoco queremos puestos porque gracias a Dios somos capaces y no acostumbramos a besar manos ni lamer traseros, pero sí estamos claros de que con el apoyo de todos los liberales conscientes es que podremos llevar a cabo la verdadera unidad en la acción para salvar nuestro Partido en Miami y servir de catalítico para derrotar cualquier otra ideología que no conlleva libertad, democracia, ni amor por nuestro pueblo. Por amor a Nicaragua, salvemos al Partido.